El "burkini" destapa tensiones religiosas en plena campaña electoral francesa

El burkini destapa tensiones religiosas en plena campaña electoral francesa
El ministro del interior francés, Gérald Darmanin / Foto: EFE

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PARÍS, Francia (EFE).- El "burkini", un traje de baño de cuerpo entero usado por algunas mujeres musulmanas, ha puesto al descubierto tensiones religiosas en Francia desde que la ciudad de Grenoble autorizase su uso en las piscinas municipales en plena recta final de la campaña de las elecciones legislativas.

"Un símbolo del integrismo y la sumisión de la mujer" para sus detractores; una insignia de la "libertad individual y respeto religioso" para sus defensores. El famoso "burkini" no ha hecho más que sacar a la superficie las diferentes interpretaciones del concepto de laicismo, una de las piedras angulares de la Francia moderna.

Desde que el lunes el Ayuntamiento de la ciudad alpina de Grenoble, aprobó por un ajustado margen un nuevo reglamento de las piscinas que abre el uso de prendas de cuerpo entero, la campaña electoral ha resultado polarizada por el asunto.

El Gobierno francés -en funciones hasta el nombramiento del nuevo Ejecutivo ayer viernes- se opuso rápidamente a esa autorización, con el telón de fondo de las inminentes elecciones a la Asamblea Nacional, cuyas dos vueltas tendrán lugar el 12 y el 19 de junio.

El ministro del Interior, el derechista Gérald Darmanin, acusó al alcalde de Grenoble, el ecologista Éric, Piolle de "cometer una provocación sectaria inaceptable" y solicitó la suspensión del nuevo reglamento municipal, que debe entrar en vigor el 1 de junio.

El propio Emmanuel Macron, recién reelegido presidente y quien busca con la coalición "Juntos" una mayoría en el Parlamento que le permita aplicar su programa, también entró en la polémica atacando a su principal adversario en las legislativas, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, al que relacionó con el asunto acusándolo de elegir "el sectarismo antes que el universalismo".

Mélenchon, líder de la coalición progresista Nupes y quien aspira a ser primer ministro ganando la mayoría del Parlamento, ha denunciado los últimos años actos de discriminación contra los musulmanes y las poblaciones de origen magrebí.

El líder izquierdista respondió a Macron saliendo por la tangente: "Yo no soy el candidato a ser el primer ministro de las piscinas. Entremos en razón y discutamos de asuntos con contenido".

Para los partidos de extrema derecha, la autorización del "burkini" es otro ejemplo de lo que consideran penetración de la ideología radical islamista en la sociedad francesa.

No es la primera vez que el "burkini" capta la atención mediática en Francia. En el verano de 2016, en pleno quinquenio del socialista François Hollande, varios municipios del sur de Francia, donde la ultraderecha está muy implantada, lo prohibieron en sus playas con ordenanzas locales.

El asunto llegó al Consejo Constitucional -la máxima instancia administrativa de Francia-, que censuró esas medidas municipales al considerarlas "una afrenta grave y manifiestamente ilegal contra las libertades fundamentales". En agosto de 2016, la oficina de la ONU para los Derechos Humanos respaldó ese dictamen.

La decisión del Ayuntamiento de Grenoble acaba de ser recurrida ante los tribunales administrativos por el Gobierno, aunque los juristas dan como improbable una suspensión, teniendo en cuenta la jurisprudencia sobre el caso.

"LOS DERECHOS DE LAS MUJERES, COMPATIBLES CON EL ISLÁM"

Amel es una joven de 20 años, casada recientemente, estudiante de tercero de Derecho y musulmana. Ella integra la Unión de Mujeres Musulmanas, una organización civil que impulsó la petición para abrir la puerta al uso de la prenda integral de baño en las piscinas de Grenoble.

Esta activista señaló a EFE desde su domicilio en Grenoble que le disgustó mucho ver cómo algunos concejales de la ciudad de 160,000 habitantes habían asociado el "burkini" con los atentados terroristas yihadistas que asolaron Francia entre 2015 y 2016.

"Los que estaban en contra de este cambio hablaban de los atentados terroristas, no entendíamos por qué sacaban ese tema. No hay ninguna relación, tampoco entendimos que muchos nos dijeran que somos sumisas por llevar el velo", agregó.

Amel, francesa de segunda generación con orígenes marroquíes por parte de sus abuelos, aclaró que ella ha tomado libremente la decisión de llevar el velo y el "burkini" después de haber "estudiado mucho los textos islámicos".

¿La religión islámica es compatible con los derechos de las mujeres? Totalmente, antes no pensaba así, pero ahora que he hecho muchos cursos de religión puedo decir que lo es, a veces pienso que tengo más derechos desde el punto de vista de la religión que los que me brinda la sociedad", explicó.