En Gaza despiertan con olor a muerte

Jerusalén/Gaza.- Israel y Gaza vivieron su décimo día de escalada bélica, otra jornada de intercambio de fuego en la que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se empeñó en continuar la operación militar contra la Franja pese al llamado del presidente de EU, Joe Biden, quien pidió “una significativa desescalada”.
Igual que en los últimos días, mientras seguían sonando alarmas en localidades israelíes por los cohetes lanzados desde Gaza y el Ejército israelí atacaba objetivos del enclave, Netanyahu aseguró que la ofensiva contra las milicias de los grupos islamistas Hamás e Yihad Islámica seguirá adelante, sin mostrar señales de querer desescalar, pese a aumentar los llamamientos internacionales a una tregua.
“Estoy decidido a continuar esta operación hasta que logre su objetivo: devolver la tranquilidad y la seguridad a los ciudadanos de Israel”, declaró el mandatario, que se mantiene firme en su posición de aplicar “una disuasión contundente” contra las milicias.
Esta es la postura que defiende desde el estallido de la escalada el pasado 10 de mayo, pero ayer la reiteró sin tapujos tras hablar con Biden, que le urgió por primera vez a hacer “una significativa desescalada” de inmediato que vaya “en camino a un alto el fuego”.
Hasta ahora, la ola de violencia se ha saldado con 227 palestinos muertos en Gaza, entre ellos 64 niños y 38 mujeres, mientras que los heridos ascienden a 1.620. Según el Ejército israelí, unos 130 de los fallecidos eran milicianos.
En Israel, a su vez, han muerto 12 personas -entre ellas dos menores-, y la cifra de heridos supera los 340.
En Gaza, sus dos millones de habitantes despertaron de nuevo con olor a muerte, polvo y explosivos, tras otra noche de miedo y ansiedad por intensos bombardeos de aviones de combate y artillería israelí, que dejaron 15 nuevos muertos en las últimas 24 horas.
El barrio de Remal, en Gaza Capital, está desolado, con edificios enteros reducidos a escombros -algunos fueron demolidos con sus habitantes dentro- y las carreteras y principales infraestructuras destruidas.
En este mismo barrio de clase media-alta también fallecieron anoche tres miembros de una familia entera mientras se escondían en su casa: un hombre discapacitado, su esposa embarazada y su hija.
Un total de 1.174 viviendas fueron totalmente destruidas y 7.073 dañadas, mientras que 156 torres o edificios residenciales fueron derribados, que se suman a los daños en 57 escuelas y centros médicos atacados.
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