Noroeste de Siria se rinde; termina tarea de rescate

Beirut, Líbano.- Las áreas opositoras del noroeste de Siria han dado por perdida la batalla contra los escombros y solo esperan que vayan apareciendo nuevos cuerpos, mientras transcurridos casi seis días del terremoto empieza a acelerarse la llegada de la tan esperada ayuda humanitaria a la zona.
Los Cascos Blancos continúan excavando, pero ya no buscan supervivientes sino cadáveres y progreso en las tareas desescombro, ya que han pasado más de dos días desde que hallaron a alguien con vida bajo las ruinas de alguno de los 479 edificios derrumbados en las zonas rebeldes de Idlib y Alepo.
“Las operaciones de búsqueda y rescate han sido dadas ahora por finalizadas”, anunció el grupo de rescatistas en un comunicado, dando por concluida una fase de la respuesta durante la que lograron salvar y asistir a 2.950 heridos en más de 40 localidades diferentes.
Según la nota, sus esfuerzos para sacar a los atrapados se toparon con una larga lista de obstáculos que fueron desde las bajas temperaturas invernales hasta la escasez de combustible, equipamiento técnico para ubicar a los supervivientes y “apoyo internacional” en general.
Mientras tanto, a los últimos bastiones rebeldes llegó, casi seis días después del primer sismo, el primer convoy de la ONU con ayuda específica para los afectados por la tragedia y tan solo el tercero que ha entrado con asistencia humanitaria en general desde el pasado lunes.
Como los anteriores, el nuevo cargamento arribó al paso fronterizo de Bab al Hawa, que una la provincia noroccidental siria de Idlib con Turquía, e incluyó suministros médicos, kits de higiene, colchones y otros productos básicos.
Las Naciones Unidas tienen entre 15 y 20 toneladas de suministros disponibles del lado turco para ingresar a las zonas rebeldes sirias, y esperan pronto la llegada de otras 30 o 35, dijo el director de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la región del Mediterráneo Oriental, Richard Brennan.






