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“Somos sagrados como el río”

Por AP

Agosto 21, 2022 03:00 a.m.

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Melipeuco, Chile.- La niebla surgió súbitamente del río Truful Truful mientras fluía bajo el volcán Llaima cubierto de nieve. Víctor Curin sonrió al ver las gotas del rocío iluminadas por el sol.

Líder de una de las comunidades indígenas de las orillas del río en los Andes chilenos, Curin lo tomó como una señal de que el “ngen” de la cascada —su espíritu dueño y protector— aprobó su visita y su oración en esa mañana de mediados de julio.

“Siempre la naturaleza te va a decir algo, siempre responde”, dijo Curin, quien trabaja como guardabosque en el Parque Nacional Conguillío, en la cabecera del río. “El ser humano se siente superior al espacio donde va, pero para los mapuches, yo pertenezco a la tierra, la tierra no pertenece a mí”.

En la cosmovisión de los mapuches, el grupo indígena más grande de Chile que constituye más del 10% de su población, un río prístino es hogar de una fuerza espiritual para reverenciar, no un recurso natural para explotar.

Eso ha orillado a muchos mapuches a lo largo del sur de Chile, rico en agua, a luchar contra las plantas hidroeléctricas y otros proyectos que consideran que profanan la naturaleza y privan a las comunidades indígenas de las energías esenciales que evitan que enfermen.

“Siendo parte de la naturaleza, no podemos destruir parte de nosotros”, dijo Lientur Ayenao, un machi o curandero y guía espiritual que extrae agua del Truful Truful para sus ceremonias. “Tiene que mantenerse el equilibrio, y esto se rompe cuando se interviene en espacios naturales por un fin egoísta”.

BATALLAS

A unos 320 kilómetros al sur, otra machi, Millaray Huichalaf, ha liderado una batalla a veces violenta contra las plantas hidroeléctricas en el río Pilmaiquén, que fluye a través de ondulados pastizales desde un lago al pie de los Andes.

Tras su resistencia y sus consultas culturales con las comunidades indígenas, una empresa de energía congeló los planes para hacer una planta junto a un sitio sagrado al lado del río y dijo que devolvería la propiedad de la tierra a los mapuches.

Sin embargo, la construcción continúa en otra planta, así que la lucha no ha terminado, al igual que en el Truful Truful, donde una planta propuesta está bajo revisión.

“Yo soy el río también, nosotros somos sagrados como el río”, dijo Huichalaf mientras una tormenta golpeaba su cabaña de madera. “A la par de luchar por el río, estamos en procesos de recuperación territorial y de reconstrucción espiritual”.

La adoración de los miembros de la comunidad mapuche es evidente cuando caminan al lado de ríos como el Truful Truful, cuyo nombre significa “de salto en salto” en lengua mapudungún.

En una tarde fría, Ayenao se acercó a la cascada más grande del río, el sitio propuesto para una nueva planta hidroeléctrica, con una bolsa de semillas en el bolsillo. Esa sería una ofrenda de reciprocidad para el “ngen” del río si Ayenao decidiera sacar agua para tratar las dolencias físicas y espirituales de sus pacientes.

“’Ngen’ están antes de nosotros y son ellos que nos permiten vivir en el espacio. Y hay ciertos ‘ngen’ predominantes a los cuales nosotros tenemos que hacer oraciones”, como el del Truful Truful, dijo.

Pero cierto impacto humano ya es evidente, desde un aumento en el turismo hasta la disminución de la corriente en comparación con el caudaloso río que muchos recuerdan de

su infancia.

A pesar de las abundantes lluvias y nevadas de este invierno, Chile enfrenta una preocupante sequía causada por el cambio climático, que ha agravado las tensiones por el uso del agua, dijo Juan Pablo Herane, experto en hidrología del Centro de Cambio Global de la Universidad Católica de Santiago.

Para Huichalaf, la lucha continúa: “Nuestro gran objetivo es que las empresas del río se vayan”.

De vuelta en el campo volcánico negro que atraviesa el Truful Truful, mientras una tormenta de nieve se acercaba a un pico cercano con araucarias milenarias, Curin definió el objetivo de su pueblo en términos más esenciales.

“¿Qué pelea el mundo mapuche? ¿Qué protege el mundo mapuche? No un mundo de plata. La cultura mapuche es muy espiritual, muy del corazón”, dijo. “No es casualidad que estemos aquí aún.”

Después se arrodilló para tomar un sorbo del agua del río y regresó a su puesto de guardabosques.