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Washington.- La matanza de este viernes en dos mezquitas de Nueva Zelanda se retransmitió en directo a través de Facebook, un macabro vídeo que supuestamente grabó uno de los atacantes y que ha permanecido en internet, cuestionando el papel de las redes sociales en una masacre hecha a medida para compartirse.
A pesar de que Facebook eliminó inmediatamente la escena, varios internautas comenzaron a subirla de nuevo tanto a esta plataforma como a YouTube y Twitter, haciendo imposible seguir el rastro de las imágenes en su recorrido por la inmensa red de redes.
Así, la muerte violenta de casi 50 personas, además de suponer una tragedia se volvió “viral”, un contenido macabro de consumo rápido que ni las empresas más poderosas de la industria tecnológica pudieron sofocar.
“La policía nos alertó de un vídeo en Facebook poco después de que comenzara la retransmisión en directo y rápidamente eliminamos tanto el vídeo como las cuentas del atacante en Facebook e Instagram”, declaró la portavoz de la red social en Nueva Zelanda, Mia Garlick.
A pesar de los esfuerzos, la velocidad de internet, la sobredosis de la información diaria y los clics fáciles dados por millones de usuarios llevaron esta tétrica escena un paso más cerca de la distopía.








