Vívida, tragedia del hotel Saratoga

La Habana, Cuba.- Bajo el tórrido sol, cubiertos por sombrillas o escondiéndose debajo de los pocos árboles que rodean el Anfiteatro de La Habana Vieja con sus gradas de piedra, varios cientos de miembros de la comunidad bautista se congregan los domingos para orar a Dios.
Hasta hace poco más de un mes celebraban sus cultos en el Templo de El Calvario, una joya patrimonial de finales del siglo XIX y hogar de los primeros evangélicos de esta congregación que misionaron en la isla. Pero la explosión del colindante Hotel Saratoga los dejó sin sede.
El estallido -aparentemente ocasionado por una fuga de gas el 6 de mayo- dejó 46 muertos y decenas de heridos y afectó -además de la iglesia bautista- a por lo menos tres edificios de viviendas, un teatro, una escuela y una asociación dejando una huella de destrucción aún visible en una de las arterias más importantes de la capital cubana, la Avenido del Prado.
Desde entonces las tareas han estado abocadas a la recolección de los escombros del hotel y sus alrededores y a reanimar la zona, aunque parte de la calle permanece cortada y grandes planchas de metal tapan la fachada. Las autoridades todavía no han informado qué se hará con la estructura del Saratoga que ha sido afectada en un 80%.
El Ministerio de Salud informó al inicio de esta semana que de los heridos sólo dos continúan hospitalizados.
Entre los 46 muertos hubo una turista española que pasaba por el lugar, una mujer embarazada y cuatro niños.
Los vecinos que resultaron ilesos tras el estallido todavía tienen pesadillas y se sobresaltan con facilidad.
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