¿QUÉ SE SIENTE SER PERRITO?

Hace muchos años, mientras estudiaba la maestría en fisiología y comportamiento animal en la ENCB del IPN, si uno comentaba que un animalito en una jaula parecía inseguro y triste, o si se veía feliz, corriendo o jugando con sus cachorros, inmediatamente era corregido por "Antropomorfizar" (Adjudicar cualidades consideradas exclusivas del ser humano a otras especies) ... y eso no era científico. En la cultura popular se decía que los animales funcionaban por instinto, sin que jamás se definiera bien ese término. Estudiar biología, "La ciencia de la vida" incluía matar y disecar ranas, cobayos y ratas blancas. En los viajes de campo, era usual atrapar y sacrificar animales silvestres para las colecciones de la Universidad. Ser biólogo requería desprenderse de toda sensibilidad hacia la naturaleza -Aunque esta hubiera sido la razón personal para dedicarse a estudiarla. Oficialmente, los animales eran seres inferiores, autómatas como robots; pretender sugerir sentimientos o personalidad en un animal, resultaba ofensivo para las personas. Con solo radiografías y electroencefalogramas, parecía científicamente imposible saber que ocurría en los cerebros animales.
Fue hasta el advenimiento del MRI, (Obtención de imágenes por resonancia magnética) que aparecieron secciones, imágenes tridimensionales del cerebro. Sin abrir el cráneo, detectando variaciones magnéticas en los átomos de los tejidos, se podían identificar diferentes áreas del cerebro, incluso funcionando en tiempo real, por el aumento en el consumo de oxígeno y temperatura en las mismas.
Se pedía al paciente humano pensar, un determinado recuerdo o estimulo y decir lo que sentía. ¡Se pudo así, asociar las áreas que se activaban, con cada pensamiento, memoria, razonamiento, emoción y sentimiento era posible registrarlo!...
"Este método también se aplicó a perritos entrenados, pues se requería completa inmovilidad dentro del MRI, para aislar la reacción interna al estimulo... Al presentarle estímulos visuales equivalentes al animalito, se registraban intensa actividad en las mismas áreas emocionales, o sistema límbico de los humanos" explica el Dr. Gregory Berns de la U. de Emory, en Atlanta, autor de libros donde se explican sus experimentos y conclusiones. Por ejemplo, la foto de su dueño, activaba el nucleus caudatus, receptor de dopamina, la hormona de gusto y recompensa, es decir afecto y amor. El cerebro de un perro recuerda su historia de vida, desarrolla personalidad propia y nuevos afectos y sentimientos". Muchos ya lo presentíamos.
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? Los perritos, cuyo cerebro será escaneado, entrenan intensamente para permanecer inmóviles en el FMRI ante estímulos visuales u olfatorios detectando las áreas cerebrales activadas y sus emociones.
La mente en nosotros los animales apareció y desarrolló sus áreas y actividad asociada, por evolución, esta cualidad le permitía intuitivamente decidir que hacer para sobrevivir y cuidar mejor a su descendencia. Hace más de cien millones de años, en el tiempo de los dinosaurios, cuando aún no existía el género humano, nuestros tan valorados sentimientos y emociones aparecieron en varios grupos de pequeños mamíferos primitivos. Estos, digamos "programas" o "apps" neuronales, no surgieron por orden divina o implantes de extraterrestres, los heredamos genéticamente de esos heroicos antepasados mamíferos, luego pasaron a los primates, generación tras generación, hasta llegar a nosotros.
? En los cerebros canino y humano en el MRI, se observan estructuras similares, lógico producto de la larga evolución común como mamíferos. Mismas emociones y sentimientos ocurren en el sistema límbico, bajo la corteza cerebral.
Con estos datos y evidencias se firmó la Declaración de Cambridge el 7 de julio del 2012 en el Reino Unido. Por los neurocientíficos más prestigiados como, Jaak Panksepp, Christof Kock, y otros reconocidos científicos, incluidos Stephen Hawking.
En el documento se afirma que los animales sienten emociones independientemente de su inteligencia. Que los humanos no son los únicos en generar conciencia de ser individuos, donde los mamíferos, aves y otros seres como octópodos (Pulpos) son conscientes de ser quienes son. Esta realidad científica desplaza al caduco discurso populista que los humanos somos el pináculo máximo de la naturaleza, que todo el universo y sus habitantes fueron hechos solo para nuestro provecho. Debiendo estar agradecidos no con la naturaleza misma, si no con alguna divinidad y sus representantes que se adjudicaron los derechos y esfuerzos de seres vivos quienes sobrevivían y cuidaban a sus crías con sus características.
? Los perros actuales descienden del lobo gris. Antiguos lobos se domesticaron y evolucionaron junto a las tribus de cazadores humanos desde hace unos 25,000 años.
Surge una pregunta por demás interesante, ¿por qué el rechazo de algunas personas para aceptar esta realidad científica? que los animales tienen emociones y sentimientos.
Los individuos que consideran a la humanidad como la única especie dueña de todo en el mundo, son peligrosamente susceptibles a halagos, a ser manipulados por un líder religioso o dictador político que exalte su vanidad diciéndoles son el pueblo superior, elegido por los dioses, dueño y merecedor de todo en la Tierra. Sus seguidores, cegados en exacerbada vanidad, son facilmente manipulados. (Como ha ocurrido con tantos dictadores del siglo XX)
Todos los perritos actuales descienden del lobo gris. Canido evolucionado como depredador en grupo. En su cerebro evolucionaron cunductas y motivaciones acordes como capacidad de coordinacion con el grupo, seguir y obedecer al lider, valor para enfrentar en equipo a otros depredadores. Cuando se domesticaron estas caracteristicas fueron fundamentales para incorporarse a las tribus humanas. Nadie sabe si esta ayuda fue descisiva para la supervivencia de los humanos.

? Para ampliar el articulo recomendamos los libros basados en neurofisiología del Dr., Gregory Berns. fácilmente traducibles.
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