Senado aprueba la reforma eléctrica

Ciudad de México.- Con referencias a Lázaro Cárdenas del Río y Adolfo López Mateos, acusaciones de lobbismo en contra de la oposición, y el aviso de que se está cumpliendo lo que se prometió desde la campaña presidencial de 2018, Morena, PT y PES hicieron valer su mayoría en el Senado de la República y aprobaron la Reforma a la Industria Eléctrica, con 68 votos a favor y 58 en contra.
En una sesión que no estaba programada y tomó por sorpresa al grupo opositor conformado por PAN-PRD-PRI y MC, los legisladores de Morena dieron el paso final para revertir, en los hechos, la reforma energética que promovió el gobierno de Enrique Peña Nieto. La contrarreforma se logró entre aplausos y gritos de “¡Viva México!”.
Argumentaron que garantizará la soberanía energética porque el país dejará de depender de la IP para su generación; que privilegiará el uso de energías limpias, pero las generadas por la empresa estatal como la geotérmica e hidroeléctrica; y que promoverá una reducción en los costos para los consumidores finales porque estos no serán sometidos a los intereses del mercado, es decir a las empresas cuyo principal propósito es obtener ganancias.
La oposición criticó a Morena por pretender regresar al país al siglo pasado y las burlas en torno a que, en lugar de escuchar a especialistas y representantes de cámaras empresariales, siguieron las instrucciones del presidente López Obrador.
Los principales cuestionamientos del bloque opositor a la iniciativa fueron en el sentido de que la citada reforma es inconstitucional, que promueve la quema de combustóleo para la generación de energía eléctrica, desecha el uso de energías limpias generadas principalmente por la iniciativa privada e incrementará la producción de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero lo que afectará a las próximas generaciones.
También argumentaron que encarecerá el costo de la luz para los consumidores finales por la incapacidad de abastecer la demanda de la CFE, que México violará tratados internacionales en materia medioambiental, y pondrá en riesgo las inversiones que ya hicieron las empresas privadas en el país.
“Ese es otro de los elementos verdaderos de la discusión, fortalecer a la CFE, no importa el monto de recursos públicos que se tenga que destinar, no importa el que se tenga que subsanar ineficiencias, no importa que se tenga que congelar la posibilidad de competencia. Es la idea retrotraernos al fortalecimiento de empresas del Estado subordinando el conjunto del presupuesto para consolidar su presencia, aunque sea artificialmente”, dijo Beatriz Paredes.
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