2030
Recientemente México entregó ante el Foro Político de Alto Nivel de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible el Informe Nacional Voluntario 2021 sobre la Agenda 2030.
En teoría este documento hace un recuento de los logros, desafíos y planes a futuro de distintos sectores de la sociedad mexicana para el avance de la Agenda 2030 en el marco de los impactos de la pandemia de COVID-19, y propone que la Agenda 2030 en México se adapte al nuevo contexto nacional y global con responsabilidad compartida entre todos los sectores de la sociedad.
En él se destacan tres ámbitos principales:
1) Las dimensiones social y económica de la Agenda, con énfasis en el combate a las desigualdades.
2) Las carencias que vulneran desde la raíz a la paz social, y que se ven agravadas por el dispendio y la corrupción.
3) Las alianzas internacionales para hacer frente a retos regionales y globales como la migración, el cambio climático y la vacunación universal contra el COVID-19.
La titular de la Secretaría de Economía, Tatiana Clouthier, destacó que han refrendado su compromiso desde el gobierno federal con el Acuerdo de París y que trabajan en una estrategia de soluciones basadas en la naturaleza, protección a mares y costas, economía circular, movilidad eléctrica y uso eficiente de educación ambiental.
Pero la verdad es que esa afirmación es dudosa pues la realidad de nuestro país resulta ser que desde una visión internacional no se nos considera una nación que encabece el compromiso en temas ambientales; lo actual es de gran contradicción.
Se supone que la Estrategia Nacional para la implementación de la Agenda 2030 apoya el crecimiento económico sostenible, una cultura de paz y el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, los objetivos de la Agenda no serán posibles si no hay certidumbre para poder invertir. El “Por el bien de todos, primero los pobres, el cuidado del medio ambiente y una economía incluyente”, suena muy correcto pero el problema es llevarlo a cabo.
Recordemos la importancia a nivel mundial de este tema: en el año 2015 todos los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas y el planeta.
Los científicos llevan años advirtiendo que los problemas medioambientales, consecuencia de la acción del ser humano, ponen en peligro tanto la salud del planeta como la nuestra.
El 2020 y 2021 marcan una pauta importante pues el coronavirus ha puesto en evidencia que no somos invulnerables a dichas amenazas y su impacto no puede hacernos olvidar el gran reto para el mundo, la lucha contra el cambio climático.
Ya en muchas ocasiones Organismos Internacionales se han posicionado a favor de la Recuperación Verde para superar esta crisis sanitaria, económica y social. Nuestro planeta es el conjunto de muchos países por eso si realmente queremos ver un avance considerable, este es un trabajo conjunto.
Los problemas de aire, agua y suelo pegan por igual sin importar que tan rico o pobre sea el país, aunque es verdad que los Gobiernos más desarrollados nos llevan años de ventaja en las políticas ambientales.
Es momento de que México haga las paces con el medio ambiente y verdaderamente empiece a actuar, el Estado tiene ante sí el desafío de asegurar, proteger y proveerse de los recursos necesarios estratégicos necesarios para su crecimiento y desarrollo, enfrentándose a enormes retos traducidos en el acceso a las fuentes de energía, agua, disputas fronterizas, emergencias humanitarias, entre otros.
En repetidas ocasiones hemos dicho que el funcionamiento ideal de nuestra nación abarca un todo, pues la economía, el turismo y la salud están vinculados al medio ambiente, incluso la alimentación de nuestro país.
El quebranto de la seguridad ambiental, como resultado de los impactos del cambio climático, puede repercutir de manera específica en la pérdida de territorio y en el potencial colapso de la vida social, económica y política de todos los que habitamos esta hermosa nación.
Cada uno de los problemas producidos por el cambio climático pone en riesgo al Estado y sus instituciones, las relaciones internacionales, la seguridad nacional, el bienestar, y la supervivencia de los seres humanos y de diversas especies de flora y fauna.
México es considerado un país rico por sus recursos naturales y parece que ni eso nos importa cuidar.
Ya reflexionamos que esta crisis ambiental afecta a todo el mundo, sin embargo, si a nuestro mandatario le hacen falta motivos de porqué este es un tema sumamente importante para nuestro territorio, aquí quiero contar algunos:
Las características geográficas del país, sus condiciones climáticas e hidrológicas, así como su situación económica y social, convierten a varios Estados en zonas altamente vulnerables a eventos hidrometeorológicos que pueden llegar a situaciones de desastre.
En México, los impactos del cambio climático provocarán aumento en la intensidad de períodos de sequías, lluvias y ciclones tropicales, lo cual agravaría las inequidades en empleos, la salud, acceso a los alimentos, agua y otros recursos; esto puede ser un detonante que afecte las condiciones de seguridad en las diferentes regiones y sectores.
Ahora se entiende porqué afirmo que si no tenemos medio ambiente no tenemos ningún equilibrio.
Urge y es de fundamental importancia que más allá de un informe escrito realmente se impulse de forma real el fortalecimiento de las acciones locales, nacionales y globales de mitigación y adaptación frente al cambio climático, desde una perspectiva amplia y de largo plazo pues no queda más tiempo para actuar.
Por cierto, ¿alguien sabe si la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático de San Luis Potosí sigue existiendo?, ¿sesiona?, ¿cuáles son sus resultados?, o bien ¿la Segam y el Dr. Carreras informarán al cierre de su sexenio los resultados del “Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático de San Luis Potosí (2018)” que ofrecieron a los potosinos?.
Delírium trémens.- Cuidarnos todos para cuidar a los demás.
@luisglozano




