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A propósito del 8 de marzo, ¿cómo está la salud de la mujer?

Por Juan Manuel Rosales Moreno

Marzo 11, 2022 03:00 a.m.

A

“Una vida sin salud es 

como un río sin agua”

Maxime Lagacé

Aún tenemos fresco el Día Internacional de la Mujer, fecha significativa para sensibilizar a una sociedad que, aunque ha recorrido un largo camino en tema de derechos y libertades de la mujer, aún hace falta mucho por andar.

Desde una posición de privilegio, agradezco haber vivido y tenido las condiciones idóneas en el entorno donde me desenvuelvo para reconocer a la mujer en toda su plenitud; sin embargo, reconozco que aún cometo errores y caigo recurrentemente en convencionalismos o conductas todavía generalmente aceptados en nuestra sociedad.

También sé, reconozco y asumo que mi situación y condición no es generalizada. Con esta aclaración, abordo el tema de hoy.

En una época de grandes cambios y paradigmas donde la forma de relacionarnos entre hombre y mujer se han venido transformando, es importante hacer un alto en el camino y hablar de la salud de la mujer.

Inmersos en la tercera década del siglo XXI, las mujeres desgraciadamente siguen padeciendo situaciones de violencia de género, discriminación o menosprecio, ya sea económica, física, verbal, social, psicológica… o todas a la vez.

La salud de la mujer tampoco es ajena a situaciones de desventaja. Es un tema reconocido como un derecho humano, por lo que se puede afirmar que también en este ámbito, la mujer ha vivido situaciones en detrimento de su atención, tratamiento y cuidado.

Ya sea desde cuestiones eminentemente personales o culturales, hasta la falta de acceso a una educación adecuada, información nula o deficiente, servicios de salud o atención médica insuficiente, poco oportunos, de dudosa calidad porque el Estado por sí mismo, o por conducto del sector privado no lo facilita, o lo ofrece de manera limitada, son situaciones que en su conjunto afectan la salud de la mujer.

Para ser más claro y preciso, acudo a datos tomados de la Organización Mundial de la Salud -principalmente de 2015 y 2016-, a fin de ilustrar la situación en que se encuentra actualmente, y en términos generales, la salud de la mujer:

l La salud de las mujeres y las niñas está influenciada por la biología relacionada con el sexo, el género y otros determinantes sociales.

l Las mujeres son más longevas que los hombres. En 2016, la esperanza de vida mundial al nacer era de 74.2 años para las mujeres y de 69.8 años para los varones.

l Sin embargo, la morbilidad es más elevada en las mujeres, que utilizan los servicios de salud más que los hombres, sobre todo los de salud reproductiva.

l Las enfermedades no transmisibles, que siguen siendo la principal causa de muerte en el sexo femenino, causaron 18.9 millones de defunciones de mujeres en 2015.

l Las enfermedades cardiovasculares son las que provocan el mayor número de defunciones entre las mujeres. Por lo que respecta al cáncer, el de cuello uterino y el de mama son los más frecuentes, y el carcinoma pulmonar, es la principal causa de defunción.

l La depresión es más común en las mujeres (5.1%) que en los hombres (3.6%). En el caso de la depresión unipolar, es dos veces más frecuente.

l Las lesiones autoinfligidas, incluido el suicidio, son actos que se pueden realizar en cualquier momento de la vida, y fueron la segunda causa de defunción entre las mujeres de 15 a 29 años en 2015.

l Una de cada tres mujeres puede sufrir agresiones físicas y sexuales en algún momento de su vida.

l Las mujeres y las niñas de poblaciones desplazadas a la fuerza o que viven en zonas de conflicto se ven más afectadas por las perturbaciones de los sistemas de salud, las dificultades para acceder a la atención sanitaria, y las violaciones y demás formas de violencia en contextos bélicos.

l Cada día, cerca de 830 mujeres fallecen por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto.

l La mayoría de las personas infectadas por el VIH son también mujeres, especialmente las jóvenes de 15 a 24 años.

l En los hogares y las comunidades, las mujeres son, sobre todo, quienes se ocupan de procurar cuidados a otras personas.

l El 70% del personal sociosanitario mundial es femenino. Sin embargo, la mitad de la contribución de las mujeres a la salud mundial, que equivale a 3 billones de USD anuales, no se remunera.

En nuestro país el CONEVAL indica de manera general que la situación de las mujeres es la siguiente:

l Hay 65.5 millones de mujeres, de las cuales 50 millones están en pobreza o riesgo de ella, y sólo 15.5 millones están libres de experimentar alguna dificultad económica o social.

l 8 de cada 10 viven en algún grado de pobreza o vulnerabilidad.

l La seguridad social es la más persistente de todas las carencias sociales; un tercio de las mujeres no está afiliada a ningún sistema de contribución como el IMSS o el ISSSTE. Esto no sólo implica un mayor conflicto para ingresar a instituciones de salud, también implica que están fuera de las cotizaciones sociales para acceder a un retiro digno o a créditos hipotecarios.

l 8 de cada 10 (83.4%) mujeres indígenas viven con algún grado de pobreza o vulnerabilidad, y conforman el grupo más grande de mujeres en pobreza extrema, incluyendo temas de salud.

La Secretaría de Salud subraya que las seis enfermedades de mayor peligro para la mujer mexicana son:

l Cáncer de mama: Por cada hombre con cáncer de mama, cien mujeres sufren este padecimiento que se ha convertido en la primera causa de muerte en la población femenina mayor de 25 años; cada dos horas una mujer muere por esta causa.

l Cáncer cervico-uterino: Es la segunda causa de muerte en las mujeres mexicanas de entre 15 y 29 años, y la primera entre aquellas de 30 a 59 años.

l Diabetes: En el caso de las mujeres, éstas se ven más afectadas por la diabetes mellitus que los hombres.

l EPOC: La enfermedad pulmonar obstructiva crónica obstruye las vías respiratorias y es ocasionada principalmente por el tabaquismo y la contaminación atmosférica.

l Hipertensión arterial: Datos de la Comisión Nacional de Población aseguran que 8.3 mujeres mayores de 40 años sufren este padecimiento.

l Para las mujeres mayores de 50 años la enfermedad más común es la cardiopatía isquémica, producida cuando no hay un correcto flujo sanguíneo por las arterias lo que genera un infarto. Este padecimiento cobra la vida de al menos una de cada tres mujeres mexicanas cada año.

Además, por temas relacionados con la violencia, las mujeres que han sido víctimas de abusos físicos o sexuales presentan tasas más elevadas de problemas de salud mental, embarazos no deseados y abortos inducidos y espontáneos; sin mencionar casos de violencia obstétrica, o parturientas en las puertas de hospitales.

En este tema tan sensible para todos, invito a que como sociedad y gobierno reflexionemos, asumamos compromisos y actitudes en favor de la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y sus derechos humanos; en este caso, los relacionados con la prevención, promoción, atención y cuidado de su salud.

El discurso ya no es suficiente. Empaticemos, entendamos y accionemos.

jmanuelrmoreno@gmail.com