Antropocéntricos
Dormir con este clima le quita un poco de encanto a las noches de un verano algo temprano, que nos ha llegado de golpe y sin suficientes ventiladores o minisplits que lo aminoren o lo supriman. Estamos en un ciclo solar que nos hace pensar seriamente en el significado y los efectos del calentamiento global.
Y uno cree que son fenómenos lejos de nuestro alcance, manifestaciones encadenadas a ciclos desconocidos que mueven y equilibran el universo, las constelaciones y mundos, en un infinito desconocido y a la vez fascinante.
Y como criaturas hijas del sistema solar, vivimos las diferentes estaciones del año siempre con una mezcla de agrado, sorpresa y molestia o resignación. Ya sea que el frío sea inesperado o intenso, que el viento sea arrasador, que las lluvias sean insuficientes, o que colmen riberas y conviertan en pantanos regiones enteras, Los seres humanos nos giramos hacia el sol de manera natural e instintiva, para reconectar con la fuente de energía que nos mantiene en este suelo.
Pero hay tantas cosas ocurriendo dentro del planeta y alrededor de él, que nos falta capacidad para comprender el comportamiento de este mundo azul, como parte de un sistema universal, en el que somos partículas insignificantes y al mismo tiempo impresionantemente grandiosas.
Ésta no es una lectura en donde se puede parafrasear fragmentos de textos científicos sobre las tormentas, solares, Saturno retrógrado, los eclipses y sus efectos o la Resonancia Schumann. Pero sí un conjunto de párrafos para maravillarnos de estos fenómenos y de la interrelación que tienen en nuestros organismos, nuestras emociones y sensaciones, ante sus emisiones de energía atípica.
Y así, maravillados y sin tratar de parecer eruditos, alegrémonos por la vida del planeta; de sus especies entre las que estamos nosotros, de los elementos, los minerales y la traslación de la tierra. Salgamos a ver la luna, acompañemos el amanecer, respetemos el silencio de la noche y dejemos un poco de agua en jardines o banquetas para las aves o los gatos que se sienten agobiados por las temperaturas.
Quizá sea momento de dejar atrás el antropocentrismo y olvidarnos de ser las criaturas dominantes, para desplazarnos del centro del universo, hacia un lugar más consciente compartido y a la vez, más humano.




