Arrancan

El día de ayer, en el primer instante del día, iniciaron las campañas electorales federales, y aunque pudiéramos decir justo lo que sugiere el título de la presente colaboración, tal cosa no es ni medianamente cierto, porque en realidad las campañas, y la contienda misma, van muy avanzadas.
Este asunto de los largos y extraños periodos de silencio político electoral es resultado de una legislación deficiente, mal armonizada y aplicada con laxitud en algunos temas, pero rigurosamente en otros, como si se tratara de un decreto del Politburó de la extinta Unión Soviética.
Hubieron de transcurrir seis semanas entre que terminaron eso que se llamó “precampaña” para que los candidatos pudieran considerarse formalmente como tales y pudieran llamar al voto, y aunque Usted no lo crea durante esas seis semanas sucedió de todo, alterando significativamente el proceso electoral, aunque aún no de manera visible el resultado, mire Usted:
En el periodo de la “intercampaña” una cosa tan absolutamente irracional, ideada por algún genio de esos a los que se refiere el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional cuando usa su célebre frase, “No, hombre, unos genios”, fue usado por el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto para agredir a mansalva al ahora candidato del Frente por México, Ricardo el Cerillo Anaya Cortés.
En forma sistemática el régimen encabezado por Peña asestó golpe tras golpe a Anaya, le acusó de lavar dinero, de evadir impuestos, de usar paraísos fiscales, de triangular capitales, servirse de prestanombres, y todo por un monto de poco mas de cincuenta millones de pesos.
La Procuraduría General de la República filtró hasta videos de sus sistemas internos de vigilancia para denostar al Cerillo, haciéndolo lucir como un delincuente.
También hizo circular declaraciones de testigos protegidos que fueron los que convenientemente acusaron al queretano.
El resultado de la embestida gubernamental y el montonerismo del grupo Atlacomulco mermó a Anaya, pero de un modo tan marginal –entre el 2 y el 4 por ciento– que lo único que eso significó fue afianzarlo en la segunda posición, si bien lejana.
La ligera y marginal bajada en las preferencias electorales del candidato frentista sin embargo no hizo sólo ese daño, también tocó severamente el ánimo del propio abanderado presidencial, porque ahora luce exageradamente cauteloso, incluso tibio. Bien dicen que la burra no era arisca, sino que la hicieron a palos, y la denuncia de otra operación sospechosista flota en el ambiente.
Entre Anaya y el candidato del PRI hay una distancia grande, sin temor a equivocarnos, irremontable, pero no se debe a que no hayan hecho todo lo que estaba en sus manos para cambiar esa circunstancia, sino que el PRI está siendo la víctima propiciatoria del pésimo gobierno de Peña, y también quien pague los platos rotos de la tremenda impopularidad del político mexiquense, vaya que igual hubieran podido postular a la Madre Teresa de Calcuta, igual irían en tercero.
Ahora que inicia ya la petición del voto por parte de los tres candidatos y la candidata, lo que sí arranca es una loca carrera de un mes por acercarse al puntero, el licenciado Andrés Manuel López Obrador AMLO de MORENA, porque al finalizar abril darán inicio las campañas locales en todo el país en que se eligen diversas autoridades, tales como Gobernador –en nueve entidades– o diputados locales y ayuntamientos. Esas elecciones levantarán ámpula, porque se podrá observar al detalle el nivel de penetración de la campaña de AMLO y su “aterrizaje” en los diversos distritos y estados, y si todo es como parece, el oleaje dejará una gigantesca cantidad de damnificados políticos por todo el país, algunos que ni lo dan por sentado.
Mención aparte merece el papel tan lamentable que hasta ahora parece querer jugar la autoridad electoral, por momentos enérgica, en otros laxa y pasalona, mire si no, autorizó la candidatura presidencial de Margarita Ester Zavala Gómez del Campo de Calderón aún y cuando le fueron encontradas cientos de miles de firmas bajo el concepto de “simulación”, es decir fraude vil.
¿Con qué cara la autoridad electoral impidió que fueran candidatos los otros dos aspirantes que “reunieron” las firmas requeridas?
El diverso aspirante a candidato independiente, Pedro Ferriz de Cón, ha denunciado en repetidas ocasiones que la recolección de firmas fue un atascadero, y aún así el Instituto Nacional Electoral hizo ingresar a la boleta a una cuestionada candidata, todo parece indicar que para seguir poniéndole piedras en el camino a Ricardo Anaya, a quien quizás así logren desfondar.
Pero el problema del PRI, el Grupo Atlacomulco y del Presidente Enrique Peña Nieto es que su candidato no levanta ni las cejas; la estrategia electoral de presentar como candidatos a “ciudadanos” no priistas parece ser que fracasó, y así sucederá en todo país para otros cargos, como en San Luis Potosí, en donde el PRI postuló a un no militante al Senado de la República, y ya marcha en tercer lugar.
AMLO va por la tercera y, según sus propias palabras, la vencida, pero ahora no camina ni marcha, sino que literalmente parece volar por encima de sus adversarios, con algunos peros, algunos asegunes, que tiene tiempo de corregir, por ejemplo, que su estructura de defensa del voto sea real, que funcione y que actúe con precisión y eficacia el día uno de julio.
Para que dicha estructura funcione deberá ajustar milimétricamente las cosas, y poner a trabajar a sus coordinadores de circunscripción a todo vapor, y hay más de uno que está flojeando, haciendo como que trabaja, pero en realidad de brazos caídos.
En 2018 resulta literalmente impensable que ocurra una falsificación a la voluntad popular, sobre todo si el margen de victoria de AMLO es grande, pero lo que sí puede ocurrir es demora, errores, inconsistencias, rebase de topes, y demás lindezas, todo atajable, todo evitable, para tal efecto deben los partidos y sus coaliciones dar por sentado que la ley está mal, que la autoridad es bisoña y ruda, y que el régimen no desea morirse, si ya se hacen cargo de esa realidad, sucederá lo que tenga que suceder sin apenas dolores. Creo que así será, y será bueno para todos.

Ingenuidades
La absurda ley –como clon de una norma soviética– también aplica en San Luis para los procesos locales, por lo que Usted podrá observar una contención de los actores políticos, pero ya verá que algunos no resistirán la tentación de seguir repartiendo trastes y tortillas ante la mirada atónita –o complacida– de la autoridad electoral potosina.
El registro de candidaturas a los cargos locales en San Luis Potosí deberá esperar dos semanas para validarse, y otras dos para que inice el proselitismo. Lo que nada impide que existan foros, debates y mesas de trabajo en las que se pueda participar, lo que sería magnífico, pues serviría para irle viendo la zanca al pollo, capaz de que se trata de un pájaro nalgón.

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