Bloqueo indefinido

"Siendo todos iguales e independientes, nadie debe dañar a alguien más en su vida, salud, libertad o posesiones". 

John Locke

Los dueños y trabajadores de hoteles, restaurantes y comercios en el capitalino Paseo de la Reforma apenas se habían empezado a recuperar de la pandemia cuando comenzó una nueva pesadilla. Un pequeño grupo de jubilados del IMSS, quizá 20 o 30, estableció un plantón el 7 de julio y cerró los carriles centrales del Paseo de la Reforma. Ahí se mantienen desde entonces, lo cual ha afectado toda actividad. 

No se necesitan muchos activistas para bloquear una vía de comunicación si la autoridad no interviene pese al daño a terceros. Un grupo triqui, por ejemplo, ha instalado desde febrero un campamento, primero en Eje Central y hoy en avenida Juárez. Este 18 de julio un grupo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación instaló un plantón sobre las vías del tren en Uruapan. Los bloqueos de vías de férreas se han convertido, de hecho, en una constante en Michoacán. 

Hay buenas y malas causas entre quienes bloquean vías de comunicación. Los jubilados del Paseo de la Reforma, por ejemplo, afirman que el IMSS les robó sus ahorros. Lo que sabemos es que sí están recibiendo su pensión, pero no se les devuelven los recursos acumulados de cesantía y vejez en su afore porque se considera que esto significaría una doble pensión. La Suprema Corte ha avalado esta decisión, mientras que el propio presidente López Obrador ha señalado que no es justo que se les pague esa doble pensión. El grupo triqui en avenida Juárez exige permisos para vender en la vía pública, permisos que serían controlados por sus líderes, mientras que los maestros de Michoacán dicen que se les deben quincenas y bonos. 

Los plantones se han convertido en una forma habitual de presionar al gobierno. Del lado positivo, López Obrador no les hace caso: es un maestro de la vieja técnica del "ni los veo ni los oigo". Del lado negativo, los plantones permanecen de manera indefinida causando daños a la comunidad. 

Se entiende que un movimiento que paralizó el Paseo de la Reforma durante semanas en 2006, con un plantón encabezado por el propio López Obrador, no se preocupará demasiado por liberar las vías de comunicación. Sin embargo, la incertidumbre para las empresas y personas afectadas se vuelve cada vez mayor. Se les exige el pago de impuesto predial y otras contribuciones, pero el gobierno no cumple siquiera con su función elemental de impedir que grupos políticos bloqueen sus actividades. 

El gobierno no interviene ni siquiera en los casos en los que ha prometido hacerlo. El presidente declaró el 21 de septiembre pasado, por ejemplo, que los gobiernos anteriores toleraban la toma de casetas de peaje: "No había causas de fondo. Ya era sacar dinero al tomar las casetas y ya se está recuperando todo lo que se perdía. porque el presupuesto es dinero del pueblo". Afirmó haber tomado acciones para evitar la toma de casetas y evitar pérdidas por 7,019 millones de pesos del 18 de junio de 2019 hasta el 21 de septiembre de 2020. Lo curioso es que las tomas se siguen realizando. Un grupo de presuntos normalistas de Ayotzinapa está tomando todos los días las casetas de la Autopista del Sol para extorsionar a los automovilistas y conseguir ingresos multimillonarios. 

A los riegos normales de invertir en México hay que sumar ahora los bloqueos. Con el argumento de que no es represor, el gobierno se abstiene de actuar para mantener abiertas las vías de comunicación. Las pérdidas para la sociedad son enormes. 

Pudrimientos

"Si dejamos a la Guardia Nacional dependiendo de la Secretaría de la Defensa, tenemos la garantía de que no se va a podrir, como sucedió con la Policía Federal", declaró ayer AMLO. Es una curiosa reflexión. Entonces, si la Guardia se deja en su propia Secretaría de Seguridad Ciudadana, ¿se pudrirá? 

Twitter: @SergioSarmiento