¿CANTIDAD o CALIDAD?
Las Áreas Naturales Protegidas son espacios continentales y/o marinos del territorio nacional reconocidos, establecidos y (supuestamente) protegidos legalmente por el Estado como tales, debido a su importancia para la conservación de la diversidad biológica y demás valores asociados de interés cultural, paisajístico y científico, así como por su contribución al desarrollo sostenible del país. Las áreas naturales protegidas son de gran importancia porque nos proveen de innumerables beneficios a partir de servicios ambientales concretos.
Según la página web de la SEGAM, en San Luis Potosí tenemos las Áreas Naturales Protegidas de carácter Estatal: Wirikuta y la Ruta Histórico Cultural del Pueblo Wixárica (Catorce, Charcas, Matehuala, Villa de la Paz y Villa de Guadalupe), Paseo de la Presa (SLP), Manantial de la Media Luna (Rioverde), Sótano de las Golondrinas (Aquismón), Hoya de las Huahuas (Aquismón), Cuevas del Viento y la Fertilidad (Huehuetlán), Tancojol (San Vicente Tancuayalab), Bosque Adolfo Roque Bautista (Tamuín), Sierra del Este y de En Medio (El Naranjo), Palma Larga (Rioverde), Real de Guadalcázar (Guadalcázar, Villa Hidalgo y Cerritos), Sierra de San Miguelito (Mexquitic, Villa de Reyes y Villa de Arriaga) y La Loma (Rioverde), y competencia Federal: Sierra de Álvarez (Armadillo de los Infante, Zaragoza, San Nicolas Tolentino), Gogorrón (Villa de Reyes), El Potosí (Rioverde, Santa Maria del Rio, Ciudad Fernández), Sierra del Abra Tanchipa (Ciudad Valles y Tamuín) y La Mojonera (Vanegas).
Suena bien tener tantas ANP´s pero eso nos remite al título de nuestra columna ¿CANTIDAD o
CALIDAD?
En días pasados apareció en prensa información acerca de que la “Agenda Verde” (desconocida por cierto) de la actual administración, permitirá ampliar las áreas naturales protegidas en SLP para impulsar y consolidar el medio ambiente a través de acciones contundentes.
Para entrar en contexto recordemos que los instrumentos de planeación de las áreas protegidas se conocen, a nivel mundial como planes o programas de manejo, programas de conservación, planes rectores, planes directores, plan de gestión y conservación, etc.
En México antes de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA), estos instrumentos se denominaban planes de manejo, programas de trabajo o programas integrales. En la actualidad la LGEEPA define como Programa de Manejo en su Reglamento en Materia de Áreas Naturales Protegidas (RANP), el instrumento rector de planeación y regulación que establece actividades, acciones y lineamientos básicos para la operación y administración del área natural protegida, que deberá contener entre otros datos, la especificación de las densidades, intensidades, condicionantes y modalidades a que se ajustarán las obras y actividades que se vienen realizando en las mismas, en términos de lo establecido en el Decreto de creación, su categoría y demás disposiciones legales y reglamentarias aplicables. A nivel local, la Ley Ambiental también cuenta con una ordenanza al respecto.
En resumen, este documento se crea a partir del conocimiento de las características físicas, biológicas, socioeconómicas, y la problemática, donde se podrá plantear un aprovechamiento adecuado de sus ecosistemas y biodiversidad, identificar las necesidades de conservación, establecer prioridades, metas y objetivos mensurables, así como organizar las acciones a realizar para lograr la conservación del área.
Tener ANP´s decretadas sin un programa de manejo es peor o igual a no tener nada, pues no existe un instrumento legal o una normatividad que vele por las mismas. Se debe analizar muy bien una adecuada materialización de las mismas pues como lo mencionamos no es sólo su creación si no el seguimiento y calidad que se les dará a las mismas.
Por poner un ejemplo podemos mencionar el Paseo de la Presa las carencias son notables, no está delimitado el polígono y no cuenta con un plan de manejo (con retraso de 25 años), y su abandono ha impedido lograr el objetivo de su constitución como ANP que señalaba en su decreto de creación en 1996: “Resulta evidente que la zona de la presa San José y su acceso, deben considerarse como área natural protegida en su modalidad de parque urbano, toda vez que coadyuvará a preservar el equilibrio del ecosistema urbano-industrial entre las construcciones, equipamientos e instalaciones hidráulicas y los elementos de la naturaleza, de manera que se proteja un ambiente sano”, esto nacido del razonamiento de “que la dinámica de crecimiento, la densidad de población alcanzada, así como el modelo urbano seguido, manifiestan signos de agotamiento, que se traducen en un crecimiento desordenado e innecesario del área urbana, congestionamiento vial, deterioro urbano y contaminación ambiental, en particular de los recursos acuíferos que abastecen la ciudad”. Extraordinario en el papel, una desgracia en la practica.
Del total de ANP´s en nuestro Estado solo Real de Guadalcázar, Palma Larga, Wirikuta y la Ruta Histórico Cultural del Pueblo Wixárica, Bosque Adolfo Roque Bautista, Manantial de la Media Luna, Tancojol y Sierra de San Miguelito cuentan con Programa de Manejo. Las otras NO tienen dicho instrumento, por lo que están DesProtegidas y es nos lleva a inquirir ¿para qué queremos más si no podemos cuidar las que tenemos?
Además, debemos señalar que la creación de los mismos no se da de forma inmediata y pasan años para su debida integración.
Tener este tipo de áreas en la entidad no es un tema de creación en serie, las administraciones deben entender que implica arduo estudio, recursos, trabajo y análisis ambiental para así lograr una verdadera, autentica pues, protección ambiental.
Sonará un poco ilógico pero las ANP´s irónicamente son las más desprotegida porque ante la ausencia de un plan de manejo, se contribuye al uso abusivo por carecer de un catálogo de las actividades permitidas y su regulación, así como las prohibidas; comprometiendo la conservación y existencia de los recursos naturales, flora y fauna, además de facilitar el deterioro y pérdida de las características que motivaron su declaratoria, en beneficios de algunos.
Otra muestra al respecto es nuestra Sierra de Álvarez, ese tesoro potosino que día a día es devastada frente a nuestros ojos por la industria calera, sin que las autoridades Estatal y Federal hagan algo; el retraso en la generación de su programa, es de solamente 40 años.
Delírium trémens.- Fue una semana fatal en lo que se refiere a la calidad del aire que todos respiramos en la ZM de SLP; por favor cuídese mientras esperamos reaccione la SEGAM y la Secretaría de Salud del Gobierno de Ricardo Gallardo. No estaría mal recordarles que existe un PROGRAMA DE CONTINGENCIAS AMBIENTALES ATMOSFÉRICAS DEL ESTADO DE SAN LUIS POTOSÍ, el cual contempla los protocolos aplicables en episodios de mala calidad del aire, activación de los mecanismos de emergencia atmosférica, así como fomentar el cuidado y protección de la salud de la población en general, pero tal pareciera se sigue aplicando los mismos criterios de la “administración anterior que nos dejó una autentica herencia maldita ecológica”.
@luisglozano




