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Chantajear verbo infinitivo

Por Francisco Salazar Soni

Septiembre 22, 2022 03:00 a.m.

A

“Chantajes no”, pensaba. 

“Lloremos cara a cara, 

pero no ese hipo barato que se aprende en el cine”. 

-Rayuela- Julio Cortázar.

El chantaje, el arma más poderosa desde tiempos ancestrales. Irresistible, brutal, doloroso y condescendiente a la vez, hace, de quien lo sufre su peor pesadilla, la presión es casi atmosférica. Entre el chantajista y el chantajeado se establece una relación simbiótica en la que el tiempo juega un papel de corto y hasta de largo tiempo.  

El maestro Cuello Calón en su disertación sobre el delito de chantaje y de la necesidad de su regulación en la legislación española, decía que el chantaje no fue objeto de sanción específica hasta bien entrada la segunda mitad del siglo pasado. Anteriormente estos delitos quedaban absorbidos en el delito de extorsión. 

México se ha convertido el chantaje revestido de extorsión, en el deporte nacional por excelencia, todos lo ejercitan, los más como consignatarios de una falsa protección, junto a otro universo de renteros cobra piso y los restantes como rehenes de secretos pasados y actuales no divulgados por el chantajista, todos somos chantajeados de una forma u otra. Diría mi abuelo “nos tienen de los cojones”.

El año pasado 4.9 millones de delitos de extorsión en sus diversificadas conductas se realizaron. De 100 mil habitantes 5 mil 375 fueron chantajeados. El chantaje más recurrente donde se tiene “telefonitis” y “celulitis”, hasta se tropiezan por contestar llamadas entrantes -de quién sabe quién-, representa el 90.3% por telefonía.

La encuesta ENVIPE 2022, muestra que los delitos más frecuentes que sufre la ciudadanía son extorsión, fraude, robo con y sin violencia en la vía pública y en el transporte y robo parcial de vehículo, en ese orden de importancia. San Luis Potosí se encuentra junto con Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Nayarit, Zacatecas, Guanajuato, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala e Hidalgo, entre los Estados más chantajeados.

Pero el chantaje no se denuncia, permanece en las tinieblas, nadie quiere decirle a nadie que está siendo chantajeado, ¿Cómo? Qué miedo, y si lo “quiebran”, en el argot criminal “darle piso a alguien” por “no pagar piso”, y no es irónico. ¿Y si queman el negocio? ¿O lo tirotean? Para luego cuestionarse, y con quien se queja de un chantaje, ¿con la policía? ¿Cuál de todas? La cifra negra del delito de chantaje revestido de extorsión es la más alta de todos los delitos, con un 97.4%

TAPANCO: Cuenta un conocido. Fíjate que vinieron en buen plan al principio. -Tienes que caerte con una lana cada mes, te vamos a proteger de los mugrosos que quieran chingarte-. Le dijeron. Te estamos ofreciendo protección, no cobro de piso, a que gastes en guardias de seguridad privada que valen madres, mejor con nosotros, ¿Cómo ves, jalas o te arrugas? –No pues, es que no me sale, sino con todo gusto, les dijo. Ternurita el conocido. Al mes, regresaron, pero ya no en plan buena onda, sino que se lo llevaron a pasear al salir de su negocio. Al final termino pagando puntualmente una suma de dinero por “protección”. 

-Quid pro quo-. Me dijo. Si el gobierno no es capaz de protegerme, mejor me alineo. Sentencio. 

Usted estimado lector ¿Está siendo chantajeado o es chantajista?

Twitter: @franciscosoni