El día de hoy estimado lector, quiero deserte una Feliz Navidad y desearte que el próximo año recibas bendiciones ilimitadas, como la salud, una familia amorosa, un empleo que disfrutes y amor.
Además, me gustaría compartir una revisión de los modelos que han operado la administración pública en su evolución histórica y preguntarnos como tendría que operar en los siguientes años, ¿cuál será el modelo que prevalecerá en nuestros gobiernos?
En este marco hay iniciar con los modelos tradicionales de la administración pública desde inicios del siglo XIX, uno de ellos, es el modelo de patronazgo y/o clientelar (Fukuyama), que refiere que el tipo de organización se produce de forma natural y espontánea, donde los individuos, basado en la selección por parentesco y el altruismo recíproco ocupan puestos públicos. Es decir, son ocupados de manera discrecional. La élite tienden a recurrir a redes de familiares y amigos, no hay ningún tipo de filtro de competitivo, ni de mérito en competencias en el ejercicio de la función pública.
Posteriormente se buscó construir un modelo en base al mérito y a la profesionalización, conforme avanza el tiempo los estados se democratizan y eso permite referir un modelo de modernización del estado, aportando sistemas de organixación. Y en la administración pública aparece el modelo burocrático planteado por Marx Weber, caracterizado por una forma de organización eficiente, orientada a la división de las tareas, supervisión jerárquica, detalladas reglas y regulaciones. El cual conforma un Estado de carácter impersonal, un modelo ideal de conducta racional. Es un modelo muy rígido y poco susceptible al cambio y a dar respuestas rápidas al enorno..
El modelo gerencial o paradigma postburocrático, busca superar el modelo burocrático aunado a la gestión pública –donde se agrupan muchos modelos de gestión-. Este modelo refiere estrategias y herramientas modernizadoras que se aplican en la iniciativa privada, como: la desregulación, la gerencialización, la privatización, la ética en la función pública, la participación ciudadana, entre otros. Donde los principios de eficiencia, eficacia y legitimidad son elementos básicos del mismo, que deberán estar en equilibrio. Las desventajas de este modelo es que los ciudadanos se convierten en clientes para la administración pública, reapareciendo el neoclientelismo.
El modelo de gobernanza aparece en los años noventa, es la búsqueda por reconfigurar espacios públicos deliberativos en los que pueden interactuar los distintos niveles de la administración pública, gentes económicas y sociales y la sociedad civil en un escenario de globalización.
En este modelo, las organizaciones públicas se ven impulsadas a adoptar procesos de innovación en la acción pública, intentado lograr un equilibrio entre eficiencia y participación ciudadana.
Con la gobernanza el ciudadano se recupera de su anterior proceso de clientelización y recupera sus derechos políticos pudiendo participar de diferentes formas y con diferentes intermediarios y también de forma directa en múltiples espacios de deliberación, decisión y cogestión. Donde Estado, mercado y sociedad civil organizada colaboran de forma conjunta con la ciudadanía.
Estos modelos no han aparecido de manera pura o individual, sino en combinación de otro, a lo largo de la historia, por lo que tendríamos que considerar que es rescatable de cada uno de ellos. Y las expectativas que tenemos como ciudadanos de la administración pública.
Considero que como ciudadanos debemos participar de manera activa en las decisiones públicas e impulsar a que nuestros gobiernos consideren nuestras opiniones, ideas y propuestas de mejora en el ejercicio público. Por lo que hay que permanecer cercanos a la administración pública y a los modelos que está toma para desempeñar sus funciones.
@Marbygm
mbygm99@hotmail.com
Martha Yalú Gutiérrez Mendoza /
POLÍTICA Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
Además, me gustaría compartir una revisión de los modelos que han operado la administración pública en su evolución histórica y preguntarnos como tendría que operar en los siguientes años, ¿cuál será el modelo que prevalecerá en nuestros gobiernos?
En este marco hay iniciar con los modelos tradicionales de la administración pública desde inicios del siglo XIX, uno de ellos, es el modelo de patronazgo y/o clientelar (Fukuyama), que refiere que el tipo de organización se produce de forma natural y espontánea, donde los individuos, basado en la selección por parentesco y el altruismo recíproco ocupan puestos públicos. Es decir, son ocupados de manera discrecional. La élite tienden a recurrir a redes de familiares y amigos, no hay ningún tipo de filtro de competitivo, ni de mérito en competencias en el ejercicio de la función pública.
Posteriormente se buscó construir un modelo en base al mérito y a la profesionalización, conforme avanza el tiempo los estados se democratizan y eso permite referir un modelo de modernización del estado, aportando sistemas de organixación. Y en la administración pública aparece el modelo burocrático planteado por Marx Weber, caracterizado por una forma de organización eficiente, orientada a la división de las tareas, supervisión jerárquica, detalladas reglas y regulaciones. El cual conforma un Estado de carácter impersonal, un modelo ideal de conducta racional. Es un modelo muy rígido y poco susceptible al cambio y a dar respuestas rápidas al enorno..
El modelo gerencial o paradigma postburocrático, busca superar el modelo burocrático aunado a la gestión pública –donde se agrupan muchos modelos de gestión-. Este modelo refiere estrategias y herramientas modernizadoras que se aplican en la iniciativa privada, como: la desregulación, la gerencialización, la privatización, la ética en la función pública, la participación ciudadana, entre otros. Donde los principios de eficiencia, eficacia y legitimidad son elementos básicos del mismo, que deberán estar en equilibrio. Las desventajas de este modelo es que los ciudadanos se convierten en clientes para la administración pública, reapareciendo el neoclientelismo.
El modelo de gobernanza aparece en los años noventa, es la búsqueda por reconfigurar espacios públicos deliberativos en los que pueden interactuar los distintos niveles de la administración pública, gentes económicas y sociales y la sociedad civil en un escenario de globalización.
En este modelo, las organizaciones públicas se ven impulsadas a adoptar procesos de innovación en la acción pública, intentado lograr un equilibrio entre eficiencia y participación ciudadana.
Con la gobernanza el ciudadano se recupera de su anterior proceso de clientelización y recupera sus derechos políticos pudiendo participar de diferentes formas y con diferentes intermediarios y también de forma directa en múltiples espacios de deliberación, decisión y cogestión. Donde Estado, mercado y sociedad civil organizada colaboran de forma conjunta con la ciudadanía.
Estos modelos no han aparecido de manera pura o individual, sino en combinación de otro, a lo largo de la historia, por lo que tendríamos que considerar que es rescatable de cada uno de ellos. Y las expectativas que tenemos como ciudadanos de la administración pública.
Considero que como ciudadanos debemos participar de manera activa en las decisiones públicas e impulsar a que nuestros gobiernos consideren nuestras opiniones, ideas y propuestas de mejora en el ejercicio público. Por lo que hay que permanecer cercanos a la administración pública y a los modelos que está toma para desempeñar sus funciones.
@Marbygm
mbygm99@hotmail.com
Martha Yalú Gutiérrez Mendoza /
POLÍTICA Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

