Dependencia
En México, los gobiernos municipales y estatales son dependientes de los recursos fiscales que les transfiere el gobierno federal, de alguna manera esta situación se debe a una baja recaudación de ingresos propios. La recaudación del impuesto predial es muy baja, al igual que las tarifas de agua; las multas y recargos se cobran a discreción, no hay transparencia, predomina la arbitrariedad y opacidad. El gasto público se ejerce en sueldos, salarios, materiales y suministros, no se orienta a solucionar problemas públicos.
Los ingresos públicos en México están centralizados, como porcentaje de los ingresos del gobierno el 92.5 % corresponde al gobierno federal, 5.5 % a los gobiernos estatales y 1.9 % al municipal. El problema no solo es concentración de atribuciones en el gobierno federal, sino también en la débil capacidad técnica y ausencia de voluntad política para recaudar ingresos propios; los gobiernos locales prefieren gestionar recursos con el gobierno federal que cobrar los que por ley les corresponden.
El 84 % de los ingresos de los gobiernos locales provienen del gobierno federal, vía participaciones federales, aportaciones y convenios. Los ingresos propios representan únicamente el 14.3 %, siendo la fuente más importante de ingresos el impuesto predial, seguida por los derechos como es el cobro agua. Sin duda que esta es la debilidad mayor de los gobiernos locales en México, por lo que requieren fortalecer su capacidad técnica para generar ingresos que les permitan atender las necesidades de servicios públicos que demanda la sociedad local.
En cuanto al gasto, los gobiernos estatales destinan el 13 % a gasto de inversión, en tanto que el gasto de operación representa 87 %; en los municipios el porcentaje es de 15 % inversión y 85 % operación. Esta situación es crítica, es un gasto de baja calidad porque no se orienta a resolver problemas públicos; su prioridad es hacer funcionar el aparato administrativo del gobierno, lo cual es grave porque las decisiones que predominan son de carácter político, como es dar empleo a quienes participaron en las campañas políticas.
De manera comparativa, en México existe la más alta dependencia financiera, la cual es de 84 %; en promedio, en los países de África Subsahariana es del 61 %, en América Latina y el Caribe 56 %, en Asía y el Pacífico del 50 %, países de la OCDE 45.7 %, la más baja es la Euroasia y Medio Oriente con 40 %. Esta evidencia genera la necesidad de repensar las relaciones intergubernamentales que dominan en México, con gobiernos locales que buscan más cumplir compromisos políticos que atender las necesidades de la sociedad local.
En cuanto a los ingresos públicos locales, en México se recauda el 11.5 % como porcentaje del PIB, muy lejos de Brasil con el 21.8 % y Argentina con 19.9 %. Se puede hacer la comparación porque la estructura institucional de estos tres países es similar, en donde esta diferencia es en lo político, son países donde se permite la reelección, por lo que son gobiernos que rinden cuentas a la sociedad local; en México la reelección es reciente, son pocos los gobiernos municipales que se reeligen, por lo que hay mucho por avanzar.
La estructura financiera de los gobiernos locales en México es débil, sus atribuciones tributarias en lo general son limitadas, pero sobre todo su aprovechamiento es insuficiente para cumplir con su amplia agenda de gobernabilidad; en cuanto a gasto público, su responsabilidad incide en la calidad de vida de la sociedad local porque atiende los servicios públicos y la calidad del espacio público, pero en la realidad, su gasto de operación absorbe los recursos que dispone, lo cuales son utilizados de manera más política que técnica.
En resumen, los gobiernos locales en México tienen una alta dependencia financiera del gobierno federal, no asumen las atribuciones tributarias que les corresponden, prefieren gestionar recursos federales para financiar su gasto público, lo cual limita su autonomía como nivel de gobierno; resolver este problema es más político que técnico; la competencia y alternancia cobra la factura cada proceso electoral, ya que los electores prefieren la alternancia sobre la reelección. Próxima colaboración: 01 de junio de 2022.
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