Desafíos
Hacia finales del presente mes los 58 municipios de San Luis Potosí tendrán que entregar para publicar en el Periódico Oficial del Estado su Plan Municipal de Desarrollo, el cual debería ser el instrumento base para la toma de decisiones de política pública; es un documento en donde se establecerá un diagnóstico de la problemática de la sociedad local, sus objetivos, estrategias y programas de acción a implementar en los próximos tres años, pero en la realidad es un acto meramente simbólico para enviar un mensaje político de racionalidad técnica.
Hay que resaltar que en los últimos treinta años los municipios mexicanos en lo general y los potosinos en lo particular han vivido profundas transformaciones en lo político y en la gestión de los asuntos públicos; en lo político cuenta con mayor autonomía para la toma de decisiones de política pública; la pluralidad, competencia y alternancia está presente en todos los municipios del país; como consecuencia de ello, los procesos de gobierno se han vuelto altamente complejos y conflictivos.
En gestión pública, la mayoría de los municipios han transformado su estructura organizacional y ha creado unidades administrativas especializadas que atienden necesidades sociales que van más allá de la responsabilidad central que tienen, la prestación de los servicios públicos; hay evidencia que han fortalecimiento sus capacidades en métodos e instrumentos de gestión pública, lo cual han logrado mediante la capacitación de su personal; se observa, incluso en los pequeños, rurales e indígenas que hay una apropiación de herramientas de gestión.
Sin embargo, los avances que se observan en materia de gobierno por política pública solo es posible encontrarlos en los municipios urbanos grandes, pero muestran grandes pendientes en la construcción de políticas con la interacción social; sus herramientas de interacción con la sociedad se limitan a foros y encuestas sin rigor estadístico; la construcción de la agenda de gobierno sigue respondiendo a los intereses de unos cuantos actores; no hay indicadores que permitan su monitoreo y evaluar sus resultados e impactos.
Es necesario modernizar al gobierno municipal en un contexto democrático porque sigue teniendo un diseño muy autoritario, concentrado en la figura del presidente municipal. El diseño de gobierno y la administración municipal, es del siglo pasado, no reflejan la fragmentación social y la pluralidad política; por otra parte, las relaciones intergubernamentales están muy lejos de ser cooperativas y eficaces, predominan las interacciones políticas y personales, no se sustentan en diagnósticos técnicos de los problemas de la sociedad local.
En términos de gestión pública hay un problema, cada que inicia una nueva administración municipal empiezan de cero, hay cambios en las decisiones políticas y técnicas; lo que implica un alto grado de improvisación; no hay preocupación por evaluar lo que pasó en el periodo anterior; las leyes de planeación de los estados son una copia de la federal, que las obliga a realizar su planeación en tres meses; presentan su plan de desarrollo, con la hipótesis de que ese plan va a orientar la gestión local, lo que sucede realmente es que predomina la improvisación.
Existen las instancias de planeación, pero no hay las condiciones técnicas para la planeación, por lo que predominan son las decisiones políticas en la definición de objetivos, estrategias y programas de gobierno; se planea sin diagnósticos, sin metas, sin línea base y sin indicadores de evaluación; hay una preocupación por las acciones de corto plazo, pero no por las estrategias y programas de mediano y largo plazo que transformen la situación social en la que se encuentra quienes tienen los problemas públicos.
Las alternativas de solución son varias, pero lo primero es tomar decisiones políticas, como es que los regidores representen a la sociedad y no a los partidos políticos, es decir elegirlos por demarcación, con lo cual se volvería más plural y representativos los procesos de gobierno; en segundo lugar, elegir un administrador municipal, cuya responsabilidad sea la planeación, implementación y evaluación de las políticas públicas. Esto significa tener un gobierno más democrático y una administración pública más racional.
En resumen: los gobiernos municipales tienen más autonomía, más responsabilidades y recursos, pero carecen de representatividad social y pluralidad política; tienen grandes desafíos en implementar un gobierno mediante políticas públicas, es decir, identificando problemas públicos sustentados en evidencia, diseñando instrumentos de políticas públicas orientados a atender las causas y no las consecuencias de las necesidades de la sociedad; en pocas palabras, se requiere un gobierno democrático en lo político y técnico en la gestión de los asuntos públicos. Cumplimos 10 años compartiendo diversas reflexiones sobre los asuntos públicos locales, gracias Periódico Pulso. Próxima colaboración: 26 de enero de 2022.
@jszslp




