Día del presidente

"No poseo ni aspiro a tener el monopolio de la verdad absoluta". 

Andrés Manuel López Obrador

En los tiempos del viejo PRI era el día del presidente, de discursos triunfalistas y de culto a la personalidad. Hoy se ha multiplicado en número y en triunfalismo. Ayer ya no hubo siquiera un intento de ponerle un numeral al enésimo informe. En las páginas oficiales se le describió como "Tercer año del triunfo histórico democrático". Como en todos los informes, hubo cuentas alegres; pero en contraste con predecesores, AMLO además descalificó a la oposición. 

Para un presidente que dice que no miente, y que tiene una sección en su programa de televisión que se llama "Quién es quién en las mentiras de la semana", ayer AMLO fue flexible con la verdad. Afirmó, por ejemplo, que "el presupuesto de salud ha aumentado en 70 mil millones de pesos", cuando en 2018 fue de 121,900 millones de pesos, en 2020 de 133,200 millones de pesos y en 2021 de 145,400 millones (Criterios). ¿Un aumento? Sí, pero no de 70 mil millones. Otra pregunta muy distinta es si se ha gastado bien. 

Declaró que "se logró que ningún enfermo se quedara sin una cama. o sin un equipo de respiración". Yo he recibido varias denuncias de enfermos --de covid y otras enfermedades-- que no pudieron encontrar camas en hospitales públicos. Dijo, asimismo, que México no está en los primeros lugares de mortalidad de covid en el mundo; pero nuestro país está en cuarto lugar en número total de muertes y en 21o en fallecimientos por millón de habitantes (Worldometer). Estaría mucho más arriba si se aplicaran tantas pruebas como en otros países. 

"La inflación se mantiene estable", afirmó. Es verdad que no hemos llegado a la hiperinflación de los tiempos del viejo PRI, pero el 6 por ciento anual es el doble del objetivo del Banco de México. El peso no se ha devaluado, es cierto, en parte por la prudencia fiscal del gobierno, que hay que reconocer, pero el récord de 4,514 millones de dólares en remesas de mayo no es un logro de su gobierno, como declaró. 

Sí parece haber un descenso en algunos índices de delincuencia, pero en otros hay estancamiento o incluso incrementos. De cualquier forma, esto no es producto de que el gabinete de seguridad se reúna todos los días de seis a siete de la mañana. 

López Obrador presentó como éxito propio la organización de las elecciones de este 6 de junio. "No hubo protestas, ninguna manifestación significativa", dijo, sin aclarar que quienes realizaban protestas antes eran sus propios seguidores. No mencionó, por otra parte, el excelente trabajo del INE, que él quiere exterminar. "Por primera vez no se llevaron a cabo elecciones de Estado", afirmó, pero no las habido desde 1988, cuando Manuel Bartlett era secretario de gobernación y al mismo tiempo presidente de la Comisión Federal Electoral. 

El presidente aprovechó para hacer política partidista. Habló de que se integró un bloque conservador, "un grupo reaccionario", "abiertamente opuesto al régimen que represento. para enfrentarnos, para detener el proceso de transformación que está en marcha". Dijo que los partidos de oposición querían eliminar los programas sociales, cuando ninguno lo ofreció en campaña. 

"Los logros están a la vista", afirmó, antes de vanagloriarse de una encuesta telefónica, aplicada por su gobierno, que le da buenas cifras de aprobación. Y sí, Andrés Manuel es muy popular. Su manejo de la comunicación es el mejor que ha tenido cualquier presidente mexicano. Su triunfalismo, sin embargo, rebasa el de los más ególatras mandatarios de todos los tiempos. 

Denuncia

Los padres de niños con cáncer presentaron ayer una denuncia penal contra Hugo López-Gatell por genocidio, discriminación y omisión por comisión. Yo pienso que el subsecretario ha sido inepto en sus acciones e imprudente en sus palabras, pero acusarlo de genocidio o discriminación no tiene sentido. 

Twitter: @SergioSarmiento