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Difamador y falsario

Por Óscar G. Chávez

Junio 24, 2023 03:00 a.m.

A

Una cosa es que en tu casa se den cuenta que eres mentirosillo y otra muy distinta es que alguien de fuera lo descubra y no sólo eso, sino además te evidencie; es decir todo mundo acabará sabiendo y confirmando que lo eres. Algo así le ocurre a Ricardo Gallardo Cardona; él y sus cercanos colaboradores podrán decir que no importa ni es para tanto, pero la realidad es que importa y da para más, ya que esta mentirilla (por la que se le evidenció) es sólo una de varias que se vuelven recurrentes y, además, no las dice un niño de primaria (aunque se conduzca como tal) sino el gobernador de un estado. 

Hace algunos meses, recordemos, cuando el propio gobernador comenzó a esbozar el cuadro de artistas que podrían venir a la Feria gallardista potosina (Fegapo) mencionó la participación del cantante Enrique Iglesias no como una posibilidad, sino como un hecho; casi de inmediato mediante las redes sociales del artista le desmintieron. A como se dan las cosas por acá, algunos pensaron que luego de ese “tate quieto” y más por orgullo que por otra cosa, al cantante lo traerían porque lo traerían, pero parece ser que la estrategia de negociación, en caso que se hubiera dado, fue infructuosa y se trató de disimular el fracaso aprovechando una enfermedad del cantante. 

El pasado 19 de junio de nuevo las redes sociales del artista acotaron: “Se ha comunicado falsamente que Enrique cancelo [sic] un show en San Luis Potosí y que sigue enfermo. Cuidado con las difamaciones. El señor Ricardo Gallardo, a quien no tenemos el gusto de conocer, tuvo a bien anunciar el concierto en abril sin contrato ni confirmación y el pasado viernes dijo que se cancelaba porque enrique [sic] sigue enfermo. Falso. El señor está mal informado. Nunca hubo contrato y Seitrack, agencia que nos hizo la propuesta, la retiró la semana pasada porque “los organizadores no podrán cumplir con los requerimientos”. Recuerden que ningún evento está confirmado hasta que no lo anunciamos en las redes de Enrique. Nos da gusto informarles que Enrique está recuperado al 100% y listo para sus próximos conciertos en Albania y Rumania a fin de mes…” Silencio total de este lado. 

Algunos agravios deben quedar pendientes por facturar que pronto los medios de comunicación nacionales impresos y electrónicos hicieron cera y pabilo del asunto convirtiéndolo en una situación, más que jocosa, de ridiculización total. De nuevo, absoluto silencio en palacio mientras los potosinos daban rienda suelta a sus más perversas e ingeniosas burlas.   

Ninguna novedad hay en falsedades y difamaciones, éstas son cosa de todos los días, el único requisito para ser incluidos en ellas es aparecer en los negativos ánimos del gobernador o bien, formar parte de su imaginaria cauda de enemigos.  Lo que sí resulta novedoso y para mucho hasta motivo de júbilo, es que fuera de San Luis se le desmienta de manera pública y se muestre su malévolo actuar, que entre nosotros ya se convirtió en una constante. Porque, además, tan se ha normalizado que, al menos aquí, nadie pone en duda sus mentiras, nadie las critica, nadie lo evidencia, nadie lo desmiente y, quienes pudieran hacerlo, prefieren fingir que nada han escuchado, casi como si fueran senadores o diputados federales que radican en la Ciudad de México.    

Otra cosa sorprende, ni el gobernador, ni su secretario, ni sus defensores a sueldo, han salido a decir una palabra del asunto y aunque queda claro que no temen al ludibrio público, ellos que son campeones en esas perversas estrategias conocen muy bien sus alcances, no es lo mismo tirar maíz en los barbechos de la milpa propia, que tratar de hacerlo en las ajenas.

El asunto tiene poco de forma, pero mucho de fondo; en apariencia no va más allá de la respuesta simple y acertada de un artista, pero en la realidad nos demuestra que en ocasiones es preferible dejar las cosas como están, no dando explicaciones no pedidas, ni tratando de engañar con ellas; una simple negativa comercial la convirtió en un absoluto ridículo que lo convirtió en la burla de la opinión pública nacional y posiblemente hasta internacional. Algo más, muestra (aunque los potosinos se nieguen a verlo) lo sencillo que es desmentir y evidenciar cuando se tiene las pruebas y la razón les asiste; nada del otro mundo, pero en San Luis se le tiene miedo al éxito y al gobernador.