EL FUTURO YA LLEGÓ

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A un par de días de que inicie el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y con él la imprecisa Cuarta Transformación del país, vienen al caso algunas reflexiones sueltas:

1.- Ante la inminencia del cambio hay quiénes tienen motivos para el optimismo y quiénes para el pesimismo sin que falten algunos escépticos que no creen que nada vaya a mejorar ni tampoco a empeorar. Otros consideramos que éste es esencialmente un momento de incertidumbre; que bien a bien no logramos vislumbrar qué nos depara el futuro. A lo largo del año, tanto en campaña como en estos larguísimos cinco meses de transición, López Obrador, su partido, sus legisladores y su Gabinete han enviado señales contradictorias, confusas. Algunas entusiasman, otras desalientan y algunas más desconciertan. Quien diga hoy que tiene claro qué viene para México los próximos años, miente, vive engañado o sabe algo que los demás no sabemos. La razón invita a estar atentos a las nuevas señales -como los discursos presidenciales que se esperan para el sábado- y las acciones de arranque.

2.- Algunos de los cuestionamientos más serios y consistentes a lo que AMLO ha venido haciendo o anunciando en estos meses post elección se apoyan en una premisa en apariencia incuestionable, pero que en realidad no lo es tanto: se vulnera, se atenta contra, se debilita o se pone en riesgo La Democracia. Según lo reveló la encuesta anual de Latinobarómetro levantada el año pasado, sólo 18 de cada 100 mexicanos están satisfechos con la democracia. Esta terrible cifra no es excepcional ni privativa de México. Es un fenómeno que se registra en varios otros países del continente y de hecho en las diversas regiones del mundo. Lo dice en su reciente libro (Qué es el populismo) el politólogo alemán Jan-Werner Müller. Cito de memoria: el populismo actual es producto de las promesas incumplidas de la democracia. Hace 25 años Luis Donaldo Colosio lo dijo de otra forma igualmente lúcida: “La democracia ha de servir para que la gente viva mejor o no servirá de mucho”.

3.- Diversas reformas legales recientemente aprobadas y el plan nacional de pacificación y seguridad dado a conocer por López Obrador, despertaron también, sobre todo en los gobiernos estatales, algunos medios de comunicación y los círculos académicos, la seria inquietud de que el Federalismo mexicano esté en riesgo. Hablamos, desde luego, de un federalismo relativo, deforme y frágil, pero que ahí está: en la Constitución, en la tradición y en los discursos. En los hechos, sin embargo, existe la percepción muy extendida de que el fortalecimiento federalista que se dio, sobre todo en materia fiscal y financiera a partir del sexenio de Vicente Fox, para lo que más sirvió fue para que en los gobiernos estatales se dieran casos mayúsculos de corrupción, muchos de ellos impunes.

4.- El plan lopezobradorista para enfrentar la inseguridad, reducir los índices delictivos y abatir la violencia criminal que campean en todo el país, es un hibrido a cuya eficacia resulta difícil tenerle confianza. Se ha reconstituido la Secretaría de Seguridad pero no se le dotó de mando de fuerza. La anunciada Guardia Nacional que inicia con un importante contingente de 83 mil elementos (procedentes de la Policía Militar, la Policía Naval y la Policía Federal) y que deberá crecer en los próximos años al doble, tendrá mando militar y dependerá de la Secretaría de la Defensa Nacional. No hay manera de entender eso de volver a crear una Secretaría de Seguridad que se ve muy disminuida en sus alcances. Salvo que existan planes secretos que solamente conocen en las alturas y que en cualquier momento van a mostrar resultados sorprendentes, por ahora es imposible confiar en el nuevo esquema.

5.- Si en algo existe una coincidencia generalizada entre la opinión publicada del país, es que el triunfo de AMLO en las elecciones –amplio, rotundo, incuestionable- tuvo dos grandes sustentos: sus compromisos, creíbles, de erradicar la corrupción y de reducir la inseguridad. Entre los millones de mexicanos que votaron por él en respuesta a tales propuestas de campaña, cayó como cubetazo de agua helada el reciente anuncio del propio Andrés Manuel de que no piensa castigar a los hechos de corrupción del pasado, porque “eso empantanaría al país; nos impediría ir para adelante”. Ese posicionamiento apenas está por cumplir dos semanas y sin duda es el que más reacciones negativas le ha ganado a López Obrador. Lo sabe, y por eso matizó que en marzo hará una consulta popular para ver qué le ordena el pueblo. Si es ya una de las previstas en la ley, que la organice el INE, que puedan votar todos los inscritos en el padrón electoral (90 millones) y que tenga candados que eviten su manipulación, lo más seguro es que el ya entonces Presidente de la República se vea obligado a ir cuando menos por los principales corruptos del pasado.

6.- El lunes antepasado, durante la entrevista en el programa Tercer Grado de Televisa, López Obrador hizo un anuncio importante que se perdió en el cúmulo de temas tratados. Reiteró que era en serio que en su administración los apoyos de los programas sociales llegarían directamente a los beneficiarios –principalmente vía tarjetas bancarias de débito-, eliminando la intermediación de numerosas organizaciones que han hecho de esa práctica su modus vivendi. Ante una pregunta insistente para que identificara alguna, respondió riéndose que “algo como antorcha mundial”. No sé a nivel nacional, pero aquí en la Secretaría General de Gobierno tienen identificadas a 70 organizaciones de ese tipo. La lista la encabeza Antorcha (hay popular y campesina) que aquí encabeza Lenin Campos, flamante diputado plurinominal por el PRI. Si AMLO cumple ese propósito, muchas de estas organizaciones morirán de inanición, pero no sin antes dar peleas perrunas. Entre las principales aquí registradas, hay varias identificadas con Morena, como la que encabeza en la Huasteca Sur el senador morenista Primo Dothé. De esto hablaremos más detalladamente otro día.

LOS AVATARES ALBIAZULES

Soy un convencido de que salvo acontecimientos extraordinarios, la disputa en el 2021 por la gubernatura potosina va a ser entre Morena y el PAN, cada cual con sus aliados.
En esa perspectiva, lo lógico sería que ambos partidos intentaran no solo mantener su fuerza electoral sino incrementarla para llegar al momento de la verdad en las mejores condiciones posibles. No sé si Morena tenga alguna estrategia sobre el particular o sea algo que por el momento no esté en la lista de sus prioridades. Pero el PAN está haciendo exactamente lo contrario.
Con motivo de su contienda interna para elegir nueva dirigencia estatal, los dos grupos panistas más identificables se subdividieron en cinco. Hasta antes del jueves pasado, cuando concluyó el plazo para declinaciones formales que se vieran reflejadas en las boletas electorales, un servidor estaba convencido de que habría reagrupamientos para finalmente llegar a la votación el 9 de diciembre dos o cuando mucho tres contendientes.
Pues no, ni los grupos de Sonia Mendoza y Héctor Mendizábal pudieron alcanzar un acuerdo para ir juntos, ni Xavier Azuara y Marco Gama han logrado entenderse. Tampoco Xavier Nava pudo recomponer su desatino de alentar la candidatura de Jorge Lozano Soto, quien difícilmente ganará pero fácilmente puede hacer perder a los candidatos de Azuara y Gama, que se suponía eran aliados del alcalde capitalino.
Con una mezcla de novatez, falta de visión, tozudez y ambiciones mal administradas, quienes encabezan los grupos más relevantes al interior del panismo potosino están poniendo en riesgo tanto las expectativas de su partido como las suyas propias.
A ver: Sonia no ha claudicado en su interés de volver a ser candidata a gobernadora y siente que ubicar en la dirigencia panista a su viejo aliado Juan Pablo Escobar sería una ventaja de cara al 2021. Originalmente, había sólidos indicios de que Sonia y Juan Pablo podrían aliarse con Héctor Mendizábal, quien impulsa la candidatura del mal afamado Kippy. Pues no, o se van por su lado o hacen alguna alianza de facto (las boletas ya están impresas), cuya eficacia sería muy relativa. No parece que Mendizábal se interese en ser candidato a gobernador, pero es muy claro que quiere seguir siendo factótum al interior de su partido para poner y quitar gente.
Del otro lado andan un poco peor. No lo confiesan, pero el gran problema es que los tres protagonistas: el senador Gama, el diputado Azuara y el alcalde Nava, sí se interesan en la candidatura gubernamental. Eso de alguna manera ya se sabía, pero los militantes confiaban en que se pondrían de acuerdo para renovar la dirigencia y más adelante poner sobre la mesa el tema del 2021. Les ganaron las ansias y ahora están en serio riesgo de quedarse fuera de la jugada. O por lo menos de enfrentar más dificultades.
Lo más grave, es que según varios testimonios confiables, los señores Gallardo, que mantienen una buena relación, no sabemos si sólo personal o también política, con Héctor Mendizábal, andan metiendo su cuchara en el caldero panista. No sé qué tanto “punch” traigan en esos terrenos, pero dinero sí y de sobra. Y tienen un objetivo muy claro: impedir a toda costa la llegada de Xavier Nava a la gubernatura estatal.
Les queda una semana para ver si logran recomponer un poco las cosas. Si no lo hacen, dentro de dos años y medio van a andar peleándose a muerte entre ellos para ver quién pierde.

COMPRIMIDOS

Es un hecho que José Luis Ugalde deja pronto la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Estado, pero es hora que ni él mismo sabe la fecha exacta. En buena parte esto se debe a que la aprobación de los presupuestos federales va con retraso y aquí la ley permite que el Ejecutivo estatal presente su proyecto de presupuesto de egresos hasta 10 días después de que lo haga la Federación. O séase: aguinaldo sí cobra.

Por lo pronto, el que ya anda muy movido para ver si se le hace quedarse en el lugar de Ugalde es el actual Secretario Particular del Gobernador, quien no reúne el perfil, es algo lento y ni parece estar en el ánimo de su jefe pero ahí anda de soflamero. Otro que se menciona y no se ve que ande auto promoviendo es Juan Ramón Nieto Navarro, quien ya fue Secretario de Finanzas Estatal y Tesorero Municipal. Experiencia tiene y nunca se ha puesto en duda su honorabilidad.

Hay cosas que con el paso de los días se van aclarando. Por ejemplo, que al ínclito diputado verde Edgardo Hernández Contreras ya no le interesa sustituir a Federico Garza en la Fiscalía General del Estado. Ahora le ha echado el ojo al cargo del comandante J. Guadalupe Castillo Celestino. Tengo la ligera sospecha de que se va a quedar con las ganas.

Se le pueden dar muchas vueltas al asunto, buscarle explicaciones barrocas o envolverlo en sofisticados argumentos, pero al final de cuentas todo es muy sencillo: El Mijis salió güevón.

Hasta el próximo jueves.