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El voto y las mayorías

Por Marco Iván Vargas Cuéllar

Noviembre 09, 2023 03:00 a.m.

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Se nos ha dicho constantemente que el voto es importante. Sin embargo, muchas veces la ciudadanía no es plenamente consciente del inmenso poder que tiene el ejercicio de su derecho al voto, especialmente cuando se trata de elegir a sus representantes en los congresos. En las siguientes líneas abordaré el impacto fundamental que tienen las mayorías parlamentarias en la toma de decisiones clave para nuestro país, y le compartiré un problema que en lo particular me ha preocupado desde hace algún tiempo -y del que he hablado en un par de ocasiones en este espacio-; pienso que a nuestra democracia le hace falta una mejor comprensión pública del sistema político, del proceso electoral y de los efectos del voto. La paradoja de este asunto radica en que, para que la democracia funcione, debe mantenerse simple frente a la ciudadanía. Vamos por partes.

Las elecciones legislativas no son solo una oportunidad para elegir a quienes nos representarán en el Congreso. También son un medio para determinar la composición de las mayorías parlamentarias, lo que tiene un impacto directo en la toma de decisiones políticas cruciales. Las mayorías parlamentarias, conformadas por los partidos que obtienen la mayoría de los escaños, tienen la capacidad de influir en la dirección del país en diversas áreas, entre las que se destaca la designación de puestos clave en diversas instituciones del Estado Mexicano: las mayorías parlamentarias tienen el poder de nombrar a personas en puestos de alta responsabilidad, como ministras(os), magistraturas y consejerías electorales, comisionadas(os) de organismos públicos autónomos y otros puestos clave. Estas designaciones influyen significativamente en la dirección de políticas públicas, la aplicación de la justicia, en el arbitraje político y la gestión de asuntos gubernamentales.

Mención aparte merece la aprobación de decisiones de mayorías calificadas. En nuestro sistema parlamentario, ciertas decisiones importantes como reformas constitucionales, tratados internacionales, o nombramientos clave, requieren una mayoría calificada para ser aprobadas. La Constitución en México establece como mayoría calificada al voto de dos terceras partes de las diputaciones presentes en una sesión válida. Al día de hoy, ningún partido político por si mismo, o ninguna coalición parlamentaria tiene esa cantidad de votos, por lo que la conciliación entre fuerzas políticas resulta indispensable. En teoría, no son los partidos políticos los que negocian entre sí, sino la pluralidad del país representada en las fracciones parlamentarias.

Solo es necesario poner un poco de atención en las noticias cotidianas para poder dimensionar el poder político que se encuentra detrás del voto mayoritario. Con la eventual renuncia de Arturo Zaldívar al puesto de Magistrado de la Suprema Corte, vienen dos mayorías en juego. Una mayoría absoluta (50%+1 de los escaños del Senado) para aceptar su renuncia -la coalición legislativa de Morena y sus aliados la tienen- y la mayoría calificada (= 66% de los escaños) necesaria para la designación de una persona proveniente de una terna propuesta por el Presidente de la República. La mayoría calificada necesaria para haber aprobado reformas a la Constitución en materia electoral, o la mayoría simple necesaria para aprobar el presupuesto de egresos de la federación que refleja -siempre lo he sostenido- las prioridades del gobierno en turno. 

¿Por qué considero que necesitamos una mejor comprensión pública de nuestros sistema?. Puedo anticipar que en las campañas proselitistas del siguiente año va a imperar una narrativa que centre la atención del electorado en la contienda de la Presidencia de la República subsumiendo a la composición del Congreso de la Unión, y de los procesos electorales locales a una importancia menor, o a una narrativa que se encuentra en función de la contienda por la Presidencia. Esto empobrece a la comprensión pública de los efectos legislativos del voto de la ciudadanía. En otros procesos electorales hemos visto cómo los partidos políticos argumentan que un voto uniforme por un mismo partido político -lo que coloquialmente le llaman voto en cascada- no solo permitirá obtener la Presidencia de la República sino además una mayoría legislativa que apruebe los proyectos y políticas propuestos por una presidencia. Esta sobresimplificación daña la comprensión pública de los efectos del voto. 

Al respecto, las autoridades electorales, los medios de comunicación, las organizaciones de la sociedad civil Y las instituciones educativas deben asumir un compromiso con la sociedad. El impulso del voto razonado desde sus consecuencias. Suena ambicioso, pero como lo he sostenido anteriormente, considero que importa más la calidad del voto que una cantidad lisa y llana expresada en números.

El voto importa. Al determinar la composición del Congreso, el voto define el rumbo del país. 

X (antes twitter). @marcoivanvargas