Energías limpias ¿meta inalcanzable?
Muy lejos del objetivo y más cerca que nunca del retroceso, México no planea lograr su meta de generación de energía limpia a la que se ha comprometido hacia 2024.
El país ha plasmado en el Acuerdo de París y en la Ley de Transición Energética su compromiso de generar el 35% de su electricidad mediante métodos que no usen combustibles fósiles –como la geotérmica, la eólica o la nuclear- en 2024. Pero en el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen) 2020-2034, la administración federal ya admite que el país no podrá cumplir con este objetivo.
Esta no es la primera vez que México fracasaría en uno de estos objetivos.
Siendo realistas el incumplimiento era previsible aún antes de la reforma eléctrica de este gobierno, pero los cambios de reglas complican más el panorama de transición hacia un mercado competitivo más verde.
Recordemos que la energía limpia es aquella que durante su producción contamina menos en comparación con otras… entonces ¿Qué está pasando en México respecto al tema?
Las Naciones Unidas afirman que la energía es el factor que contribuye principalmente al cambio climático y representa alrededor del 60% de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
México es uno de los países que el 27 de marzo de 2015 se comprometió ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfrentar el calentamiento global en una serie de medidas para mitigar emisiones contaminantes a nivel internacional pero de acuerdo con la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) para nuestra nación la meta no se ve concretada.
No es un hecho oculto que un gran obstáculo en este tema tiene nombre y apellido, pues la administración del presidente López Obrador ha atacado la generación eléctrica del sector privado, especialmente a las plantas de energía renovable, por el supuesto riesgo de su intermitencia hacia el Sistema Eléctrico Nacional.
Las agresiones parten de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), cuyo director, Manuel Bartlett Díaz, quien las ha calificado como costosas, al tiempo que ha denunciado que la compañía estatal las subsidia.
Las decisiones de nuestro mandatario no han sido las más ecológicamente responsables pues entre otras cosas que nos desilusionan, ahora podemos mencionar la compra de Pemex de la refinería Shell.
Actualmente la población a través de amparos o tutelas similares han encontrado la manera de actuar contra estas situaciones, hay más de 1,800 demandas relacionadas con el cambio climático que se están librando en tribunales de todo el mundo, según se encuentra en internet en la base de datos weathercasechart.com. El pasado 27 de mayo la red se inundó de noticias relacionadas al veredicto de Shell pues este podría tener un poderoso efecto dominó en diversas partes.
El juicio contra Shell fue presentado por un grupo ambientalista. Los activistas acusaron a la empresa de violar los derechos humanos al no adherirse al objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de las temperaturas globales.
Los tribunales se han convertido en un escenario cada vez más exitoso para que los activistas hagan que los gobiernos y los países rindan cuentas por la contaminación y el cambio climático. Esta es la segunda vez consecutiva que un tribunal holandés dictamina que la empresa matriz de Shell, en La Haya, es responsable de los daños ambientales en otras jurisdicciones.
Cambio de Ruta no se ha quedado fuera de este activismo legal pues también nos hemos sumado a esta serie de amparos para buscar un beneficio para nuestro planeta, pues nos dimos a la tarea de idear, elaborar y gestionar un Amparo Colectivo Nacional, que fue presentado en 23 Estados, contra el cambio climático y por el derecho humano a un medio ambiente sano encausándolo ahora a uno más amplio para que se reconozca el derecho de gozar de un planeta sano.
En dicho Amparo se pidió el impulso a las energías renovables y se reclama al Gobierno la omisión de enfrentar el calentamiento global, en el proyecto antes mencionado hemos tenido sentencias favorables para dejar insubsistente el Acuerdo para garantizar la eficiencia, calidad, confiabilidad, continuidad y seguridad del Sistema Eléctrico Nacional, del veintinueve de abril de dos mil veinte, que solo fomentaba el uso de combustible altamente contaminante.
Pareciera que solo a través de estos mecanismos jurídicos es que en nuestra nación se vela por el medio ambiente, pues el trabajo de activistas y asociaciones es el único que da soporte a un futuro verde.
En otros lado la visión es de vanguardia, por ejemplo en Islandia, Uruguay, Costa Rica y Noruega ya presumen que generan toda su energía con fuentes renovables. Aunque es cierto que ese 100% no se alcanza aún durante todos y cada uno de los 365 días del año, son el ejemplo a seguir para el resto del planeta.
Nunca olvidaremos que el Acuerdo de París de 2015 fue un pacto histórico en la lucha mundial contra el cambio climático con el compromiso de las partes firmantes para contener el incremento de la temperatura de la Tierra, pero nuestro Gobierno no ha tenido todavía la valía de hacer lo que se propuso: proteger a sus ciudadanos y ciudadanas de los peores impactos de esta crisis ambiental.
No podemos seguir invirtiendo en empresas que agudizan la emergencia climática ni podemos seguir dejando que se hagan trampas al clima. La inversión debe ser para las energías renovables, los empleos verdes y nuestro futuro. Las empresas deben someterse a procesos de regulación, control y acceder a las ayudas bajo condiciones de cuidado al medio ambiente.
Delírium trémens.- Momentos después de que se anunciara la compra del 50% de la refinería de Shell en Texas, se conoce que un tribunal Holandés ordenó a esa empresa reducir las emisiones en un 45% para 2030 en comparación con los niveles de 2019… pero el Presidente dice que el petróleo es el mejor negocio del mundo... México mágico y surrealista…
@luisglozano
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