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Extraños amoríos

Por Óscar G. Chávez

Octubre 30, 2021 03:00 a.m.

Resulta interesante por donde se quiera observar la luna de miel que sostienen el gobernador y el alcalde de la capital; nada tiene que ver la selénica hermosura que se manifiesta durante el mes de octubre, el idilio va más allá. Antropológica, política, sociológica y hasta psicológicamente pareciera que la entrega es plena, que la entrega será permanente. 

No debe sorprendernos, es evidente que ambos funcionarios juegan entre ellos sus cartas de la mejor de las formas; todo parece apuntar a una futura sociedad si no partidista, al menos de personajes. En tiempos recientes, recordemos, el Verde fue de la mano con el PRI, y en algunas alianzas se alcanzó el triunfo. El primer paso, por el momento, pareciera ser neutralizar al enemigo común, Xavier Nava. 

Obvio es que en el tema de lo personal Xavier Nava no corre peligro alguno, es evidente que su seguridad y la de su familia está garantizada por el propio Gallardo quien debe de ser muy cuidadoso en ese sentido; antes bien, hasta ahora no se ha mostrado directamente hostil con el exalcalde, pero es más que seguro que el golpe se le asestará desde el Congreso, del que mantiene el control absoluto. De instaurársele un juicio político, que seguramente así será, una sanción económica sería lo de menos, lo que le afectaría de gravedad sería la inhabilitación.   

La oposición a Gallardo se encuentra prácticamente neutralizada por el aletargamiento político al que nos ha llevado la apatía y el miedo a enfrentarse a quien ahora representa a un gobierno legítimamente constituido, de ahí que Nava pudiera presentarse como uno de los pocos opositores fuertes y visibles. No sólo es eso, por supuesto, hay viejas afrentas que tanto para el gobernador como para el alcalde de la capital, deben de ser cobradas. 

Al mismo tiempo la operatividad del panismo como oposición también ha comenzado a ser desarticulada; no es gratuito que los cargos de mayor importancia en el Ayuntamiento, Enrique Galindo los hubiera entregado al priísmo. Poco aprendió de los actuares de su antecesor, o inmerso en una soberbia tal vez mayor pero matizada, supone que le será fácil conseguir el apoyo del panistas. De no verse un acercamiento real con los blanquiazules, se refuerza la hipótesis de una futura alianza con los verdes.         

Mientras tanto, como si los bonos del PAN fuera a la alza, sus legisladores visitan al arzobispo para manifestarle su adhesión en complejos temas que lejos de acercarlos a importantes sectores sociales, los presenta como militantes de la derecha radical. Ciertamente, la vocación clerical de Acción Nacional los invita a marchar de la mano con la iglesia; el conservadurismo presente en su adn obliga a volver la espalda a la sociedad frente a temas como la interrupción del embarazo o unión entre personas del mismo sexo, pero si razonaran un poco no les sería difícil percatarse que no se encuentran en su mejor momento como para abordar temas que los vuelven más impopulares.  

Dentro de esta cauda de impopularidad el diputado panista Rubén Guajardo interpuso un recurso para evitar le fuera descontado el 10% de sus percepciones como legislador; esto derivado del acuerdo administrativo votado por los integrantes de la Legislatura, como muestra de sensible solidaridad con la ciudadanía. 

Más allá de la defensa de sus derechos, en los que la razón y la ley lo asisten, la actitud se percibe como mezquina y propia de un centavero que trata de evitar el risible descuento. Sin embargo, analizando detenidamente el actuar de Guajardo, es justo señalar que su inconformidad deriva de la puntada que se justifica con el ya referido acuerdo; es decir, por un lado el famoso descuento es a todas luces anticonstitucional, ya que al no haber proyecto de ley, aquel puede modificarse a contentillo, mientras que por otro lado, el destino del dinero que se descontará no ha sido definido y, precisemos, no puede ser recapitulado y destinado para otro rubro distinto al de nómina. El recurso “ahorrado” entonces tendría dos caminos: destinarse engrosar la nómina del Congreso, o ser devuelto al ejecutivo, para que éste lo destine a lo que le inspire su verde cerebro. 

Explicado lo anterior, veremos que no habría en realidad ahorro, la ocurrencia es simple: aparentar que se ahorra. Lo cierto es que al ser el único que se inconforma, es también el único que, aunque el recurso interpuesto le sea favorable, se evidencia como necesitado de dinero. Viene al caso aquella cuarteta que en 1953 publicara don Ernesto González y Fariño: “Gracias, ¡oh Señor Egregio!, / por este pan terrenal / y por el gran privilegio / de ser de Acción Nacional.”

Donde tratan de jugar bien sus cartas y prepararse contra lo que pueda venir es en el Instituto Nacional Electoral, aquí fue designada por la instancia federal como  presidente del Ceepac Paloma Blanco López. Al parecer su nombramiento no fue muy bien recibido por algunos grupos al interior de la institución electoral, pero es fácil suponer que tras ella se encuentra la mano del consejero federal Martín Faz.  

A propósito de aquellos rumbos. El jueves por la mañana ocurrió un lamentable accidente en el cruce del anillo periférico y avenida Chapultepec, cuando el operador de una revolvedora de concreto perdió el control de la unidad por falla en el sistema de frenado y colisionó, primero, contra una de las columnas que soporta el puente que pasa sobre la referida avenida, para luego impactarse con varios vehículos que se encontraban en alto. El saldo fue de varios heridos y el deceso del joven Julián Leopoldino Ortiz Huerta, nieto del ex gobernador Leopoldino Ortiz Santos.

No es el primer accidente que ocurre en ese crucero, estos aunque devienen de la falta de interés de la autoridad municipal para reglamentar las labores de construcción en los fraccionamientos del poniente de la ciudad tienen otras aristas, derivadas todas de la intervención de espacios naturales de la Sierra de San Miguelito, inmersa ya en la ciudad e inmediatos a la mancha urbana. 

Hace dos años un arquitecto conocedor del tema, me comentaba que en aquella zona de la ciudad todo se resuelve al estilo Chato López; es decir, mientras ofrezca una solución momentánea, y nunca pensada a largo plazo. En aquella ocasión ponía como ejemplo la glorieta del cruce de Rocha Cordero y carretera a Guadalajara, risible por sus dimensiones que sólo solucionaron el problema de tráfico en algún momento. Pareciera que a las autoridades municipales y estatales poco les interesa meter en redil al gran barón del concreto. No hay planeación urbana, no se reglamenta a los camiones con material de construcción que van a esa zona, no se cuenta con infraestructura para evitar este tipo de accidentes, y aunque la instancia municipal diga que los horarios se encuentran establecidos,  no se les obliga a utilizar rutas especiales que deberían ser habilitadas con antelación a la construcción los guetos  dorados. 

Y dado que hemos normalizado la presencia de la muerte entre nosotros, no resulta sorpresa la imprudencia de hacer franca la entrada a los cementerios, en los días dedicados a los difuntos. El coronavirus sigue latente, y no es por una puntada gubernamental  de popularidad por la que desaparece. 

Va un afectuoso abrazo para mis queridos amigos Tomás Gómez Mata, Guillermo Luévano y Juan José Rodríguez Regil por sus recientes cumpleaños. Muchos más. 

Gracias por la lectura. Vienen los días de visita a los panteones y mejor no visiten a sus difuntos, finalmente no se irán; no contribuyamos a incrementar la sobrepoblación mortuoria.