Fuego sin discreción

“En medio de las armas, las leyes enmudecen”
Cicerón.

¡Necesitamos más armas y municiones compas! Se oye la instrucción en la sierra del Estado de Guerrero, para que a su vez sea comunicada a los paisas que están en los Estados Unidos. Los Guerrerenses ocupan el tercer lugar de población migrante hacia el vecino país del norte, solamente superado por los Michoacanos y Oaxaqueños.
No es posible entender el fenómeno de la violencia extrema en el territorio mexicano, sin el tráfico de armas de fuego y municiones desde los Estados Unidos. Sin datos precisos sobre la magnitud del problema y sobre todo por la facilidad de la compra, uso y portación de armas de fuego allá; se estima que anualmente se trafican a nuestro país aproximadamente 215 mil rifles y pistolas semiautomáticas (una vez en nuestro territorio son modificadas en automáticas). Los Estados norteamericanos de Texas, California y Arizona son nuestros principales proveedores. En promedio al año todas las autoridades de seguridad mexicanas logran asegurar unas 15 mil armas, o sea, que hay demasiadas armas en manos de malandros, dispuestos a utilizarlas sin ningún recato en contra de las autoridades de los tres niveles de gobierno e inclusive en contra de las fuerzas armadas, y necesitan más.
Cuando uno observa la fotografía del decomiso reciente de armas de fuego por parte de los marinos en la frontera de Nuevo Laredo, es cuando en verdad se puede dimensionar el tamaño del problema de las armas en nuestro país: 206 armas largas, 14 pistolas, 2 fusiles Barret, 1 lanzacohetes, 200 mil municiones, 4 cañones, 33 cohetes 14 granadas de mano y 13 tubos de carga explosiva. Si bien existen casas de almacenamiento a lo largo de la frontera, también es cierto que forman parte del armamento en uso de los carteles de la droga.
Los grandes decomisos son paradójicos, ¿Pero qué hay del tráfico de armas hormiga?
Abel, es un mexicano de Guerrero con residencia americana, llegó muy joven a los Estados Unidos específicamente al Estado de Carolina del Norte. Frecuentemente viaja a nuestro país a visitar a sus familiares que radican en la Costa Grande, cuando viaja lo hace en vehículos recientes de lujo para no despertar sospechas. Hacía poco había recibido un encargo especial de unos amigos, de los amigos de otros amigos de su natal Zihuatanejo.
El pedido era interesante y le iba dejar una buena cantidad de dinero, si conseguía lo que le pedían esos tipos. La verdad no tuvo ningún contratiempo para lograrlo, precisamente en la ciudad de Wilson Carolina del Norte donde reside, consiguió su pedido y a buen precio, lo que le iba a dejar una ganancia nada despreciable. Tenía que salir muy de madrugada hacia México, más de 3500 kilómetros de recorrido, esta vez iba a hacer el viaje solo, no llevaría su familia como en otras ocasiones que le servían de distractor en las revisiones policiales, esta vez, era algo más delicado. No era lo mismo traficar una pistola calibre .22 y unas cajas de municiones y así solventar gastos del viaje, que traficar un Fusil Barret calibre .50 mm.
Si, el pedido era el arma más poderosa que existe actualmente en manos de los Cárteles, el “Barrett”. Según la “Barrett Firearms Manufacturing”, lo diseñó para -la interdicción de largo alcance contra personas y vehículos, (han derribado hasta helicópteros como en la Ruana en Mich.), cuenta con un cargador para 10 cartuchos que se introduce en el compartimiento delante del mecanismo de disparo, tiene una velocidad de fuego semiautomático y una acción de retroceso de cerrojo giratorio para expulsar y cargar el siguiente cartucho, un monopie montado en la culata para disparar pecho a tierra o sentado. El Barrett tiene un freno en la boca que reduce el retroceso a una presión manejable de 36 libras/pie (0,02 kg/cm2), dirigidas hacia atrás, hacia el hombro del tirador-.
De vuelta con nuestro amigo Abel, éste acondicionó su vehículo marca Nissan con compartimientos ocultos, tanto en las puertas laterales, como en el piso de la palanca de velocidades, así lo había hecho otras veces en otros vehículos. No le alcanzo traficar solamente con el Barret, sino que también ocultó dos pistolas marca Pietro Beretta .9 mm, una Colt .38, una Glock .9 mm, una escopeta calibre 20 mm, tres rifles calibre .22 cartuchos y dos miras telescópicas. Todo debidamente envuelto en cinta negra y aislantes para que no fueran detectadas por los Rayos X. En total, él pensaba que iba a venderlas en la sierra de Guerrero en aproximadamente 20 mil dólares, únicamente por el Barrett le iban a pagar 15 mil dólares.
TAPANCO: Lo que no contaba Abel, es que al llegar a Saltillo Coahuila en la madrugada, se encontraría con un retén de la Policía Federal, donde elementos buenos de la añeja Policía Federal de Caminos, localizarían el “clavo” (compartimiento oculto), en su vehículo, siendo detenido y puesto a disposición de la autoridad. Uno de los oficiales del retén que participó en la localización se quedó por un momento viendo el amanecer y la formidable fila de vehículos con placas de circulación gringas y caviló, que era materialmente imposible hacer una revisión a todos.

Francisco.soni@uaslp.mx