Gobernar
La coyuntura electoral de 2021 se generó en un contexto de gran incertidumbre, confusión y conflicto, la alianza entre dos grupos, liberales y socialdemócratas en un frente unido no termino en una propuesta clara de gobierno, acorde al contexto social, en algo atractivo para el electorado, sus propuestas fueron aisladas, sin una narrativa social; ver juntos dos grupos políticos que durante muchos procesos electorales fueron antagónicos no genero confianza en la ciudadanía, no solo en San Luis Potosí, sino también en todo el país.
Del otro lado, había más congruencia y cercanía ideológica, dos grupos unidos de manera formal y uno tercero desde lo informal; los tres muy cercanos a la socialdemocracia, aunque otros actores ideológicos dirán que al populismo, pero que logro construir una narrativa con impacto en los pobres, jóvenes y clases medias, con propuestas como eliminar pagos a las finanzas públicas, otorgar becas, construir hospitales, pero sobre todo combate a la corrupción, con una clara intención, ganar la simpatía de los sectores sociales excluidos del desarrollo.
En este contexto, después de las elecciones es importante tratar de entender que tipo de gobierno se tendrá en los próximos años ¿será un gobierno liberal o cercano a la socialdemocracia?, la respuesta está en el tipo de políticas públicas que se adopten; serán políticas cercanas al liberalismo como no subir impuestos, austeridad en el gasto públicos y militarización de la seguridad pública, o bien de corte socialdemócrata como impulso a la inversión pública, reforma tributaria redistributiva, protección de los derechos laborales e impulso a las políticas sociales.
Sin duda que las políticas públicas será una combinación de los enfoques mencionados anteriormente, en aspectos como gestión presupuestal, inversión pública y política social, pasando por una reforma administrativa, pero no organizacional; lo principal será la modificación de la estructura de poder dominante al interior de la administración pública, las alianzas que por años han sido intocables verán disminuida su influencia en la toma de decisiones políticas y de políticas.
En el contexto actual, mantener el equilibrio en las finanzas públicas es fundamental para superar los efectos de la pandemia, por lo que es necesaria una política presupuestal que evita financiar gasto corriente con ingresos extraordinarios, como lo sería la deuda. Los presupuestos de ingresos y egresos no son neutrales a las decisiones políticas, las fuentes de recaudación y los sectores de asignación de gasto será la evidencia política si estamos ante un cambio, el desafío es aumentar la autonomía financiera para con ello disminuir la dependencia de los ingresos federales.
Los problemas sociales del estado demandan que el gasto social sea la prioridad, principalmente en salud y educación, el problema es que este proviene del gobierno federal, que para su aplicación se siguen los lineamientos de gasto de cada programa y desde 2019 se ejercen sin el involucramiento de los gobiernos estatales y municipales, por lo que el gran reto es generar diagnósticos causales, desde lo local, para que el gobierno federal tome decisiones de política pública de calidad, sustentadas en las necesidades de la sociedad local.
Una reforma tributaria, vigilar el respeto de los derechos laborales e incrementar la efectividad de los apoyos sociales son los instrumentos para hacer frente a la desigualdad; sin políticas públicas redistributivas es complicado superar las diferencias entre sectores sociales y regionales, en donde la situación de las finanzas pública es un problema político que condiciona la capacidad para incrementar el gasto de inversión y desplaza la agenda de gobierno hacia la gestión de los desequilibrios en el gasto público.
Para gobernar hay que tomar decisiones políticas que modifiquen la estructura de poder y decisiones de políticas, sustentadas en criterios técnicos para solucionar problemas públicos. Las primeras generan las transformaciones en la composición de la red de actores que concentran la agenda de gobierno, lo cual se hace mediante la creación de nuevas reglas de interacción, empoderar a nuevos actores e impulsar la trasparencia y la rendición de cuentas, es decir evitar que interese privados controlen las decisiones de política pública.
En políticas públicas se requiere un acceso equitativo a la educación, salud y seguridad social para avanzar en una mayor equidad social; pero también es importar generar cambios en la estructura productiva que incremente la productividad y el acceso a puestos de trabajo en mejores condiciones laborales. Introducir cambios radicales que impulsen el acceso a la protección social desde una perspectiva universalista se encuentra en el centro de la agenda de los gobiernos de la socialdemocracia.
En síntesis: gobernar en un contexto de desigualdad y desconfianza social implica transformar la estructura de poder que define la agenda de gobernabilidad, así como también tomar decisiones sustentadas en diagnósticos causales locales, estos cambios no son sencillos, ya que demandan voluntad política y capacidad técnica para llevarlos a cabo; la demanda social se expresó en las urnas, solo se espera que las respuestas políticas y de políticas vayan en el mismo sentido. Próxima colaboración: 25 de agosto de 2021.
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