In-D: Morir para vender
In-D: Morir para vender

Hay un fenómeno que se manifiesta de manera recurrente. La muerte de una figura pública le inyecta un shot de energía a la carrera del difunto. Personajes como Elvis Presley y Michael Jackson triplicaron sus ventas de discos después de su fallecimiento y, al día de hoy, siguen siendo de los artistas que mejores ventas reportan anualmente dentro de la industria musical. Están también aquellos que, por la razón que guste y mande, lograron un éxito mediano en vida, pero una vez que mueren las miradas del mundo entero se posan sobre ellos. Música que había sido ignorada por años, incluso décadas, es súbitamente valorada y el éxito masivo llega a un artista que en vida se desgarró hasta el cansancio por ser escuchado.
El fallecimiento de una figura pública divide a la sociedad en dos. Primero están aquellos que tienden a poner en un pedestal al difunto en cuestión, elevándolo a categoría de semidiós. Por el otro lado están aquellos detractores que se quejan a diestra y siniestra de las exageradas alabanzas dirigidas hacia el personaje cuyo desenlace ha sido fatal. Ambas opiniones tienden a ser extremistas y se niegan a buscar un punto medio, un equilibrio de opiniones.
Las redes sociales se congestionan de comentarios a favor y en contra de aquél célebre difunto. Se lanzan a destajo halagos y duras críticas hacia el sujeto. La muerte de un famoso, sobre todo si esta sucede de manera inesperada, polariza a la población, misma que se da la licencia de poder opinar acerca de la vida de un ser humano al que, probablemente, no tuvo la oportunidad ni de ver de cerca en toda su vida.
El pasado 24 de junio falleció, a la temprana edad de 49 años, Shifty Shellshock después de toda una vida luchando contra sus adicciones a las drogas y el alcohol. Es altamente probable que si usted está leyendo esto se pregunté quién demonios era Shifty Shellshock. Recordado solamente por unos cuantos, en su mayoría gente que transitamos ya el tercer piso, Shifty era el vocalista de la banda de rap-rock "Crazy Town".
El caso de Shifty es atípico. Alcanzó su pico de popularidad en el año 2000, cuando Crazy Town lanzó su álbum "The Gift of the Game", material del cual se desprendió su único éxito masivo titulado "Butterfly". A partir de ese momento Shifty se enfrascó en un torbellino de autodestrucción que lentamente fue mermando su carrera musical y su salud.
¿Podemos considerar a Crazy Town como un One Hit Wonder? Técnicamente podemos decir que si, ya que solamente contaron con un gran éxito, mismo que nunca lograron superar. Pero existe una gran diferencia entre Crazy Town y el resto de los One Hit Wonders. Normalmente los artistas de un sólo éxito son planeados para funcionar así, son construídos dentro del estudio con el único propósito de generar una canción que suene en cada rincón del planeta para llenarse los bolsillos de billetes y entonces desaparecer. Mambo no.5, Aserejé, La Macarena, entre otras, son canciones de artistas sin mayor aspiración que pegar duro una vez y después borrarse del mapa.
El caso de Crazy Town es diferente. Las aspiraciones de la banda originaria de Los Angeles eran altas. Incluso me atrevo a decir que estaban hechos de la madera necesaria para lograr despuntar dentro de la industria. Bandas contemporáneas de estos Californianos, como Linkin Park y Limp Bizkit, lograron procesar el éxito de una manera diferente. Desafortunadamente Shifty y compañía no estaban preparados para lo que la vida les tenía en el camino.
Dicen por ahí que el éxito es más peligroso que el fracaso. Es triste ver una carrera prometedora apagarse de manera tan rápida. Shifty Shellshock, después de verse envuelto en un caótico y destructivo estilo de vida no logró aprovechar la ola de éxito que la vida le puso enfrente. Es triste ser testigo de cómo la industria musical exprime a figuras que están hechas pedazos por dentro. Reality shows de MTV como "Celebrity Rehab" y "Sober House" usaron a personajes como Shifty como carne de cañón para generar ganancias a costa de la enfermedad. Habría que analizar qué es lo que estamos consumiendo como sociedad y dejar de hacer leña del árbol caído. Habría que dejar de disfrutar la decadencia del ser humano para fines de entretenimiento y darle la importancia debida a la salud mental. De ser así estoy totalmente seguro de que la carrera y el desenlace de Shifty Shellshock habrían sido radicalmente diferentes.





