Infancia
El pasado 30 de abril se celebró el día del niño, que por cierto debe cambiarse el nombre para que sea más incluyente; todo fue fiesta, alegraría, regalos y recuerdos de la infancia, pero hay una realidad social que merece atención pública, el entorno violento en el que viven millones de niños y niñas, no solo en México, sino también en el mundo entero; las consecuencias futuras son devastadoras, generando grandes problemas sociales difíciles de atender, no solo por su dimensión, sino también por su complejidad.
En el desarrollo de la personalidad de niños y niñas no únicamente influyen factores biológicos o neurológicos, sino también el entorno familiar en el que crecen e interactúan de manera cotidiana. Vivir en un entorno violento tiene un gran impacto en su mente, conducta y personalidad; vivir en violencia intrafamiliar, donde predominan, peleas, gritos y amenazas entre los padres o hacia los niños y niñas, es un ambiente negativo para un desarrollo adecuado, influye en todas las áreas de su vida, emocional, social y cognitiva.
El hogar otorga una forma de interactuar no solamente a su interior, sino también con el exterior; un entorno violento los vuelve vulnerables, les genera inseguridad, angustia emocional, miedos, les provoca comportamientos irritables, aparecen síntomas como falta de apetito, ansiedad, depresión, y conductas también violentas; los niños y niñas aprenden que lo que ven en casa, atreves de este aprendizaje perciben y desarrollan la forma de interacción con todo lo externo a hogar, con los vecinos, amigos y compañeros de escuela.
Estas consecuencias también son a largo plazo, en la adolescencia y la vida adulta. Es muy frecuente que la infancia que vive en entorno familiar violento muestre esta conducta en el trabajo, con sus parejas, ya que aceptan a la violencia como una conducta normal, por lo que la tolera, pero también la practican, porque la percibe como normal y parte de sus relaciones personales; es decir, puede aceptar la violencia como víctima o como un agresor en su entorno inmediato.
Los niños y niñas que viven en situación de violencia aprenden que gritar, insultar o golpear físicamente, para ellos es normal resolver los conflictos de esta manera; de aquí surge la violencia en la escuela, en la colonia, y se expande rápidamente hasta volverse un problema social. Hoy en día vivimos entornos sociales violentos, pero se analiza el problema de manera simple, se culpa al gobierno de ello por no atenderlo, pero es una situación social altamente compleja, cuya solución va más allá de una decisión política y de políticas, ya que también se requiere un cambio conducta social.
Es importante que los padres estén conscientes cómo influyen sus relaciones y sus conductas en el desarrollo de la personalidad de sus hijos, ellos y ellas requieren una ambiente de crecimiento sano, que les dé seguridad como seres humanos, necesitan un hogar en el que haya cariño, respeto, tolerancia y confianza y que no solo se eduque con la amenaza, la sanción de quitar el celular, la conexión a internet, la visita a sus amigos, condicionar la compra de ropa y de acudir a las fiestas de sus amigos.
Los padres no se dan tiempo de escuchar a sus hijos, de platicar con ellos, de comprender sus conductas, antes de hacerlo imponen la sanción e incluso el golpe físico, son incapaces de percibir cuando sufren violencia por parte otros miembros de la familia, en la escuela o en la colonia, su argumento es “tengo mucho trabajo”, “vengo cansado o cansada”, su único argumento es que son sus hijos y los pueden educar como ellos quieren, generando que los entornos violentos de la vida infantil sea algo normal.
En síntesis, la sociedad actual requiere tomar conciencia de lo que pasa al interior del hogar, no todo es armonía, sino que los entornos violentos son muy comunes, que normalizan conductas agresivas, estas no se aprenden con los amigos, sino que solo que potencializan, se multiplican y la vuelven un fenómeno social incontrolable, que requiere no solo soluciones de política pública, sino también una transformación profunda de como interactúan entre ellos los padres y de estos con sus hijos. Próxima colaboración: próxima colaboración: 18 de marzo de 2022.
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