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La foto

Por Miguel Ángel Hernández Calvillo

Agosto 30, 2022 03:00 a.m.

A

En el antiguo régimen político una fotografía con algún personaje relevante de la vida pública, y determinados indicios a buscar en la imagen, era señal inequívoca de influencia y posibilidades de ascenso en la pirámide del poder jerárquico. El que se mueve, se decía, no sale en la foto. Después, cambiaron los tiempos y fue lo contrario: si no te mueves no sales en la foto. En suma, tomarse una foto con algún personaje de la vida pública, para mostrarse como cercano a su esfera de influencia, era indispensable para la subsistencia política. Llegar a la cima de ese esfuerzo se traducía en soñar que, algún día, la fotografía personal estaría colgada detrás de un escritorio de cualquier oficina pública, como autoridad máxima de un nivel de competencia gubernamental. No se trata, pues, de una foto como imagen retocada o trucada para proyectar una personalidad amigable con el ciudadano como elector, sino a las presuntas ventajas que impulsan a buscar la foto con el poderoso, para alardear que se tiene una posibilidad de contemporizar con su persona, así sea que, en no pocos casos, sea mera casualidad o dispensa de popularidad de quien tiene el poder. 

Sirva lo anterior para referirnos a lo planteado, recientemente, por Vicente Fox, quien fuera titular del poder ejecutivo federal de 2000 a 2006, de triste memoria para la mayoría de los mexicanos. Resulta que este sujeto, ávido de seguir figurando en el ánimo de cada vez menos ciudadanos, ha propuesto al presidente AMLO que varios ex-presidentes de México se tomen una foto, en algún “lugar neutral”, dizque para enviar un mensaje de “unidad nacional”. Fox sigue gustando de considerarse factótum de la vida política mexicana (a sus interlocutores les pide que lo llamen “presidente”) y, por eso, se apunta, desde luego en primer lugar, para esa eventual foto que, cuesta trabajo imaginar. La respuesta del presidente AMLO ha sido contundente: que vayan a Palacio Nacional quienes pretendan colgarse de la actual popularidad presidencial, amén de que no considera a quienes lo antecedieron como enemigos, y si en algo ha insistido desde el inicio de su mandato el presidente AMLO es la reconciliación nacional, por lo que el sentido de oportunidad con el que plantea Fox una más de sus ocurrencias lleva, por lo menos, cuatro años de retraso.

Habría que ver la reacción de Calderón, Salinas y Zedillo con respecto a esa ocurrencia de Fox. Seguramente no tendrán opinión, dirán que respetan la palabrería hueca de Vicente y que están más allá del bien y el mal. A Peña Nieto ni siquiera lo contempló por vaya a saber Usted qué pleito de comadres subyace como para meter ruido en el fondo de una ocurrencia como esa. En fin, todo parece un episodio más de la desesperación de la derecha política mexicana que no atina a ser oposición deseable y viable para ganar la preferencia de la mayoría social y, ahora, en el colmo de la contradicción, se atreve a solicitar por medio de uno de sus personeros más abyectos, una foto con quien un día sí y otro también han denostado en lo que va de su mandato. ¿O será que Vicente no se atreve a decir las cosas por su nombre y, más bien, lo que busca es una “selfie” con el presidente AMLO para tratar de recuperar algo de una popularidad que hace mucho rato perdió por su arrebato y locuacidad? En todo caso, debería agradecer el señor de las víboras prietas y tepocatas que AMLO, con decencia y sapiencia, no le haya propuesto, como lugar neutral, que fuera a su rancho (al rancho  de AMLO, por supuesto, el de nombre por todo un país evocado en nuestra cultura nacional, dijera Octavio Paz).