“Ahora ya eres rey, Glamis y Cawdor, todo, como las brujas prometían, y me temo que has jugado muy sucio para conseguirlo. Se nos dijo también que no podrías perdurar en herederos y que yo mismo, yo, sería padre y raíz de muchos reyes. Si hablaron con verdad, como sobre ti, Macbeth, brilló lo que dijeron, ¿por qué, si esas verdades pudieron confirmarse sobre ti, no ha de ocurrir lo mismo también con mis oráculos para darme esperanza?”, empieza diciendo Banquo en el acto III de Macbeth, escrito por William Shakespeare; se trata de aquel personaje que acompaña a Macbeth cuando se encuentra en un páramo a las brujas que le predicen que será rey de Escocia y que, si bien fiel compañero del luego monarca, siempre abrigó la esperanza de que la misma profecía favoreciera a sus propios intereses. Tal vez por eso ordenó su muerte.
De que el señor López ganó la elección presidencial, eso es indiscutible; de que ya se veía venir su triunfo y que solo algunos despistados negaban la probabilidad del resultado, también lo es. Sin embargo, de que en esa escalada a su meta final hay Banquos que se sienten cercanos a López, pero que traen entre sus agendas objetivos propios, tampoco podemos negarlo. Y esos, son los más peligrosos.
Siempre he pensado, recuerdo de mis clases de sociología en la Facultad de Derecho, que la forma más acabada de Poder es la influencia, es decir, que alguien actúe en tal o cual sentido, movido por otro. Es más poderoso el consejero del gobernante, a quien éste hace caso, que el gobernante mismo, pues aquel se ahorra el desgaste de la decisión y, además, si algo sale mal, puede justificarse en que no fue debidamente comprendido.
Sin negar los posibles méritos de López en sí, me parece que es susceptible a escuchar en ocasiones a grises sombras que lo rodean, para convencerlo de ideas que, a la larga, tiene que salir a defender y confrontar con detractores, mientras los sugerentes siguen en su zona de confort.
Creo que así es el caso del fideicomiso del Movimiento de Regeneración Nacional, por cuya causa el Instituto Nacional Electoral ha impuesto a ese Partido una millonaria multa.
No dudo que pueda el señor López acreditar todos y cada uno de los apoyos que se repartieron entre los damnificados (o supuestos damnificados, INE dixit), de los sismos de septiembre de 2017; habrá siempre voces dispuestas a reconocer y plumas raudas a firmar los comprobantes necesarios. No es por el lado del uso de los recursos de dicho fideicomiso, donde está el verdadero problema, aunque es lo que más interesa a la autoridad electoral.
Me parece que los que no deberían dormir tranquilos son la señora Poniatowska, el señor Taibo II y los demás miembros del comité técnico del fideicomiso, consejeros y compañeros de gesta todos de López, que permitieron el ingreso de un alto porcentaje de recursos en efectivo de origen incierto; que dejaron pasar la sospechosa constante de ingreso de monetario en la misma sucursal del banco fiduciario y que admitieron la salida de tales haberes en efectivo. Ahí es donde, ante la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, dicho comité técnico deberá dar muchas explicaciones, no necesariamente López.
¿Se deslindará y, simbólicamente, eliminará Macbeth López a sus Banquos que, con anhelos propios, con agendas particulares, le sugieren, le aconsejan cosas como las que ahora ocupan su atención? ¿Cuántos de esos ya piensan en su futuro, antes que en el de México y en el del mismo López?
Valdría la pena que el señor López reflexionara sobre el monólogo de Segismundo, en La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca, cuando dice: “Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte!”. Debe dejar de soñar y darse cuenta que ya es presidente electo, como se predijo por las hechiceras encuestadoras; dejar atrás los discursos de campaña y hacer lo que tiene que hacer y deshacerse de lo que tiene que deshacerse, incluso de algunos de sus consejeros.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones. Allá sus penas quien se decida a transitarlo.
@jchessal
De que el señor López ganó la elección presidencial, eso es indiscutible; de que ya se veía venir su triunfo y que solo algunos despistados negaban la probabilidad del resultado, también lo es. Sin embargo, de que en esa escalada a su meta final hay Banquos que se sienten cercanos a López, pero que traen entre sus agendas objetivos propios, tampoco podemos negarlo. Y esos, son los más peligrosos.
Siempre he pensado, recuerdo de mis clases de sociología en la Facultad de Derecho, que la forma más acabada de Poder es la influencia, es decir, que alguien actúe en tal o cual sentido, movido por otro. Es más poderoso el consejero del gobernante, a quien éste hace caso, que el gobernante mismo, pues aquel se ahorra el desgaste de la decisión y, además, si algo sale mal, puede justificarse en que no fue debidamente comprendido.
Sin negar los posibles méritos de López en sí, me parece que es susceptible a escuchar en ocasiones a grises sombras que lo rodean, para convencerlo de ideas que, a la larga, tiene que salir a defender y confrontar con detractores, mientras los sugerentes siguen en su zona de confort.
Creo que así es el caso del fideicomiso del Movimiento de Regeneración Nacional, por cuya causa el Instituto Nacional Electoral ha impuesto a ese Partido una millonaria multa.
No dudo que pueda el señor López acreditar todos y cada uno de los apoyos que se repartieron entre los damnificados (o supuestos damnificados, INE dixit), de los sismos de septiembre de 2017; habrá siempre voces dispuestas a reconocer y plumas raudas a firmar los comprobantes necesarios. No es por el lado del uso de los recursos de dicho fideicomiso, donde está el verdadero problema, aunque es lo que más interesa a la autoridad electoral.
Me parece que los que no deberían dormir tranquilos son la señora Poniatowska, el señor Taibo II y los demás miembros del comité técnico del fideicomiso, consejeros y compañeros de gesta todos de López, que permitieron el ingreso de un alto porcentaje de recursos en efectivo de origen incierto; que dejaron pasar la sospechosa constante de ingreso de monetario en la misma sucursal del banco fiduciario y que admitieron la salida de tales haberes en efectivo. Ahí es donde, ante la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, dicho comité técnico deberá dar muchas explicaciones, no necesariamente López.
¿Se deslindará y, simbólicamente, eliminará Macbeth López a sus Banquos que, con anhelos propios, con agendas particulares, le sugieren, le aconsejan cosas como las que ahora ocupan su atención? ¿Cuántos de esos ya piensan en su futuro, antes que en el de México y en el del mismo López?
Valdría la pena que el señor López reflexionara sobre el monólogo de Segismundo, en La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca, cuando dice: “Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte!”. Debe dejar de soñar y darse cuenta que ya es presidente electo, como se predijo por las hechiceras encuestadoras; dejar atrás los discursos de campaña y hacer lo que tiene que hacer y deshacerse de lo que tiene que deshacerse, incluso de algunos de sus consejeros.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones. Allá sus penas quien se decida a transitarlo.
@jchessal

