Los 4T (Territorios) de la oposición
Una vez que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación validó la mayoría calificada en Cámara de Diputados para el oficialismo y se quedó practicamente a un escaño de conseguirla en Cámara de Senadores luego de la traición (no puede llamarse de otra manera) de dos senadores, corresponde plantearse: ¿cómo ser oposición en tiempos del México de la cuarta transformación?. Afortunadamente la Teoría Política y la Historia de México -asignaturas a las que por cierto muy pocos acuden-, puede darnos algunas luces respecto a un comportamiento opositor no sólo digno, sino de incidencia real en tiempos difíciles.
La Teoría Política nos indica que los gobiernos de origen democrático reafirman su legitimidad cuando son capaces de implementar su proyecto de nación sin transgredir el derecho de una “aparente” minoría opositora, o dicho de otra manera no afin a su proyecto. Sostengo que esa mayoría es “aparente”, porque objetivamente el oficialismo tuvo un respaldo de 35.9 millones de votos, que si bien representan un segmento en “apariencia” mayoritario, hubo otros 24.7 millones de votos resultado de la suma de los obtenidos por toda la oposición, en una elección que tuvo la participación de poco más del 60% del padrón electoral, es decir que el 40% restante no lo podemos añadir a esa mayoría popular, lisa y llanamente porque no voto, y la abstención del sufragio, significa que ni el oficialismo ni la oposición colmó sus expectativas el día de la elección.
Luego entonces, una oposición inteligente debe ganar el primer debate público a la narrativa oficial, no es el “pueblo el que habló en las urnas”, fue tan sólo “una parte, un segmento del pueblo”, porque México no está compuesto por 36 millones de personas, sino por más de 127 millones, de las cuales 24.7 millones abiertamente no comulgamos con el oficialismo y sumadas a las 39.6 millones de personas que no votaron, ergo, la verdadera mayoría electoral la integran de 64 millones de sufragantes, que no votaron al oficialismo.
Otro de los puntos en que la oposición deberá ser muy inteligente, -como en el ancestral arte de la guerra-, tendrá no sólo que escoger sus batallas, sino el terreno donde habrá de librarlas, de modo que hay cuando menos cuatro territorios: 1. Cámara de Diputados, sabemos de antemano que el oficialismo aplastará con su mayoría las votaciones, pero eso no deberá significar silenciar el disentir, sino que la oposición deberá tener mucha creatividad e imaginación, más allá de colocar mantas y lonas, algo que raya en lo común y luce hasta aburrido, se deberá innovar como en su tiempo lo hiciera aquel primer valiente legislador opositor de apellido Muñoz Ledo quien hizo lo inimaginable, increpó desde su curul al Presidente de la República y sin pagar un peso, su voz replicante fue escuchada por millones gracias a la transmisión en vivo de la televisión oficial, en cadena nacional le reclamó airadamente a un Ejecutivo Federal con mayoría calificada, con un partido de Estado en el climax de su poder, logrando hacer titubear en su discurso al Presidente, desacralizando para siempre la figura presidencial; a Porfirio, legislador de oposición, le debemos saber que los Presidentes no son Tlatoanis, son seres humanos de carne y hueso. 2.
En Cámara de Senadores, en ese recinto la oposición deberá mantenerse firme, unida y cohesionada, pues un solo senador separa ya al oficialismo de la mayoría calificada, tenerla, implicaría practicamente el penúltimo paso para modificar cualquier artículo del texto constitucional, quien cruce esa línea, será recordado(a) en la historia como responsable de una alta traición a su electorado, al nivel del mismísimo Victoriano Huerta y ni al oficialismo le sirven los traidores. Se revivirán en México entonces los tiempos del Senado Romano, donde el valor de cada Senador(a) no oficialista será la vida misma, sin exagerar, el Senado mexicano se convertirá en un auténtico Juego de Tronos o algo muy parecido al House of Cards inglés. 3. Un tercer escenario serán los medios de comunicación, si en algo el oficialismo se hizo experto en estos últimos seis años, fue en posicionar su agenda narrativa desde la mañanera, reconocida como el mejor modelo de comunicación política de todos los tiempos, logró su objetivo y nunca, nadie en el sexenio pudo contra su poder.
Pero la mañanera nació con una gran debilidad, que depende totalmente del monólogo de su actor principal, sin el, por más intentos que se hagan, será dificil reproducirla, pues el carisma, el ingenio no se transmite por medio de un bastón de mando. Con el fin de la mañanera, nace también una oportunidad para la oposición, que deberá ser capaz de captar al público que nunca tuvo, cambiar el chip y mover conciencias, veremos que tanto lo logra. 4.
Finalmente el último territorio, el último reducto que deberá conquistar la oposición serán las calles, la protesta, la lucha social, es un terreno poco explorado para quienes hasta hace muy poco tiempo eran gobierno, ya comenzó esa conquista de terreno iniciada por el personal del Poder Judicial Federal, sumados los estudiantes de derecho de universidades públicas y privadas, es una incógnita lo que pasará, recordar que quienes hoy gobiernan iniciaron su lucha siendo movimiento, precisamente en las calles, si la teoría política es cíclica, entonces muy probablmente estamos justo en el momento en que el oprimido se convirtió en opresor y ya sabemos como termina esa historia, no lo afirmo yo, ahí están los libros.
Los sigo leyendo en el correo:
jorgeandres7826@hotmail.com.
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