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Los caprichos del gobernador

Por Israel López Monsiváis

Noviembre 16, 2023 03:00 a.m.

A

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, definitivamente cambió la dinámica de la política potosina, comunica distinto a sus antecesores, ostenta un estilo personal que lo diferencia de las élites políticas que gobernaron durante décadas; e, indudablemente tiene aciertos como mantener los niveles de inversión en la entidad. 

Pero, igualmente, tiene errores que los podemos considerar caprichos personales: el árbol de navidad (inclinado y mal diseñado) más grande de Latinoamérica, el Cristo más grande (olvidando el Estado laico), las patrullas (rápido y furioso) que no pueden patrullar, el fracaso político/electoral de Villa de Pozos, las violaciones procesales en la obra pública (San Miguelito) y el Congreso Nacional de Charros, por citar algunos ejemplos.

En las siguientes líneas expongo el caso del Congreso Nacional de Charros. Comenzando por la innecesaria construcción de la Arena Potosí, que no responde a las demandas de los potosinos, gasto público que pudo haber sido implementado en la deuda a pensiones o al pago de los profesores. 

El elefante público no estuvo a tiempo y tuvieron que improvisar en un estadio de baseball, no existe interés de la población de asistir como ha registrado Pulso Diario de San Luis. Por el momento, no es un éxito, ojalá termine de la mejor manera posible y lo disfruten los charros.

La charrería es una afición personal de Gallardo Cardona y una contradicción política. El gobernador es abanderado del Partido Verde Ecologista de México, que, supuestamente, su lucha es por el medio ambiente y de los animales, nos queda claro que Gallardo no tiene valores ambientalistas y solo administra la franquicia política. 

Ante cualquier cuestionamiento, con poco ingenio y copiando al presidente, el gobernador descalifica diciendo que son conservadores, retrógradas y de mente chiquita. Gallardo se equivoca, subrayemos que el político de valores conservadores es el gobernador, en tres años no ha promovido la agenda progresista en SLP. 

Todos los sectores quieren eventos de primera, pero la charrería no tiene demanda, ni afición, es un capricho personal del titular del ejecutivo estatal, no tiene justificación de mercado. 

Gallardo Cardona se evitaría críticas si presentara los proyectos con planeación, respetando el debido proceso, la transparencia y con rendición de cuentas. Y entender que gobierna para todas y todos, el poder no es una plataforma para cumplir las aficiones del gobernante en turno.