Milpillas

“La finalidad del castigo es asegurarse de que el culpable no reincidirá en el delito y lograr que los demás se abstengan de cometerlo”
Cesare Beccaria

En mi colaboración de la semana anterior comentaba que, a pesar del consenso, casi general, del retorno de los militares a los cuarteles, empero, había fuertes argumentos para la conformación de la Guardia Nacional, entre los cuales destacaban, la corrupción de las policías locales y su impreparación efectiva en el combate al delito.
Coincidentemente, el portal noticioso Código San Luis celebró una mesa redonda de análisis entorno a intervenciones policiacas en San Luis Potosí, una de ellas era la suscitada en la comunidad de Milpillas, dentro del área metropolitana, a juicio de los invitados, el Dip. Hernández y el Cnel. Urban, el operativo adoleció de bastantes inconsistencias, tales como: uniformados sin equipamiento antimotines, lo que derivó en disparos de arma de fuego “al aire disuasivos”, además, de la ausencia de mediadores de la CEDH SLP y de la SEGE.
El resultado de esta impreparación antidelictiva, como sabemos, fueron el casi linchamiento de un Profesor (señalado por la presunta comisión de abusos sexuales en agravio del alumnado de la escuela pública), además, resultaron lesionados 10 policías. También es sabido que, la Fiscalía del Estado ya conocía del señalamiento al docente, y al parecer actuó con poca diligencia, lo que aunado a un “rumor” de la fuga propició el amotinamiento comunitario.
El caso Milpillas deja varias notas muy preocupantes, ciertamente, las abordadas por Código San Luis acerca de un operativo policiaco mal implementado, en mi opinión, resulta paradójico, pues, la literatura criminológica nos ilustra que los linchamientos encuentran eco en lugares donde hay ausencia de policías (véase los ocurridos en Guatemala y Bolivia, países donde son muy recurrentes), y en Milpillas por el contrario la había, lo que, le da la razón al panel.
Pero otra lectura igual de importante es, la ausencia de respuesta de la Fiscalía del Estado ante el desafío de la “justicia de mano propia”, pues, a pesar de haber sido detenidos en flagrancia varias personas (10 al parecer), fueron liberadas para “integrar” mejor la investigación, lo cual, dice la autoridad llevará “tiempo”.
Y, aquí surgen un montón de preguntas como ¿qué no fueron detenidos en flagrancia de un posible ilícito? Era muy seguro que el juez penal decretara legal tal situación, así que ¿cómo para qué dilatar la integración de la carpeta de investigación si la figura antijurídica se había consumado de manera instantánea? ¿la línea de investigación es por lesiones y no por tentativa? En fin, lo que resulta preocupante es la ruptura con el Estado de Derecho, y, así la convivencia social es imposible.
Por último, deseo externar la preocupación de un lector que me escribió la semana pasada, quien me decía: “Por el camino a Santa Rita, en la delegación Villa de Pozos. SLP, se están efectuando sin falta cada fin de semana, en horario de todo el día, con la excusa del alcoholímetro, y la verdad es que lo que hacen es extorsionar”. Bueno Don Víctor, déjeme decirle que ignoraba que ahí fuera zona de “antros”, que era la justificación original para implementar el operativo por la policía capitalina, en todo caso, remito esta denuncia a la Coordinación Municipal de DDHH de SLP que debiera estar muy al pendiente.
Lo dicho con respecto a este operativo del “alcoholímetro”, es el clásico ejemplo de un programa policíaco ausente de un enfoque integral, pues, sanciona sólo al consumidor, el antrero sigue vendiendo la misma cantidad de alcohol y en un horario excesivamente amplio, por si fuera poco, no propicia el uso del “taxi” ya que las tarifas nocturnas no disminuyen sino lo contrario.
Por si fuera poco, cada vez se hace más frecuente ver videos en las redes sociales de la policía estatal cazando “ubers” (lo cual disminuye las opciones de transporte para los comensales de los antros), además, se aprecia en las imágenes difundidas, por cierto, que les molesta a los uniformados ser videograbados dentro de sus funciones públicas, en fin.
Las y los espero con el gusto de siempre el próximo viernes.