Mirador

Jean Cusset, ateo con excepción de la vez que estuvo ante la catedral de Chartres, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continuó:

-Hay una buena noticia: las religiones nunca desaparecerán. Hay una mala noticia: las religiones nunca desaparecerán. Si la muerte nos mostrara sus estadísticas veríamos quizá que más seres humanos han muerto por motivos de religión que por causa de epidemias o de crímenes. Muchas de las mayores maldades de los hombres se han cometido, y se siguen cometiendo aun en nuestro tiempo, en el nombre de Dios. El más reciente ejemplo es el de Afganistán. Y pese a todas esas muertes la humanidad no puede vivir sin religión. En ella encuentra remedio a sus pesares, consuelo para sus aflicciones, esperanza en su desesperación. Entristezcámonos: las religiones nunca desaparecerán. Alegrémonos: las religiones nunca desaparecerán.

Así dijo Jean Cusset. Y dio el último sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.

¡Hasta mañana!...