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Mirar pa´rriba

Por Marta Ocaña

Noviembre 10, 2021 03:00 a.m.

Estos días, mi parámetro ha sido el sol, su inclinación e intensidad y la horas de luz de las que disponemos entre ocho am y ocho pm.

Influye en mi voluntad para hacer ejercicio, para vestirme, para decidir mi agenda o bien para dejarla al destino. Y me digo que es más saludable una postura heliocéntrica y milenaria que definir la conversación pública por las ocurrencias de personajes que se confunden entre las figuras públicas que protagonizan primeras planas o trending topics en las RS más populares.

Acostumbrados, como estamos, a recibir sus cambios -los del sol-, hemos dejado de asombrarnos ante la perfecta sincronía que observan los demás miembros del sistema solar al que pertenecemos. Y nos movemos en el tiempo y en los espacios terrestres sin reparar en el movimiento continuo de un sistema que aprendimos de pequeños, en una clase de geografía quizá en peligro de extinción, en donde elaboramos de plastilina, palitos y esferas de unicel s atropellados modelos, queriendo emular la imagen de una parte del infinito universo del que somos parte.

Yo sé que la mayoría de los lectores buscan en estas páginas la última hazaña de nuestros líderes locales o nacionales, pero no creo que pueda aportar algo valioso repitiendo el último abucheo que experimentó el presidente en su último viaje en un vuelo comercial, o bien el aplomo con el que aguantó la sesión en el Congreso Lorenzo Córdova. Ya las RS se encargan de recrear al infinito cada uno de los tropiezos o aciertos de tanto personaje interesante, y no es necesario caer en estos lugares comunes que nos mantienen hablando de lo mismo días tras día con sus respectivas variaciones.

Mejor mirar al cielo. Un cielo que puede estar arriba o abajo según desde donde se mire, según el meridiano o el paralelo y según se nombre porque no cabe duda que siempre lo relacionamos con la divinidad.

Tengo días apreciando las tardes y las nubes que el astro rey enciende; la luna que cuelga menguante a la izquierda de mi azotea, y las noches que cada día me dan mejor descanso y me permiten aventurarme en el mundo de los sueños, en el que todo lo impensable sucede. 

Ahí también hay personajes bizarros, pero afortunadamente están diseñados por mi inconsciente, lo cual, de entrada, es más divertido. Por eso los invito a ver pa´rriba.