El 25 de febrero de 2018 se inició la construcción de dos nuevos brazos en el distribuidor vial Benito Juárez en el municipio de San Luis Potosí; mientras que la construcción del metrobús ha sido suspendida de manera indefinida; estas dos decisiones son un ejemplo de acciones públicas erróneas, ya que no resuelven el problema real: la movilidad urbana. La situación problemática continuará, los potosinos seguirán tardando demasiado tiempo en llegar a su trabajo, a la escuela, en llegar a sus actividades cotidianas.
Según el análisis realizado por la empresa “Sin Tráfico”, en las horas con mayor número de vehículos automotores circulando, la distancia que puede recorrerse se reduce significativamente para San Luis Potosí, es la ciudad más afectada en México ya que la distancia que se puede recorrer en esas horas disminuye 87%; esto es ocasionado por el incremento de los autos en circulación. Los efectos de esta situación son diversos, van desde los económicos, productivos, personales y hasta en la salud, por lo que la situación demanda de una solución de fondo.
Los problemas de movilidad en las ciudades están determinados por dos causas, la primera, la carencia de infraestructura que permita el desplazamiento de los ciudadanos a sus centros de trabajo, a estudiar y demás actividades, preferentemente a velocidades inferiores a los 80 kilómetros por hora en las vías rápidas. Se requieren calles y avenidas amplias y en buen estado, pero también se necesita una cultura vial responsable, que no genere accidentes y embotellamientos en las llamadas horas pico.
La segunda causa, y más importante, está determinada por el incremento del parque vehicular en las ciudades, el cual para San Luis Potosí es muy alto, según el INEGI, la tasa promedio anual de crecimiento es del 3 % anual, siendo el mayor crecimiento en los vehículos particulares y menor en transporte público: cada día circulan mas automóviles por las calles de San Luis Potosí; cada día se incrementan los automóviles, el transporte público y de carga, así como motocicletas y bicicletas, todos ellos circulando por la misma infraestructura vial.
La forma tradicional de política publica para enfrentar el problema de la movilidad es por el lado de la infraestructura, es decir, abriendo nuevas vías, ampliando y dando mantenimiento a las existentes; sin embargo el problema no esta ahí, está principalmente en el incremento del parque vehicular, sobre todo el privado, por lo que la solución más racional está en impulsar el uso de transporte público y desalentar el uso del transporte privado, así como crear infraestructura para transporte alternativo como las bicicletas.
El gran reto está en terminar con la cultura del mexicano de necesitar un auto, lo cual requiere responder preguntas como: ¿cuál es su efecto en el cambio climático, en la cohesión social, en los bienes públicos, en la productividad, en las finanzas públicas? Responder estas preguntas con evidencia empírica seguramente transformará la toma de decisiones sobre que medio utilizar para llegar al trabajo, a la escuela, a los centros de recreación, a las reuniones sociales, y seguramente, también les cambiara el carácter agresivo de los conductores.
El modelo de movilidad adoptado esta asfixiando a nuestras ciudades, los problemas brincan por todos lados: embotellamientos, accidentes viales, muertes y perdidas materiales incalculables, contaminación del aire, estrés en los conductores. Esto no se resuelve con nuevas vialidades, dándole mantenimiento a las existente, ni con estacionamientos gratuitos o subsidiando la gasolina; se resuelve dejando de utilizar el automóvil; los recursos utilizados para impulsar su uso puede ser reorientado a fortalecer un transporte público de calidad y sustentable.
La calle de nuestras ciudades están congestionada de autos, no de personas, han dejado de ser un “bien público” y se han convertido en propiedad de los automóviles, el 48 % de las calles en México no tienen banquetas, porque se ha optado en dejar más espacio a ellos, a los “dueños” de nuestras vías públicas. Basta con hacer una caminata por las calles de nuestras ciudades para verificar que no se puede transitar, nos tenemos que detener constantemente para que circulen los automóviles.
La gasolina no aumentó, se le quitó el subsidio, cuyos recursos provienen de los impuestos de millones de mexicanos y el cual sólo beneficiaba al 20 % de la población que tiene auto, en perjuicio de millones que utilizan un deficiente transporte público. Se dice que los mas perjudicados con haber quitado los subsidios son quienes menos tienen, por que los precios se incrementan, pero es mentira, el transporte público y de carga está subsidiado, sus propietarios recuperan lo equivalente al incremento de la gasolina al momento de declarar sus impuestos.
Otras medias adoptadas que fomentan el uso del automóvil son el eliminar la tenencia y decretar por ley la existencia de lugares gratuitos de estacionamiento en centros comerciales, eso solo beneficia a los dueños de automóviles y perjudica al 80 % de la población que no tiene auto; muchas son las acciones de política pública que se han implantado en materia de movilidad fomentan el uso del automóvil y pocas que impulsan medios sustentables de movilidad, las consecuencias los vemos y los vimos todos los días.
Los problemas y el entorno están dadas para que los gobiernos locales pongan en su agenda el Acuerdo de París, en el cual los gobiernos nacionales que lo firmaron se comprometieron a eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2050; esto implica la adopción de medios sustentables de movilidad. El problema y los actores involucrados están identificados, el pendiente está en diseñar e implementar acciones de política pública que atiendan las causas y no los efectos de los problemas de la movilidad urbana, el problema es, tiene un alto costo político.
@jszslp
Según el análisis realizado por la empresa “Sin Tráfico”, en las horas con mayor número de vehículos automotores circulando, la distancia que puede recorrerse se reduce significativamente para San Luis Potosí, es la ciudad más afectada en México ya que la distancia que se puede recorrer en esas horas disminuye 87%; esto es ocasionado por el incremento de los autos en circulación. Los efectos de esta situación son diversos, van desde los económicos, productivos, personales y hasta en la salud, por lo que la situación demanda de una solución de fondo.
Los problemas de movilidad en las ciudades están determinados por dos causas, la primera, la carencia de infraestructura que permita el desplazamiento de los ciudadanos a sus centros de trabajo, a estudiar y demás actividades, preferentemente a velocidades inferiores a los 80 kilómetros por hora en las vías rápidas. Se requieren calles y avenidas amplias y en buen estado, pero también se necesita una cultura vial responsable, que no genere accidentes y embotellamientos en las llamadas horas pico.
La segunda causa, y más importante, está determinada por el incremento del parque vehicular en las ciudades, el cual para San Luis Potosí es muy alto, según el INEGI, la tasa promedio anual de crecimiento es del 3 % anual, siendo el mayor crecimiento en los vehículos particulares y menor en transporte público: cada día circulan mas automóviles por las calles de San Luis Potosí; cada día se incrementan los automóviles, el transporte público y de carga, así como motocicletas y bicicletas, todos ellos circulando por la misma infraestructura vial.
La forma tradicional de política publica para enfrentar el problema de la movilidad es por el lado de la infraestructura, es decir, abriendo nuevas vías, ampliando y dando mantenimiento a las existentes; sin embargo el problema no esta ahí, está principalmente en el incremento del parque vehicular, sobre todo el privado, por lo que la solución más racional está en impulsar el uso de transporte público y desalentar el uso del transporte privado, así como crear infraestructura para transporte alternativo como las bicicletas.
El gran reto está en terminar con la cultura del mexicano de necesitar un auto, lo cual requiere responder preguntas como: ¿cuál es su efecto en el cambio climático, en la cohesión social, en los bienes públicos, en la productividad, en las finanzas públicas? Responder estas preguntas con evidencia empírica seguramente transformará la toma de decisiones sobre que medio utilizar para llegar al trabajo, a la escuela, a los centros de recreación, a las reuniones sociales, y seguramente, también les cambiara el carácter agresivo de los conductores.
El modelo de movilidad adoptado esta asfixiando a nuestras ciudades, los problemas brincan por todos lados: embotellamientos, accidentes viales, muertes y perdidas materiales incalculables, contaminación del aire, estrés en los conductores. Esto no se resuelve con nuevas vialidades, dándole mantenimiento a las existente, ni con estacionamientos gratuitos o subsidiando la gasolina; se resuelve dejando de utilizar el automóvil; los recursos utilizados para impulsar su uso puede ser reorientado a fortalecer un transporte público de calidad y sustentable.
La calle de nuestras ciudades están congestionada de autos, no de personas, han dejado de ser un “bien público” y se han convertido en propiedad de los automóviles, el 48 % de las calles en México no tienen banquetas, porque se ha optado en dejar más espacio a ellos, a los “dueños” de nuestras vías públicas. Basta con hacer una caminata por las calles de nuestras ciudades para verificar que no se puede transitar, nos tenemos que detener constantemente para que circulen los automóviles.
La gasolina no aumentó, se le quitó el subsidio, cuyos recursos provienen de los impuestos de millones de mexicanos y el cual sólo beneficiaba al 20 % de la población que tiene auto, en perjuicio de millones que utilizan un deficiente transporte público. Se dice que los mas perjudicados con haber quitado los subsidios son quienes menos tienen, por que los precios se incrementan, pero es mentira, el transporte público y de carga está subsidiado, sus propietarios recuperan lo equivalente al incremento de la gasolina al momento de declarar sus impuestos.
Otras medias adoptadas que fomentan el uso del automóvil son el eliminar la tenencia y decretar por ley la existencia de lugares gratuitos de estacionamiento en centros comerciales, eso solo beneficia a los dueños de automóviles y perjudica al 80 % de la población que no tiene auto; muchas son las acciones de política pública que se han implantado en materia de movilidad fomentan el uso del automóvil y pocas que impulsan medios sustentables de movilidad, las consecuencias los vemos y los vimos todos los días.
Los problemas y el entorno están dadas para que los gobiernos locales pongan en su agenda el Acuerdo de París, en el cual los gobiernos nacionales que lo firmaron se comprometieron a eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2050; esto implica la adopción de medios sustentables de movilidad. El problema y los actores involucrados están identificados, el pendiente está en diseñar e implementar acciones de política pública que atiendan las causas y no los efectos de los problemas de la movilidad urbana, el problema es, tiene un alto costo político.
@jszslp

