Oposición
En el Senado de la República se encuentra en trámite el proceso para designar a un magistrado electoral en San Luis Potosí; la titularidad de la magistratura vacante recaerá en un hombre al haber dos mujeres magistradas en el ejercicio del cargo. Por no haber podido acreditar buena reputación, el licenciado Rigoberto Garza de Lira fue excluido del proceso –impidiendo con ello su reelección como magistrado electoral– al valorar una sentencia que por violencia política de género pesa sobre él. La afectada de esa conducta, Yolanda Pedroza Reyes magistrada electoral en funciones, fue quien se encargó de hacer saber al Senado las conductas de su compañero. No es lo mismo juzgar que ser juzgado.
En ese mismo proceso uno de los candidatos fuertes a ser designado magistrado electoral (apoyado por la llamada gallardía y el Partido Verde Ecologista de México) es Francisco Javier Escudero Villa, quien fuera asesor jurídico del Partido Revolucionario Institucional en el pasado proceso electoral y hombre de confianza de Elías Pesina; sí, el mismo que se desistió en la impugnación que la Colación Sí por San Luis promovió contra el resultado de la elección a la gubernatura. No se le restan méritos al licenciado Escudero Villa para ocupar el cargo, lo que enrarece el ambiente son las formas, donde se desenmascaran las verdaderas lealtades.
En este aspecto de justicia –como en todo lo demás– la gallardía deja claro que va por todo, ningún espacio está demás y el recato será para otros tiempos. Ya desde hace algunas semanas se sabe que la propuesta fuerte para encabezar el Supremo Tribunal de Justicia como presidenta es la novel magistrada Silvia Torres Sánchez, hermana del secretario general de Gobierno, Guadalupe Torres Sánchez. Se consolida el mando en los tres poderes del Estado, mientras la oposición se muestra dormida y somnolienta sin brindar esperanzas en lo inmediato.
Para Ricardo Gallardo Cardona no hay oposición, ya estableció las nuevas reglas de su propio juego y para él no existen los tiempos pasados en los que era necesario ser inteligente, contar con estudios de postgrado que lo identificaran con una aristocracia académico política. Se percató en el momento justo que para ser gobernador no se requería inteligencia, sino ser popular, lo que con el sistema asistencialista que logró aplicar a lo largo de estos años, se convirtió en un experto.
Como en la Roma antigua, el pan y el circo sólo funcionan mientras sean dosificados; si no pregunten al director de Recaudación y Política Fiscal, Jair Sadot Banuet Ojeda, a propósito de las nuevas licencias de manejo. Así, todas las promesas que en tiempo de campaña y ante una marea verde, fueron coreadas por miles de beneficiados con mochilas, despensas, gorras y hasta de “la cumplidora”, ahora tendrán que aplicarse (en caso que tenga palabra) frente a las responsabilidades propias de su cargo, y para eso, requerirá de astucia, de capacidad y de saberse rodear de colaboradores que deberán advertirle los riesgos y las consecuencias de muchos de sus actos, si no se realizan de manera adecuada. Cosa complicada observando los bajos niveles de intelecto y los altos de servilismo.
Para muestras de lo último basta observar los trabajos y obras de remodelación que se ordenaron en el centro de convenciones y que terminaron desbancando a la Secretaría de Desarrollo Económico (de lo más rescatable del sexenio pasado), los trabajos para remodelar la entrada principal del parque Tangamanga, o las modificaciones (carentes de toda estructura sintáctico gramatical) en la normativa de la secretaría Particular a fin de otorgar al área de Ayudantía y Protocolo; atribuciones y facultades que competían a la Secretaria de Seguridad Pública del Estado. Todo eso (si somos utópicos) en su momento las autoridades fiscalizadoras de los recursos públicos, tendrán que pedir cuentas respecto de los procesos de licitación, los contratos, los esquemas de adjudicación, el cumplimiento normativo y demás menesteres de los cuales no se ha dicho una sola palabra y que al ser recursos públicos, deben ser debidamente fiscalizados y es su caso sancionados, si se están cometiendo tropelías.
Mientras tanto Ricardo Gallardo (a pesar de la rumbosidad con la que anunció el grupo “suach”) continúa sin atender el grave problema de inseguridad que nos acecha, el cual no se puede ocultar con dadivas a favor de sectores populares. Ahora, al igual que en el sexenio anterior, continúan manifestándose actos de inseguridad que atentan contra los potosinos. Quedan como muestra los videos del jueves pasado, donde ciudadanos daban fe y testimonio de balaceras en la entrada a Mexquitic de Carmona, que rápidamente se viralizaron en las redes sociales.
El “vivir sin miedo” al parecer quedará en mero lema de campaña, o sólo se aplicará a la primera familia verde del estado. Vehículos blindados, patrullas, motocicletas, y escoltas que nos protejan (como últimamente se aprecian en todo momento por el centro histórico) es sólo privilegio de unos cuantos.
A propósito de la aletargada oposición. El Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional en San Luis Potosí se prepara para su renovación, sólo que en esta ocasión se vislumbra un bloque opositor al azuarato, que de consolidarse tendría buenas posibilidades de salir victorioso y provocar cambios en las estructuras partidistas. Sabido es que para que la cuña apriete debe ser del mismo palo, y en este caso Xavier Azuara tendría en contra al fuego amigo; aliados que le han apoyado considerablemente en sus anteriores triunfos. Veremos cómo evoluciona el tema y si no se doblan o se dejan doblar los opositores.
Gracias por la lectura. No corran a tramitar placas vehiculares y licencia de manejo, dicen que habrá todo el sexenio.




