OTRO DESMADRITO
El pasado martes a las 12:00 horas el Gobierno del Estado comenzó a ejecutar una decisión de alto riesgo que viene envuelta en una paradoja: si todo sale bien, nadie lo notará porque ha estado saliendo bien desde hace años, pero si sale mal estarán en peligro nuestro manto acuífero subterráneo, la salud pública y las finanzas estatales. No hay mucho margen para el optimismo.
En la fecha y hora señaladas, la administración gallardista, a través de la Comisión Estatal del Agua, recibió, para hacerse cargo de su operación desde ese momento, la planta de tratamiento de aguas residuales de Tanque Tenorio, donde se procesa casi la mitad de ese tipo de descargas producidas en esta capital. La transferencia se hizo porque un día antes había vencido la concesión que durante 18 años operó la empresa ARTE, S.A. de C.V. (Aguas de Reúso del Tanque Tenorio Sociedad Anónima), propiedad de la multinacional francesa Veolia, una de las dos o tres firmas más importantes a nivel mundial en la materia.
Habiéndose pactado así con anterioridad, el martes se presentaron en las oficinas de la planta los enviados de la CEA, principalmente de sus áreas jurídica y administrativa, sin personal técnico ni operativo, por lo que luego de firmar documentos y marcharse los funcionarios, técnicos y operarios de ARTE, S.A. de C.V., la planta suspendió algunos de sus procesos y cerró sus puertas, entre otras cosas porque la dependencia estatal no envió siquiera personal de vigilancia que protegieran los numerosos y valiosos equipos.
El dato hay que enfatizarlo: nunca en sus 18 años de concesión la planta de Tanque Tenorio había suspendido operaciones.
Los viejos de la comarca recordarán cómo ya para mediados de los años 80 el Tanque Tenorio, localizado al sureste de la mancha urbana, en terrenos de Villa de Pozos, se convirtió en uno de los focos de contaminación más peligrosos de la zona metropolitana. Depósito natural lo mismo de descargas domésticas que industriales, amenazaba la salud de vecinos de una veintena de colonias con sus efluentes y ocasionales derrames superficiales, además de incomodarles la vida con una pestilencia permanente.
Las alertas se encendieron a principios de los años 90, cuando se detectó que filtraciones de las muy contaminadas aguas del vaso estaban por alcanzar el manto acuífero subterráneo, que aporta el mayor porcentaje de agua potable al área conurbada.
Bien vistas las cosas, la concepción, planeación, edificación y operación de la planta de Tanque Tenorio es una historia de éxito en materia de obras de beneficio colectivo. El proyecto avanzó durante tres sexenios, encabezados por mandatarios de dos partidos diferentes.
El primer paso lo da Horacio Sánchez Unzueta en 1995, al convenir con la Comisión Federal de Electricidad que ésta adquiriría por lo menos 450 litros por segundo de agua tratada para el enfriamiento de su planta termoeléctrica de Villa de Reyes. Al compromiso se sumo la Comisión Nacional del Agua para facilitar la tramitología. En 1996 se firma el llamado Anexo Técnico, que detalla volúmenes y tipos de calidad del agua tratada.
En el 2002, sexenio de Fernando Silva Nieto, se lleva a cabo la licitación de toda la infraestructura que incluye la planta en Tanque Tenorio, una red de 18 kilómetros de colectores sanitarios en distintos rumbos de la ciudad para conducir las aguas negras al vaso de captación, un ducto de 60 kilómetros para conducir el agua tratada a Villa de Reyes, con plantas de bombeo incluidas, y un sistema de riego agrícola en Pozos.
En febrero del 2004, ya con Marcelo de los Santos como gobernador, se inició la construcción y exactamente dos años después, el 20 de febrero del 2006, la planta comenzó a funcionar, concesionada por 18 años a ARTE, S.A. de C.V.
Para darle viabilidad financiera al proyecto, que costó poco más de 850 millones de pesos, el gobierno federal aportó un 37 por ciento a fondo perdido, y el resto lo aportó ARTE, S.A. de C.V., un 25 por ciento como capital de riesgo y el saldo mediante una línea de crédito bancario con cargo a la propia empresa. Es decir, se trató de un Contrato de Prestación de Servicios que le permitió al gobierno potosino no tener que invertir en esa obra.
PURA IRRESPONSABILIDAD
Desde el inicio de sus operaciones, la planta tratadora significó varios beneficios colectivos: Suprimió el peligroso foco de contaminación del Tanque Tenorio (que ahora es refugio de una treintena de especies de aves), eliminó el riesgo de que se contaminara el acuífero subterráneo de la zona urbana; La CFE dejó de extraer 450 litros de agua potable por segundo del acuífero de Villa de Reyes, lo que permitió una recarga que luego de casi 20 años permitió declarar nuevamente “estabilizada” esa reserva hídrica. Además, proporciona riego sano a 600 hectáreas agrícolas, que han evolucionado a cultivos más rentables, y ha reducido significativamente la polución atmosférica en una amplia zona habitada.
Antes de continuar hay que poner algo en claro: Según quedó convenido desde hace 18 años, la concesión pudo haber sido renovada por otro plazo igual. Tal posibilidad no parecía remota porque, como ya se dijo, entre febrero del 2006 y el pasado martes, la planta funcionó satisfactoriamente; nunca suspendió operaciones y algunas contingencias (como la sorpresiva llegada de hidrocarburos procedentes de algún derrame) fueron solventadas sin parar trabajos.
¿Por qué entonces el gobierno de Gallardo Cardona decide no renovar la concesión y que su CEA se haga cargo de una responsabilidad para la que no está preparada? No hay ninguna explicación oficial, algo obvio en la opacidad que caracteriza a esta administración, pero existen algunas pistas.
La primera, Aguas de Reúso de Tanque Tenorio S.A. de C.V. es una empresa que opera con utilidades. Su principal fuente de ingresos son los 450 litros por segundo que vende a la Termoeléctrica de Villa de Reyes. Conocedores del tema nos dicen que sus utilidades son entre 30 y 35 millones de pesos al año. No podemos anticipar nada, pero todo será cosa de estar pendientes y ver a quién se entrega ahora la concesión. Sería obsequiarle a algún socio o favorito un negocio en funcionamiento y con un cliente cautivo que le garantiza muy buena rentabilidad.
La otra posibilidad que flota en el ambiente es que se trate de una decisión personal del gobernador, hija de un berrinche suyo que de ser cierto nada tendría de extraño. Sucede que la CFE paga el agua de Tanque Tenorio a la Comisión Estatal del Agua por ser la autoridad con quien tiene firmado el contrato respectivo. Ese dinero que recibe mensualmente la CEA lo entera a la Secretaría de Finanzas, quien a su vez debería transferirlo en cuestión de horas a la empresa.
Típico de este gobierno, desde hace dos años dichos pagos se retrasaron enormidades. Lo que nadie le informó a Gallardo Cardona fue la existencia de un mecanismo que garantiza a ARTE, S.A. de C.V. recibir su dinero. Consiste en lo siguiente: desde los inicios de las operaciones se creó un fideicomiso bancario que mantiene un fondo de reserva que puede cubrir tres meses de pagos que se retrasaran por cualquier eventualidad. Adicionalmente, el contrato original establece que, agotado ese fondo de reserva y surgidos nuevos adeudos, se activará una línea contingente de crédito con Banorte, con cargo al gobierno del Estado. Si ese adeudo, que causa intereses, no es cubierto en determinado plazo, aplica otra vía: el fideicomiso puede “cobrarse a lo chino” de las participaciones federales que la Secretaría de Hacienda envía a través de cuentas bancarias.
Esto nos lleva a desentrañar una incógnita surgida hace justo un año. A principios del 2023, la Secretaría de Finanzas llevaba meses y meses sin cumplir sus pagos a ARTE, S.A. de C.V., por lo que se consumió el fondo de reserva trimestral. Agotado éste y sin respuesta oficial, el comité técnico del fideicomiso instruyó a Banorte para activar la línea contingente y, llegado el momento, a cobrarse de las participaciones federales, ya que así está pactado en los contratos respectivos.
Algo muy extraño pasó enseguida: Gallardo Cardona montó en cólera y asumiendo que Banorte le había “cobrado a lo chino” quién sabe qué cosa, ordenó la inmediata cancelación de todas las cuentas de su gobierno en ese banco. Todo un esperpento: la afectación de las participaciones no fue una decisión unilateral de Banorte, fue el cumplimiento de una instrucción del comité técnico del fideicomiso y sustentado en un documento firmado en su momento por el Gobierno del Estado.
Con este antecedente, en diciembre pasado, cuando nuevamente se acumulaba un adeudo de meses y meses por más de 200 millones de pesos, Veolia, la gigantesca empresa propietaria de ARTE, S.A. de C.V., decidió no aplicar los términos del fideicomiso y solicitó algo que también está convenido en los contratos: activar el Procedimiento Conciliatorio para Dirimir Controversias.
No hubo respuesta gubernamental y así se llegó al martes 20 de febrero de 2024. Este día, luego de recibir las instalaciones, los enviados de la CEA vieron que junto con los directivos de la planta se iban también los obreros -unos 40- y hasta el personal de vigilancia. Desolados, pidieron que se quedaran un día más, pero les dijeron que no, porque esas eran sus instrucciones. Al final, casi casi por conmiseración, les dejaron dos operarios.
Ayer a media mañana, no había personal ni suficiente ni entrenado y la planta funcionaba al mínimo. Hay procesos que si se interrumpen son complicados y costosos de reiniciar. Salvo que en cualquier momento se lo saque de la manga, la CEA no tiene el personal necesario. A ver qué pasa.
COMPRIMIDOS
Del testamento político de Horacio: “En el San Luis de nuestros días ¿cómo le voy a hacer para explicar a nuestros niños y jóvenes que es posible arribar a la máxima responsabilidad pública de nuestro Estado, con los ejemplos vergonzosos y siniestros que tenemos a la vista?”.
También: “¿Cómo hacerles entender a nuestros niños y jóvenes que las conductas criminales no constituyen impedimento alguno para ser elegidos a un cargo público, el de mayor responsabilidad precisamente en nuestro Estado?”.
Esta noche vence el plazo para el registro ante el INE de candidatos a senadores y diputados federales. Hasta que no estén hechos esos registros, cualquier cosa puede pasar. Ayer seguían los jaloneos aquí en casa. Lo correspondiente en el ámbito local ocurrirá entre el uno y el siete de marzo (diputaciones) y del ocho al quince (ayuntamientos), por lo que ahí puede haber todavía más sorpresas. Por ejemplo, que Sonia no sea la candidata del Verde a la alcaldía.
Hasta el próximo jueves.



