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En el ranking del Índice de Desarrollo Democrático 2019 (IDD), San Luis Potosí pasó del lugar número 20 al 12, contando con un  valor de 7,268 puntos (Véase gráfica), con lo cual se ubica entre las entidades con un alto nivel de democracia; hasta 2018 fue considerado como un estado con desarrollo democrático medio; su avance es producto de mejores resultados en democracia económica y social, con alto desarrollo en democracia ciudadana, mientras que en democracia de las instituciones su nivel de desarrollo es bajo.

El IDD considera que "El Desarrollo democrático es el proceso por el cual el sistema político, con todos sus actores institucionales y sociales construye soluciones que le permiten acercarse más a los fines de la democracia", por lo que mide: 1) Respeto pleno de los derechos y libertades civiles, compromiso ciudadano y ampliación de derechos; 2) estado de derecho, calidad institucional y eficiencia política; 3) resultados de la gestión pública que aseguran bienestar y equidad y 4) resultados de gestión pública que aseguran eficiencia económica.

En cada uno de estos componentes el Estado San Luis Potosí muestra un comportamiento heterogéneo, en democracia económica y social se posiciona entre las entidades de desarrollo democrático medio, en democracia de los ciudadanos, con alto desarrollo, y en democracia de las instituciones es donde presenta las calificaciones más bajas; su dimensión mejor evaluada es la democracia de los ciudadanos, ya que en 2019 presenta un fuerte incremento respecto a 2018, superando al promedio nacional. 

Al analizar los componentes de cada una de las dimensiones del índice, tenemos que en la variable de democracia de los ciudadanos destacan las calificaciones con respeto a los derechos políticos y compromisos ciudadanos de los potosinos, mejora su evaluación en equidad de género en el gobierno, mientras que en voto de adhesión política, libertades civiles, condicionamiento de libertades y derechos por inseguridad, presentan calificaciones medias, por lo que son los grandes pendientes de esta dimensión. 

En democracia social, San Luis Potosí logra mejorar algunos problemas como desempleo, mortalidad infantil y analfabetismo, no así en la asignación de recursos para salud y educación; en democracia económica, excepto en desigualdad social, el resto de las variables muestran calificaciones mínimas aprobatorias en PIB per cápita, autonomía financiera e inversión en el gobierno; en democracia de las instituciones, esta reprobado, no logra avanzar en combate a la corrupción, transparencia y rendición de cuentas. 

El panorama de la democracia en San Luis Potosí se ha transformado, el poder político se divide en tres actores principales: PRI, PAN y MORENA, principalmente en el Congreso, aunque en los gobiernos municipales la presencia política se divide entre PRI y PAN; por lo que en el presente, el PRI y el PAN tienen como principal reto recuperar la confianza ciudadana, perdida en el proceso electoral de 2018; mientras que para MORENA es mostrar eficiencia y eficacia en sus acciones de política pública para ganarse el voto ciudadano en 2021.    

La desigualdad social y precariedad laboral de la mayor parte de los potosinos, así como la alta percepción de corrupción en el gobierno, la impunidad en la aplicación de la ley, la violencia e inseguridad, son los principales problemas públicos que tienen que atender de manera urgente los tres principales actores políticos del Estado, por lo que están obligados a crear políticas públicas orientadas a dar resultados en el corto y mediano plazo, la paciencia de los potosinos está a punto de terminar, no buscarán causas estructurales, sino culpables políticos.

Las condiciones sociales, económicas y políticas bajo las que se realizaron las elecciones de 2018 fueron tranquilas, pero esto se ha transformado en 2020; la estabilidad económica continúa, el descontento social sigue presente, la inseguridad no ha desaparecido, la violencia política ha surgido, lo que sin duda para 2021 volverá a mostrarse en una reconfiguración política en el Congreso, en los gobiernos municipales, pero sobre todo en el gobierno estatal, aparecerán nuevos actores y los hasta ahora despreciados se fortalecerán de manera significativa. 

Los avances democráticos en el estado no son bunas noticias para la clase política, los actores políticos tradicionales y sus prácticas anacrónicas, autoritarias y unilaterales serán sustituidas por actores políticos no tradicionales, con acciones innovadoras y de profundos cambios en la forma de manejar los asuntos públicos del estado; los resultados del IDD dan la evidencia empírica que la sociedad y la economía se ha transformado, no así la clase política, la sociedad demanda un cambio de actores y comportamientos políticos.

La sociedad se está organizando, son jóvenes con alto nivel educativo, sin identificación con partido político alguno, con deseos de transformar la forma de hacer política, demandan compartir la corrupción, la impunidad y muy pronto mediante un sistema de indicadores realizarán seguimiento a las acciones de política pública, hasta ahora han sido despreciados por la clase política, porque quieren mantener sus privilegios, pero la globalización de la información les ha abierto espacios de participación. 

Los actores económicos, sociales y políticos tienen oportunidades para mejorar el desarrollo democrático de San Luis Potosí en aspectos como: destrabar la captura de los procesos electorales, fortalecer el respeto de los derechos políticos, abrir la participación social en la hechura de las políticas públicas, impulsar a nuevos actores políticos, monitorear y evaluar las políticas públicas, combatir la desigualdad y discriminación social, la precariedad laboral, la inseguridad, pero sobre todo pluralizar al sistema político local. 

En resumen: San Luis Potosí ha logrado avanzar en su democracia ciudadana, económica y social, pero no en su democracia institucional, lo que significa que los grandes pendientes son: enfrentar la captura de los asuntos públicos, mediante el impulso de nuevos actores políticos, de nuevas prácticas políticas, donde la sensibilidad social, la transparencia y la rendición de cuentas son los principales instrumentos que son necesarios utilizar, el problema es político, no económico ni social. Próxima columna: 26 de febrero de 2020.     

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