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Poesía

Por Alexandro Roque

Marzo 08, 2026 03:00 a.m.

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Esta semana, en el Día de la Mujer, comparto algunos versos y poemas recién leídos.

Elsa Cross: «Cuerda sobre un abismo. / Por ella voy, / camino a lentos pasos, / oscilo, / me detengo. // ¿Y si cayera? / Y si cayera ¿qué? / caer ¿a dónde? / ¿dónde puedo caer que tú no estés?»

Coral Bracho: «También rastrearon las carpas. El circo; toda la orilla era como un incendio, los animales se escurrieron en zanjas y plataformas».

María Luisa Puga: «El cuaderno sirve para inventar las palabras con las que voy a decir o decirme. O sea, sirve para ensayarlas. Hágase de cuenta que practico ante un espejo. ¿Se ha visto algo más tangible, más concreto, más sabroso que la escritura manuscrita? No, hasta donde yo sé».

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Carmen Villoro: «Me hicieron un bordado las mujeres. // Hilaron una imagen y palabras / sobre una tela roja. // Repararon con sus manos / aun sin conocerme / el lino ajado de mi corazón. // Lo hicieron ellas».

Natalia Carrero: «Cuántos textos habremos leído sobre el trajín de las mujeres en la cocina. No tantos, acaso, como sobre el de los tules y los frufrús, los gritos y las miradas y corazones, hirientes y heridos, en las pistas y salones de baile, decimonónicos y del siglo pasado, de las personas transustanciadas en personajes con pasiones elevadas».

Josefina Vicens: «Pero claro, yo mentía deliberadamente. No escribo para mí. Se dice eso, pero en el fondo hay una necesidad de ser leído, de llegar lejos; hay un anhelo de frondosidad, de expansión». 

Piedad Bonnett: «Ahora / que rodeada de objetos innumerables / examinas la luz de tu pobreza, / y, como un asesino, piensas que sólo cuentas con tus manos, // nada puedes perder: / todo aquello que hagas / goza de inmunidad porque tu juez ha muerto».

Berona Teomitzi: «Todas nuestras abuelas empacaron // Algunas se vinieron en silencio / hacia el sur de la matriz / hacia el sur / donde los caminos se cierran / pues estamos inconformes [...] Somos las anexadas / las que escribieron de más / entre las memorias de las niñas / A cualquier precio / a cualquier hora».

Lunamía Rocío Jiménez: "existió un insecto llamado soledad / lo sé porque pensaba en ti / escalaba por mis razones / hasta que me punzaba la voz».

Pita Ochoa H.: «Soy una mujer sola en la noche. Respiro el aire frío. Me paro en un claro. Se me olvidan los feminicidios. Te busco en el bosque bajo lluvia. Igual que en el sueño: me mojo. Y la lluvia y el silencio». 

Zel Cabrera: «Escribo como quien lanza una piedra al río / y espera que algo se mueva. // Tú no te mueves. Estás en otro andén. / En otra estación donde ya no se anuncian mis llegadas. // Este poema, como yo, / se queda parado en la terminal, viendo alejarse tu tren / sin saber si alguna vez / fue el correcto».

Jeanne Karen: «Si me das un libro, me das parte de ti, me das parte del mundo. Si por casualidad tienes uno mío, espero lo hayas disfrutado, porque lo escribí cuando estaba temblando encerrada en un clóset o debajo de la cama, concentrándome en mi ruido, en el sonido metálico de mi corazón».

Olimpia Badillo: «Desentierren a gajos el sueño que me vive / al escribir el nombre de los hijos / que no tuve / y llévenlo a cualquier parte a balbucear / la canción de cuna / que tampoco escribí».

Renata Barreiro: «suelo antes patrio, ahora sepulcro / campiñas de sangre empapan tu piel / te juran tus hijos masacre con lujo / guirnaldas de luto guarda el laurel // ardiente metralla sulfura tus ruinas».

Zel Cabrera: «La poesía —me dirás— ha de verse suscrita al tiempo:/ con acuse de recibo, con margen de utilidad, / con destino claro. // Pero yo no sé escribir con boleto de regreso. / Escribo como quien lanza una piedra al río / y espera que algo se mueva. [...] Este poema, como yo, / se queda parado en la terminal, viendo alejarse tu tren / sin saber si alguna vez / fue el correcto».

Fabiola Amaro: «Niña ave, no fuiste abrazada por tu tribu. / Niña ave, te descuidó el viento, el padre y la marea. / Seas niña o ave, todo te turbe y nada te detenga. / No les extrañe la fuerza interna de tu combustión / tendrá sentido cuando regreses a la aldea a quemarlo todo».

Ana Blandiana: «Decidí / huir de mi voz/ como de una cárcel / a la que yo misma me he consagrado / por mis muchos crímenes, / una cárcel célebre / convertida en museo, con versos por pestillos / y verjas de rimas; / el público la visita /y, conmovido por la tortura, / no se asombra /de que ya no yazga nadie allí».

http://alexandroroque.blogspot.com

Correo: debajodelagua@gmail.com

Posdata: ya para enviar esta columna leo en varios medios que el expresidente López Obrador está internado en el Hospital Militar. Nada confirmado de forma oficial. 

Al pendiente.