Política 3.0

Desde la incursión de Barack Obama en la campaña presidencial de 2008, mucho se ha hablado y escrito sobre la utilización de las tecnologías de la información y comunicación en los procesos electorales, particularmente sobre las redes sociales que han significado uno de los rasgos más representativos de la revolución digital de la última década. A este conjunto de prácticas se le ha denominado Política 3.0 en todo el mundo.
En México ya se han venido utilizando y de alguna manera han impactado en los procesos electivos, basta decir por ejemplo la utilización ciudadana del hashtag #YoSoy132 en ocasión de la campaña presidencial de 2012, el cual impactó en las preferencias hacia el candidato finalmente ganador, ya que de ser muy altas pasaron a estar más cercanas con las del candidato posicionado en segundo lugar
Igualmente, desde ese entonces los Partidos comenzaron a crear estructuras y programas de promoción digital, generando carteras, posiciones y movimientos hacia su interior, y desde entonces ya es un tema casi obligatorio para todo tipo de candidatos de cualquier nivel y latitud geográfica en México, inclusive en ámbitos rurales.
Sin embargo, a pesar del uso intensivo de estas herramientas y aplicaciones tecnológicas en las campañas, ¿hasta donde la Política 3.0 ha impactado realmente en la vida política del país?
Pareciera ser que la Política 3.0 sí ha tenido impacto en los usos y costumbres políticas, más sin embargo la evaluación debiera arrojarnos que tan positivo ha sido esto y cuál es la perspectiva hacia el proceso electoral de 2018 que ya se encuentra en marcha.
Por un lado, más allá de que es ya obligatorio usar las redes sociales en política, se advierte que más que ganar adeptos, la estrategia es fortalecer la identidad de los candidatos o partidos con los que ya son sus seguidores, pero sobre todo, establecer acciones de contención para posibles ofensivas mercadológicas contrarias, independientemente de que también se busque promover algunos mensajes centrales de las propuestas.
De lo anterior, por lo expuesto por los partidos y candidatos, pareciera ser que más bien el uso de las redes sociales va más dirigido a quienes ya tienen un interés en la política, no hacia ganar más adeptos, es decir, mensajes a un grupo focalizado plenamente identificado, ya sea para emitir propaganda negativa, blindarse de los ataques y en su caso emitir mensajes de refuerzo para quienes tienen más posibilidad de ser simpatizantes.
Así, la evaluación es verdaderamente lamentable, ya que salvo algunos candidatos independientes, en general los partidos políticos pierden la oportunidad de utilizar herramientas tecnológicas potentes para verdaderamente incorporar a más ciudadanía en la vida política, ya que desde un dispositivo móvil muy bien se podrían incorporar propuestas, hacer debates, consolidar plataformas y acercar a la sociedad las decisiones que como gobierno tomarán los candidatos.
Es decir, para que las TIC’s sean realmente efectivas en términos políticos, los partidos debieran transformarse, y desde escuchar a sus propios militantes, que cruza por realizar procesos electivos internos que han sido hechos a un lado, hasta genuinamente dejar en manos de la sociedad su plataforma política conforme a los principio ideológicos de cada uno de ellos.
Lo que nos empiezan a mostrar los precandidatos es que nada de eso pasará, siguen imponiendo sus ideas, sus propuestas, sus plataformas, de manera vertical y autoritaria, sin escuchar a la sociedad, y nulificando el poder de cambio que significa la tecnología.
Que lástima que México siga igual, que sigamos siendo una democracia de fachada, y que no se advierta en ningún partido esa actitud de propiciar un cambio, teniendo a la mano a la tecnología para hacerlo. Queda en la sociedad abierta el hacer un uso estratégico de las redes sociales, y ojalá que sea para bien, para construir el México que todos queremos.

Twitter: G_Rosillo