Prometer no empobrece

Cerraron las escuelas, quebraron cientos de negocios, el 6 de abril se confirmaron 60 mil 684 casos y, desgraciadamente, acumulamos 5 mil 248 defunciones en San Luis Potosí, la mayoría hemos perdido a seres queridos. A pesar del sufrimiento, los políticos potosinos han actuado irresponsablemente convocando a sucesos que no respetan las medidas sanitarias. 

Preocupa la indolencia de los políticos, quienes no siguen los protocolos sanitarios, las imágenes lo demuestran, que quede en su conciencia. Usted puede revisar los perfiles de los aspirantes a diputaciones, alcaldías y gubernatura, se identifica un temerario comportamiento en la organización del comienzo de la disputa electoral; han realizado eventos para mostrar músculo sin innovación tecnológica, que no nos sorprenda una tercera ola por la irresponsabilidad social y política. Es inevitable.

Los liderazgos políticos ponen en riesgo a militantes, simpatizantes y a los periodistas que cubren las campañas, su ambición los ciega. Entenderlo, estamos en crisis sanitaria. Sean ingeniosos, apóyense en el marketing político y las redes sociales; realicen proselitismo casa por casa, visten los barrios. Desde este espacio les hacemos un llamado a pensar en la colectividad. Pierden toda la calidad moral para hablar de soluciones para la pandemia si continúan con el mismo comportamiento imprudente.

Las campañas políticas son campo fértil para la demagogia, para los candidatos, prometer no empobrece. El problema es la realidad: crisis económica y de salud, no hay factibilidad presupuestal. Los candidatos buscan el voto emocional, despertar ilusiones o mover el voto de castigo destacando los errores del gobernante en turno. El votante debe investigar la viabilidad de las propuestas. 

Por ejemplo, el candidato de la coalición Si por San Luis suscribió un compromiso de vacunar a todos los potosinos en sus primeros cien días de gobierno. No es posible. Primero, le copió la propuesta a Joe Biden, la diferencia es que Estados Unidos tiene acceso a la vacuna. Segundo, no hay factibilidad legal, los gobiernos sub nacionales no han podido adquirirla. Tercero, no hay factibilidad presupuestal, e, incluso si quisiera endeudarse -para comprarla- no va a tener los votos en el congreso local.

Otro caso preocupante es la gallardía, movimiento populista local que nació en Soledad de Graciano Sánchez  y que busca la gubernatura de San Luis Potosí. Camaleónicamente, ahora se pintan de verde, manejan la franquicia del PVEM, un partido atrapa todo donde reciben a todos los chapulines y tránsfugas potosinos. 

Ricardo Gallardo Cardona tejió alianzas con Mario Delgado en la Cámara de Diputados, se alineó con el oficialismo. La dignidad de la militancia potosina de Morena logró evitar la alianza con la gallardía, por eso van separados. Alarma el discurso de Gallardo Cardona. En cada plaza ofrece sin explicar con peras y manzanas como le va hacer para cumplir. Este tipo de liderazgos son un peligro para el equilibrio de las finanzas públicas estatales y la gobernabilidad.

Ante la incapacidad y la demagogia de los candidatos, el electorado puede desencantarse, que incremente el abstencionismo. Esperamos que en los próximos días corrijan. Mientras tanto, a la sociedad le corresponde autorregularse. Querido lector: cuídese mucho, es posible que lleguen semanas complicadas por los excesos sociales y políticos. 

Twitter: @LmElizondo