Puro vinagrillo
Los dichos del gobernador y el nulo respeto a las autonomías a muchos puede parecerles divertidos y hasta si importancia, pero no es cosa menor; un día sí y al otro también arremete contra cualquier poder, institución o personaje que se le ponga por enfrente. En ocasiones imagino que en un variopinto universo de moros con tranchete fabricados según sus necesidades, elige a sus víctimas según como amanezcan las necesidades de su espíritu beligerante, afanes de popularidad y necesidades políticas.
Esta semana que concluye volvió al asunto de Interapas, aunque más que lanzarse contra la institución y su director, aprovechando el viaje lo hizo contra el alcalde. Ya decidió que éste debe pedir la renuncia del director del organismo de aguas y no designar como substituto a quien pudiera ser el mejor perfil, sino a quien él decida. Casi como regente del departamento Central pidiendo que la benevolencia presidencial otorgara el visto bueno al secretario de Seguridad Pública del Distrito federal.
La renuncia o destitución son lo de menos cuando era ya res annuntiata; esto era más que necesario al menos por dignidad del titular, después de todas las majaderías que le obsequió el gobernador y, lo que es peor, la falta de empatía y hasta desacreditación que al día siguiente le demostró Galindo Ceballos. La instrucción de incremento no podía venir más que del propio alcalde, quien acabó lavándose las manos, mientras Enrique Torre, atribulado, sólo atinó a pedir que se despolitizara el tema. Mal paga el diablo a quien le sirve.
El problema de no saber o querer poner un hasta aquí es que ahora lo demás será satisfacer los caprichos del gobernador, quien ya dijo que ni se le ocurra poner a quien quiere poner, y que hasta debería decirle si es o no es quien él supone. De nueva cuenta, como disco rayado, viene la mención de la herencia maldita mientras deliberadamente ignora que su general de gobierno, y algunos otros de sus colaboradores, son parte de ella.
Es admirable, hay que reconocer, la calidad del atole que corre por las venas del alcalde o la del té de Valeriana, que le ayuda a soportar cualquier tipo de impertinencias lanzadas por el gobernador. Si bien, esto le ha ayudado a no provocar un mal mayor derivado de confrontaciones absurdas, es necesario considerar que la autonomía municipal está en juego y no porque Gallardo vaya a lograr que un Congreso a modo la suprima, sino por la sumisión del alcalde (y los alcaldes, en general).
No es exageración, a cómo van las cosas a ver quién lo detiene, podríamos suponer que en dos años más estará en la plenitud de su poder, pensando en la mitad de su gobierno, pero será antes. La única oposición que podía ser real era la del exalcalde Montessori pero con su inhabilitación la cosa pinta mal, porque Xavier Nava podrá decir lo que sea (buscando como todos los políticos llevar nixtamal a su molino) pero lo cierto es que no se ha librado definitivamente de la sanción prohijada por Ricardo Gallardo e impuesta por el Congreso del estado, aunque lo ha anunciado como si ya no hubiera problema. Lo cierto es que no se le ha absuelto de la inhabilitación.
En días pasados a Nava Palacios le fue otorgado un amparo que se le concedió no por la decisión soberana de inhabilitación que determinó el Congreso sino porque no le fue concedido derecho de audiencia, de ahí que el juez que llevó el caso lo observó y señalara al Congreso la nula oportunidad de defensa. Es decir, deberá reponerse el caso mediante el debido proceso, permitiéndole desahogar sus pruebas y de nueva cuenta resolver conforme a Derecho procede.
No hay necesidad de impugnar el amparo como externó José Luis Fernández, presidente de la Jucopo (que es evidente no conoce ni la O por lo redondo), simplemente deben dar cumplimiento a la ejecutoria, recibir las pruebas de XN, desestimarlas y volverlo inhabilitar; luego el amparo ya no sería procedente. Es decir, el Congreso no debería hacer reclamo, sino dejarlo en firme y acatar, reponer, escuchar y sentenciar; pero finalmente no soy abogado, opino por sentido común y los diputados acabarán haciendo, no lo que se les venga en gana sino lo que les ordene su mandamás, mientras el otro sigue como brabucón en pulquería lanzando viajes de tranchete mientras reta a los Gallardo a que vayan por él.
Gracias por la lectura. Hay que darse una vuelta por la plaza Los Fundadores para admirar la iluminación del edificio central de la UASLP que, menos mal, en este diciembre no se le ocurrió a ninguna autoridad acomplejada tratar de ocultar.
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