Uno de los personajes más recurrentes al abordar cualquier plática vinculada con el sistema político mexicano durante el siglo XX, es Gonzalo Santos. Paso por alto el consejo dado por un periodista hace ya varios años, en el sentido que evitara abordar de manera recurrente a algún personaje porque se corría el riesgo de volverlo lugar común.
Es común su referencia, en efecto, como también lo serán una infinidad de hilarantes citas contenidas en sus voluminosa Memorias, que de un tiempo para acá se han convertido en libro de cabecera de neófitos y versados en la historia y la política mexicana posteriores a la revolución.
Nunca sabremos, sin embargo, dónde concluye la realidad, y dónde inicia la ficción; lo mismo ocurrirá con las narraciones originales del general huasteco y los añadidos de Gastón, su hijo. Mención aparte merecen las adecuaciones estilísticas realizadas a la obra, que unos atribuyen a Carlos Loret de Mola, y otros a don Pepe Martínez de la Vega, su equivocado secretario particular. Ambos, plumas consagradas del periodismo nacional.
Son las Memorias, sumadas al imaginario popular y a la memoria colectiva, los elementos que han contribuido a conformar la perversa fama y ofensivo recuerdo del ex gobernador potosino. Gran parte es cierto, no obstante el personaje experimentaba el gozo de proyectar el aura del mal.
Eran tiempos en que los lobos debían mantener a las ovejas dentro del redil; así convenía a sus intereses y así a los del sistema que continuaba apuntalándose. Eran tiempos que, sin embargo, la disciplina y el orden prevalecía entre los hombres fuertes que servían a un sistema que en la medida que permitía su encumbramiento, lograba también el propio.
Distan los tiempos en que se tenía lealtad a los partidos y a sus dirigentes, en la actualidad de manera individual se construyen pequeños cotos de poder que sólo tienen como finalidad el empoderamiento temporal de los que podrían perfilarse como líderes de larga permanencia.
* * *
No hay alusiones, el señalamiento es directo, Cándido Ochoa, futuro diputado local por el Partido Verde, es de esos personajes que han construido en torno a ellos un reinadillo temporal, que descansa sobre las estructuras que construyeron en algún momento gracias a la corrupción que practicaron y protegieron gracias al poder que detentaron. Un lobo, con piel de lobo, que ahora quiere pasar por oveja.
Es claro que en su llegada al Congreso potosino, buscará mangonear y dirigir los beneficios a sus intereses particulares y aquellos que muy seguramente representará, los del gallardismo; no resulta difícil a quien se caracteriza por servir al mejor postor.
No le resultará difícil, la mayoría de los nuevos legisladores carecen totalmente de experiencia alguna en los ámbitos parlamentarios; a eso agreguemos la división existente entre los seis legisladores de MORENA, tres que seguirán los dictados de Sergio Serrano, y tres que escucharán al virrey Gabino.
Hay que considerar desde luego, que esto es lo previsible, si alguna resolución no altera por partida doble los órdenes hasta ahora establecidos para la siguiente legislatura.
La actual ya va de salida, y poco han aportado a borrar la mancha que dejaron no sólo en su imagen sino también en la de la historia de las legislaturas potosinas; ayer todavía nombraron un vigilante a modo en la Unidad de Control y Evaluación de la Comisión de Vigilancia. Personaje que lleva en su haber el solapar los actuares de Marcelo de los Santos y de Fernando Toranzo.
Tan desprestigiada se encuentra la institución y sus integrantes, que ninguno se ha atrevido a poner en su lugar a la arrogante secretaria estatal de Ecología, quien pareciera querer demostrar de manera constante, que nada le hará perder su posición frente a un ejecutivo, que también pareciera empeñarse en demostrar que carece de autoridad alguna, y que a gritos reprimidos busca la llegada de un Cándido Ochoa.
Y si los legisladores salientes están para llorar, anticipémonos un poco a la entrante y démonos cuenta que también tendrá su toque pintoresco en el legislador, que en origen logró despertar las simpatías generalizadas por la discriminación sufrida, ahora pareciera esforzarse en conquistar el puesto que dejará vacante Sergio Desfassiux.
Resulta que el llamado Mijis, luego del impulso mediático recibido gracias a su controvertida imagen y los comentarios vertidos en su contra por la sociedad fifí, como que no se acostumbró a pasar a la ordinariedad, sino que buscó seguir permaneciendo en el centro de la lente. Así vino –según dijo– un atentado en su contra, que lo orilló a solicitar protección armada; cómo estarán las cosas que hasta una cadena árabe de noticias se sorprendió.
Pero viene lo mejor, parece que se perfila también a ser una especie de Beny Ibarra, que lo mismo escribirá libros –no sé si de corte autobiográfico– que tratará en llevar a la pantalla –tampoco sé si en Net Flix, o en cine– algunos episodios de su esperada obra.
Y mientras para éste todo es gloria, para el PAN no lo ha sido; dos de sus regidores electos para el Ayuntamiento de la capital, fueron destituidos por el Tribunal Electoral para otorgar los sitios al Partido Verde y al Partido del Trabajo. Esperemos que no vengan en otros espacios, resoluciones similares, debe ser feo cortar la rebanada del pastel, y descubrir que no será para ellos la rebanada, y ni siquiera permanecerán en la fiesta.
Dicen los que saben, y los que no, repiten, que hoy es sábado social; disfrútenlo pero no se excedan.
Es común su referencia, en efecto, como también lo serán una infinidad de hilarantes citas contenidas en sus voluminosa Memorias, que de un tiempo para acá se han convertido en libro de cabecera de neófitos y versados en la historia y la política mexicana posteriores a la revolución.
Nunca sabremos, sin embargo, dónde concluye la realidad, y dónde inicia la ficción; lo mismo ocurrirá con las narraciones originales del general huasteco y los añadidos de Gastón, su hijo. Mención aparte merecen las adecuaciones estilísticas realizadas a la obra, que unos atribuyen a Carlos Loret de Mola, y otros a don Pepe Martínez de la Vega, su equivocado secretario particular. Ambos, plumas consagradas del periodismo nacional.
Son las Memorias, sumadas al imaginario popular y a la memoria colectiva, los elementos que han contribuido a conformar la perversa fama y ofensivo recuerdo del ex gobernador potosino. Gran parte es cierto, no obstante el personaje experimentaba el gozo de proyectar el aura del mal.
Eran tiempos en que los lobos debían mantener a las ovejas dentro del redil; así convenía a sus intereses y así a los del sistema que continuaba apuntalándose. Eran tiempos que, sin embargo, la disciplina y el orden prevalecía entre los hombres fuertes que servían a un sistema que en la medida que permitía su encumbramiento, lograba también el propio.
Distan los tiempos en que se tenía lealtad a los partidos y a sus dirigentes, en la actualidad de manera individual se construyen pequeños cotos de poder que sólo tienen como finalidad el empoderamiento temporal de los que podrían perfilarse como líderes de larga permanencia.
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No hay alusiones, el señalamiento es directo, Cándido Ochoa, futuro diputado local por el Partido Verde, es de esos personajes que han construido en torno a ellos un reinadillo temporal, que descansa sobre las estructuras que construyeron en algún momento gracias a la corrupción que practicaron y protegieron gracias al poder que detentaron. Un lobo, con piel de lobo, que ahora quiere pasar por oveja.
Es claro que en su llegada al Congreso potosino, buscará mangonear y dirigir los beneficios a sus intereses particulares y aquellos que muy seguramente representará, los del gallardismo; no resulta difícil a quien se caracteriza por servir al mejor postor.
No le resultará difícil, la mayoría de los nuevos legisladores carecen totalmente de experiencia alguna en los ámbitos parlamentarios; a eso agreguemos la división existente entre los seis legisladores de MORENA, tres que seguirán los dictados de Sergio Serrano, y tres que escucharán al virrey Gabino.
Hay que considerar desde luego, que esto es lo previsible, si alguna resolución no altera por partida doble los órdenes hasta ahora establecidos para la siguiente legislatura.
La actual ya va de salida, y poco han aportado a borrar la mancha que dejaron no sólo en su imagen sino también en la de la historia de las legislaturas potosinas; ayer todavía nombraron un vigilante a modo en la Unidad de Control y Evaluación de la Comisión de Vigilancia. Personaje que lleva en su haber el solapar los actuares de Marcelo de los Santos y de Fernando Toranzo.
Tan desprestigiada se encuentra la institución y sus integrantes, que ninguno se ha atrevido a poner en su lugar a la arrogante secretaria estatal de Ecología, quien pareciera querer demostrar de manera constante, que nada le hará perder su posición frente a un ejecutivo, que también pareciera empeñarse en demostrar que carece de autoridad alguna, y que a gritos reprimidos busca la llegada de un Cándido Ochoa.
Y si los legisladores salientes están para llorar, anticipémonos un poco a la entrante y démonos cuenta que también tendrá su toque pintoresco en el legislador, que en origen logró despertar las simpatías generalizadas por la discriminación sufrida, ahora pareciera esforzarse en conquistar el puesto que dejará vacante Sergio Desfassiux.
Resulta que el llamado Mijis, luego del impulso mediático recibido gracias a su controvertida imagen y los comentarios vertidos en su contra por la sociedad fifí, como que no se acostumbró a pasar a la ordinariedad, sino que buscó seguir permaneciendo en el centro de la lente. Así vino –según dijo– un atentado en su contra, que lo orilló a solicitar protección armada; cómo estarán las cosas que hasta una cadena árabe de noticias se sorprendió.
Pero viene lo mejor, parece que se perfila también a ser una especie de Beny Ibarra, que lo mismo escribirá libros –no sé si de corte autobiográfico– que tratará en llevar a la pantalla –tampoco sé si en Net Flix, o en cine– algunos episodios de su esperada obra.
Y mientras para éste todo es gloria, para el PAN no lo ha sido; dos de sus regidores electos para el Ayuntamiento de la capital, fueron destituidos por el Tribunal Electoral para otorgar los sitios al Partido Verde y al Partido del Trabajo. Esperemos que no vengan en otros espacios, resoluciones similares, debe ser feo cortar la rebanada del pastel, y descubrir que no será para ellos la rebanada, y ni siquiera permanecerán en la fiesta.
Dicen los que saben, y los que no, repiten, que hoy es sábado social; disfrútenlo pero no se excedan.

