¡Queremos el IMSS!
Según el gobernador Ricardo Gallardo después de una consulta entre la base trabajadora estatal, ésta decidió renunciar a los servicios médicos que les proporciona el Instituto Mexicano del Seguro Social, lo que posibilita cancelar la aportación patronal del estado, misma que al no ser ya erogada, permitirá un considerable ahorro de recursos que podrán inyectarse a otros rubros encaminados al fortalecimiento del estado. Desde el día 11 se dejó de pagar al IMSS.
La realidad es que, como siempre, sólo son los dichos del gobernador y la repetición de su oficial mayor (pobre, ya qué más le queda) los que respaldan la determinación; no hay pruebas de la referida consulta y los burócratas del Sindicato único de trabajadores de Gobierno del estado (el mayoritario) afirman que es una decisión unilateral del gobernador y que cuando mucho, a mediados del año pasado a un muy reducido grupo de trabajadores que serían aproximadamente unos 80, es decir el uno por ciento de los burócratas estatales, se les consultó sobre su disposición para dejar el IMSS. Todos votaron en contra.
Muchos pensarán que es bueno dar de baja de los servicios de salud que proporciona el IMSS a los trabajadores de base, que es un servicio costoso e inútil, ya que gozan de un servicio médico particular derivado de sus “logros sindicales” (ayer me enteraba que –según gritaban por altavoces– todo se le debe a la compañera lideresa). En el mismo sentido se pensará que con ese ahorro se comenzará a pagar a los proveedores de todo el gobierno (que tienen más de un año formados sin que se les liquiden los servicios y suministros que les fueron solicitados) y todas las deudas contraídas con otras instituciones, entre ellas los 2,300 millones al fondo de pensiones. Pero esto no ocurrirá.
Por otro lado, se debe aclarar que en el caso de los trabajadores de confianza relativa (porque absoluta sólo los que están al nivel de Lupe), éstos carecen de cualquier servicio médico. Quizá de lo que con ellos se ahorran sale para el Seguro Social y la nómina de todas las parejas (ya sea en categoría legal o de segundo frente), hijos, hijastros, primos, hermanos, cuñados, compadres y demás, que sin mérito alguno se han colocado en cargos claves de la mayoría de las dependencias. “Ya se nota” la influencia de la herencia maldita.
Aterricemos. El problema de terminar con la cobertura médica pública y gratuita es que, con todo y que tengan servicio particular, éste sólo cubre anualmente una cantidad que oscila entre los 350 y 500 mil pesos por trabajador y dentro de estos van incluidos, en caso que los hubiera, familiares; de rebasar la cantidad el trabajador deberá pagar el resto. Por otro lado, el servicio no cubre enfermedades crónico-degenerativas como diabetes, cáncer, vih, o diálisis, quimioterapias y cirugías de corazón, ni el suministro permanente de medicamentos o fórmulas lácteas para neonatos que en el IMSS se suministran de manera constante. Esto al parecer se busca suplir mediante un servicio médico alternativo (clínicas patito dirían por ahí) organizado y regenteado por Gobierno, y por otro lado se menciona la intención de obligar a la burocracia a que adquiera un seguro de gastos médicos mayores.
Cancelar los pagos al IMSS es en realidad una forma de realizar en gran escala lo que ya se practicó en Soledad. No es el ahorro lo que se busca (los 23 millones de pesos apenas representan el 0.37% del presupuesto estatal de 2023) sino el rédito que les producirá la inversión en los nuevos servicios médicos y los negocios que de ahí se deriven. Es obvio que se replicarán el esquema de la ya olvidada Sandra Sánchez Ruiz y los modelos propuestos por la doctora Rangel; consideremos que los suministros médicos pueden ser encarecidos hasta en un 40%.
De este ahorro, desde luego, no saldrá para la Arena charra que el gobernador, fúrico, defendió, diciendo que quienes la critican “tienen una mentalidad jodida”; más jodida y torcida la tiene quien despoja a sus trabajadores del derecho humano a la salud.
Gracias por la lectura. Mi solidaridad con el abogado y activista Carlos Covarrubias por el violento allanamiento del que fue objeto su domicilio hace dos días.
PD. Al cierre de esta columna (20:00 h.) Noé Lara anunció a los manifestantes que (al grito de ¡Queremos el IMSS!) mantenían sitiada la Oficialía mayor, no se podía hacer nada por ausencia de personal y por ser fin de semana, pero que el lunes (RG mediante) entre 13:00 y 15:00 horas se daría una respuesta a sus demandas.
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