Como muchos, me siento abrumada por la corriente mediática sobre la ola migrante y la decisión del presidente electo – más aún no en funciones- acerca de Santa Lucía/ Texcoco, en además de la distancia y la ausencia de poder del presidente en turno.
Como muchos, entiendo solo la parte más elemental de las implicaciones de dicha decisión. Aún así, no sé si llorar o hacerme la optimista y mudarme al país de la esperanza en donde al virgen morena, patrona de las causas de los más marginados de este país, me dé cobijo bajo su manto de estrellas.
No sé si es un resentimiento social el que subyace bajo estas decisiones y el señor que ocupará próximamente la silla del águila, quiere dejar sentir la fuerza del poder que ejercerá sea o no con sustento legal, que al cabo parece que no lo necesitará si el pueblo, o más bien léase sus electores, lo respalda a partir de este ejercicio de parvulitos, para saber de qué sabor nos gusta la nieve: si de chocolate oscuro o de chocolate amargo.
De nuevo me duele el mundo y más los que creyeron que esto iba a ser mejor y de verdad espero que todos los que están en mi posición, nos sorprenda el primero de diciembre con nuevas y mejores noticias y no tengamos con la venida de Maduro a esta toma de posesión, el preámbulo de un estado autoritario, tan como lo vivieran los vecinos allá más al sur.
Quiero escapar de estos párrafos y tener palabras alentadoras no tan solo para los que leen sino en mi propio provecho, pero no las encuentro. Quiero escribir que el señor sólo está ensayando para su próximo empleo y que quizá con la ocurrencia de “echando a perder se aprende”, solo nos esté metiendo susto y en realidad tendremos la república amorosa que nos prometió – aunque no le creímos- y tendremos la fiesta en paz en el terreno de la sociedad civil y de la influencia de los mercados externos.
Seguro que muchos de los que leen, entienden un poco más de todo este tejido político que se está reinventando en medio de un contexto internacional en donde parecen florecer las opciones y decisiones hacia gobiernos de corte dictatorial. Me pregunto qué estamos pensando los que empezamos a quedar en la parte media de esta torta social en la que estamos atrapado cual jamón de pierna. Y más que saber qué pensamos, es saber cómo vamos a reaccionar, porque saben una cosa, nos toca ser la oposición, la voz, la sociedad que observa y que exige y que le pide al mandatario que asuma su cargo con responsabilidad y que no gobierne tan solo para sus votantes sino para todos los mexicanos.
Que no nos siga dando atole con el dedo, que los medios hablen con la verdad, que sean la corte a su alrededor, que hagan un ejercicio crítico y le den voz a todos.
Para muestra dicen, basta un botón. Esperemos entonces que detrás de esta consulta “a modo”, la creatividad del nuevo mandatario seguirá una línea inédita con posibles cambios no muy provechosos para la ciudadanía, en la Constitución que debe ante todo, proteger a los ciudadanos y no a su presidente en turno.
Mientras tanto vamos a esperar que se autorice la marihuana con fines recreativos y además con fines de evasión emocional, porque este gobierno nos puede llevar no a una cuarta transformación sino al fin de una era tal como la conocemos.
Empecemos a gestar en nuestros propios círculos una quinta transformación desde lo social y no desde la política. Si el pueblo manda, empecemos a ser pueblo desde ya. Es lo que rifa
Como muchos, entiendo solo la parte más elemental de las implicaciones de dicha decisión. Aún así, no sé si llorar o hacerme la optimista y mudarme al país de la esperanza en donde al virgen morena, patrona de las causas de los más marginados de este país, me dé cobijo bajo su manto de estrellas.
No sé si es un resentimiento social el que subyace bajo estas decisiones y el señor que ocupará próximamente la silla del águila, quiere dejar sentir la fuerza del poder que ejercerá sea o no con sustento legal, que al cabo parece que no lo necesitará si el pueblo, o más bien léase sus electores, lo respalda a partir de este ejercicio de parvulitos, para saber de qué sabor nos gusta la nieve: si de chocolate oscuro o de chocolate amargo.
De nuevo me duele el mundo y más los que creyeron que esto iba a ser mejor y de verdad espero que todos los que están en mi posición, nos sorprenda el primero de diciembre con nuevas y mejores noticias y no tengamos con la venida de Maduro a esta toma de posesión, el preámbulo de un estado autoritario, tan como lo vivieran los vecinos allá más al sur.
Quiero escapar de estos párrafos y tener palabras alentadoras no tan solo para los que leen sino en mi propio provecho, pero no las encuentro. Quiero escribir que el señor sólo está ensayando para su próximo empleo y que quizá con la ocurrencia de “echando a perder se aprende”, solo nos esté metiendo susto y en realidad tendremos la república amorosa que nos prometió – aunque no le creímos- y tendremos la fiesta en paz en el terreno de la sociedad civil y de la influencia de los mercados externos.
Seguro que muchos de los que leen, entienden un poco más de todo este tejido político que se está reinventando en medio de un contexto internacional en donde parecen florecer las opciones y decisiones hacia gobiernos de corte dictatorial. Me pregunto qué estamos pensando los que empezamos a quedar en la parte media de esta torta social en la que estamos atrapado cual jamón de pierna. Y más que saber qué pensamos, es saber cómo vamos a reaccionar, porque saben una cosa, nos toca ser la oposición, la voz, la sociedad que observa y que exige y que le pide al mandatario que asuma su cargo con responsabilidad y que no gobierne tan solo para sus votantes sino para todos los mexicanos.
Que no nos siga dando atole con el dedo, que los medios hablen con la verdad, que sean la corte a su alrededor, que hagan un ejercicio crítico y le den voz a todos.
Para muestra dicen, basta un botón. Esperemos entonces que detrás de esta consulta “a modo”, la creatividad del nuevo mandatario seguirá una línea inédita con posibles cambios no muy provechosos para la ciudadanía, en la Constitución que debe ante todo, proteger a los ciudadanos y no a su presidente en turno.
Mientras tanto vamos a esperar que se autorice la marihuana con fines recreativos y además con fines de evasión emocional, porque este gobierno nos puede llevar no a una cuarta transformación sino al fin de una era tal como la conocemos.
Empecemos a gestar en nuestros propios círculos una quinta transformación desde lo social y no desde la política. Si el pueblo manda, empecemos a ser pueblo desde ya. Es lo que rifa

