Ricos vergonzosos

"Lo único que me gusta 

de los ricos es su dinero". 

Nancy Astor

Carlos Loret dio a conocer que la secretaria de la función pública, Irma Eréndira Sandoval, y su esposo, el académico y comentarista John Ackerman, acumularon un patrimonio inmobiliario de hasta 60 millones de pesos, cinco veces más de lo que asienta su declaración patrimonial. Cinco propiedades fueron compradas en efectivo cuando ambos eran investigadores de la UNAM. La sexta fue un terreno supuestamente cedido por el gobierno del Distrito Federal en 2007 que hoy tiene 300 metros cuadrados de construcción. 

Ackerman respondió que estas propiedades son fruto del trabajo de ambos y de donaciones de sus familias: "No estamos obligados a explicarle nada a nadie con respecto al patrimonio que logramos construir con gran esfuerzo, y con las generosas aportaciones de nuestros familiares, antes de que Irma Eréndira ocupara cargo público alguno". Dijo que presentará denuncias contra Loret por la filtración de datos personales y lo hizo responsable "por cualquier agresión o extorsión que pudiera sufrir mi familia a raíz de su irresponsable y criminal reportaje". 

"Aquí nadie le descubrió nada a nadie. La declaración. se encuentra en regla y reporta todos y cada uno de nuestros bienes con absoluta precisión. La nota de Loretito presenta estos datos de manera engañosa (transformando mágicamente departamentos y un terreno en ´casas´), recurre a imágenes que no corresponden en absoluto con la realidad y ofrece interpretaciones fantasiosas sobre el origen de los bienes, pero no aporta ningún dato adicional más allá de lo ya declarado por la Secretaria". 

La verdad es que tenemos un gobierno de ricos, pero vergonzosos. El director de la CFE, Manuel Bartlett, sus hijos y su pareja sentimental (que no concubina) son propietarios de cuando menos 23 casas de lujo, principalmente en Las Lomas de la Ciudad de México, y de empresas. La secretaria de gobernación tiene un condominio en Houston. El canciller Marcelo Ebrard, quien afirmaba no tener patrimonio personal cuando dejó el gobierno de la Ciudad de México, vivió años en París sin un trabajo visible y hoy porta relojes de más de 14 mil dólares. Javier Jiménez Espriú, secretario de comunicaciones, tenía un apartamento en Texas, pero lo cedió a su hijo, y ha sido consejero de la petroquímica Idesa, pero en representación de acciones de su esposa. 

El presidente López Obrador donó a sus hijos todas sus propiedades, incluido el rancho La Chingada de Palenque, y hoy dice no tener ninguna propiedad. El jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, acumuló una enorme y legítima fortuna como empresario, pero al asumir el cargo ya era solo propietario de dos terrenos, una camioneta y cuentas bancarias por 5 millones de pesos. 

Los políticos hacen un esfuerzo sistemático por presentarse como pobres, aun cuando tengan dinero de fuentes legítimas. De hecho, hoy se necesita un patrimonio cuantioso para trabajar en el gobierno, ya que los sueldos han sido reducidos y se prohíbe al funcionario trabajar durante 10 años en su campo de especialidad. 

Ackerman afirma haber recibido donaciones de sus padres. Los dos "han sido sumamente generosos con mi hermana mayor y un servidor, así como con sus nietos, a favor de construir oportunidades para las nuevas generaciones". Pero es triste que tengamos un régimen de ricos que afirman haber donado todo su patrimonio o de otros ricos que dicen que todo lo que tienen es regalo de sus papás. Supongo que ya no hay cabida para quienes construyen un patrimonio a fuerza de trabajo y lo preservan juiciosamente. 

Chumel

Las descalificaciones de Chumel Torres al hijo menor del presidente son execrables, pero inquietan su destitución por HBO para quedar bien con el gobierno o la posible destrucción del Conapred por haberlo invitado a un foro. 

Twitter: @SergioSarmiento