Varias veces se ha acercado el señor López a ocupar la Presidencia de la República, las mismas que ha fracasado. Se podrá decir, como dicen sus seguidores, que ha sido saboteado en sus empeños por un obscuro grupo que, desde la sombra, vive para fastidiar al tabasqueño.
No dudo, quiero dejar en claro, que puede ser cierto que haya intereses construidos en la sombra que tiendan a frenar su carrera, al igual que al señor López lo acompañan personajes siniestros y extraviados como el señor Paco Ignacio Taibo II y sus trasnochadas intenciones de expropiar a quienes se opongan a López, en una clara muestra de fascismo totalitario que, incluso, debió de ser rectificado por el propio López, a quien poco le faltó para decir que a Taibo ya no le encaja bien la cadena en los engranes.
Sin embargo, me parece que en esas sombras que ocultan a los opositores del proyecto del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), en la parte más obscura, se esconde el más incisivo, despiadado, tenaz y persistente de todos sus enemigos, de nombre Andrés Manuel López Obrador.
En efecto, es el propio López el lobo de López, el que cada que tiene oportunidad, se tira una dentellada a sí mismo que le hace perder lo ganado.
Sinceramente no se si lo hace a propósito, con la finalidad de generar un pretexto que esgrimir en caso de perder la elección, o simplemente le sale natural el meterse el pie para caerse sin ayuda.
Si va adelante en las encuestas, si tiene la certeza del triunfo, si, como nunca, propios y extraños ven sus posibilidades de ganar la elección como algo prácticamente seguro, ¿a qué viene pelearse con los empresarios en la forma que lo hizo?
Además de sus reiteradas expresiones en contra de la reforma energética y la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, el señor López, con esas generalidades conspiratorias que tanto le gustan, dijo que a Ricardo Anaya candidato de ese antinatural frente ambidiestro de izquierda derechista y derecha izquierdista, tuvo una reunión con empresarios que buscan una alianza con el Partido revolucionario Institucional para derrotar su nuevo intento presidencial. Señaló claramente que en esa reunión estuvieron Claudio X. González, Alberto Baillères, de Grupo Bal; Germán Larrea, de Grupo México; Eduardo Tricio Haro, de Grupo Lala, y Alejandro Ramírez Magaña, de Cinépolis, sin aportar, como siempre sucede, prueba o fuente alguna.
Lo anterior motivó un desplegado del Consejo Coordinador Empresarial, cúpula de cúpulas empresariales, donde se cuestiona a López por sus ataques personales, descalificaciones sin fundamento e injurias.
Luego del desplegado, López dijo que los empresarios son una mafia, responsable de las carencias y crisis económicas en México. Vale decir que luego, trató de enmendar la plana, ya que había dejada sembrada la semilla de su intolerancia y autoritarismo frente a la libertad de expresión de quien no comulga con sus ideas.
Pelearse con el sector empresarial, motor de la actividad económica, es una de las peores ideas del señor López; sin embargo, diga lo que diga para suavizar sus palabras, alfiles como Paco Ignacio Taibo II, a quienes conserva a su lado, hacen dudar de la sinceridad de sus correcciones. Es el sector privado, con toda su extensión, el que genera empleos y llena las arcas públicas con el dinero que se paga de impuestos, además de dar dinamismo al desarrollo. Es tan mala idea pelearse con el sector empresarial, como lo sería el enfrentar a cualquiera otro, cuando vas adelante en la carrera.
No es sorpresa este pleito. Será un buen pretexto si no gana.
Como siempre.
@jchessal
No dudo, quiero dejar en claro, que puede ser cierto que haya intereses construidos en la sombra que tiendan a frenar su carrera, al igual que al señor López lo acompañan personajes siniestros y extraviados como el señor Paco Ignacio Taibo II y sus trasnochadas intenciones de expropiar a quienes se opongan a López, en una clara muestra de fascismo totalitario que, incluso, debió de ser rectificado por el propio López, a quien poco le faltó para decir que a Taibo ya no le encaja bien la cadena en los engranes.
Sin embargo, me parece que en esas sombras que ocultan a los opositores del proyecto del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), en la parte más obscura, se esconde el más incisivo, despiadado, tenaz y persistente de todos sus enemigos, de nombre Andrés Manuel López Obrador.
En efecto, es el propio López el lobo de López, el que cada que tiene oportunidad, se tira una dentellada a sí mismo que le hace perder lo ganado.
Sinceramente no se si lo hace a propósito, con la finalidad de generar un pretexto que esgrimir en caso de perder la elección, o simplemente le sale natural el meterse el pie para caerse sin ayuda.
Si va adelante en las encuestas, si tiene la certeza del triunfo, si, como nunca, propios y extraños ven sus posibilidades de ganar la elección como algo prácticamente seguro, ¿a qué viene pelearse con los empresarios en la forma que lo hizo?
Además de sus reiteradas expresiones en contra de la reforma energética y la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, el señor López, con esas generalidades conspiratorias que tanto le gustan, dijo que a Ricardo Anaya candidato de ese antinatural frente ambidiestro de izquierda derechista y derecha izquierdista, tuvo una reunión con empresarios que buscan una alianza con el Partido revolucionario Institucional para derrotar su nuevo intento presidencial. Señaló claramente que en esa reunión estuvieron Claudio X. González, Alberto Baillères, de Grupo Bal; Germán Larrea, de Grupo México; Eduardo Tricio Haro, de Grupo Lala, y Alejandro Ramírez Magaña, de Cinépolis, sin aportar, como siempre sucede, prueba o fuente alguna.
Lo anterior motivó un desplegado del Consejo Coordinador Empresarial, cúpula de cúpulas empresariales, donde se cuestiona a López por sus ataques personales, descalificaciones sin fundamento e injurias.
Luego del desplegado, López dijo que los empresarios son una mafia, responsable de las carencias y crisis económicas en México. Vale decir que luego, trató de enmendar la plana, ya que había dejada sembrada la semilla de su intolerancia y autoritarismo frente a la libertad de expresión de quien no comulga con sus ideas.
Pelearse con el sector empresarial, motor de la actividad económica, es una de las peores ideas del señor López; sin embargo, diga lo que diga para suavizar sus palabras, alfiles como Paco Ignacio Taibo II, a quienes conserva a su lado, hacen dudar de la sinceridad de sus correcciones. Es el sector privado, con toda su extensión, el que genera empleos y llena las arcas públicas con el dinero que se paga de impuestos, además de dar dinamismo al desarrollo. Es tan mala idea pelearse con el sector empresarial, como lo sería el enfrentar a cualquiera otro, cuando vas adelante en la carrera.
No es sorpresa este pleito. Será un buen pretexto si no gana.
Como siempre.
@jchessal

