Tierra y agua
La mayoría de los avecindados en el valle de San Luis no alcanzamos a comprender la magnitud de la problemática que se generaría de llegarse a concretar el despojo de tierras que ha pretendido manejarse como compra-venta en la delegación de La Pila. Esto va más allá de un litigio entre sombrerudos de azadón y machete y gángsters inmobiliarios con chequeras y portafolios.
No sólo son las 1,888 hectáreas pretendidas por los grupos potosinos de poder las que se encuentran en juego; son el punto neurálgico del asunto, desde luego, tanto que ya provocó la caída del representante de la Procuraduría Agraria y señalamientos de un millonario soborno a funcionarios locales del Registro Agrario Nacional (RAN) dirigido por Plutarco García Jiménez, y que alcanza al propio Ismael Carrillo Ávila, encargado de despacho de la delegación del RAN en SLP, para inscribir como válida una acta ejidal que la propia Procuraduría Agraria calificó de ilegal, e incluso al magistrado agrario Juan Rodolfo Lara. Esto, más allá de la lucha por la tierra, es la batalla por el agua en medio de la peor crisis de abasto en la historia de San Luis.
Las autoridades locales, recurriendo como siempre al misterio del conejo, juegan a evadir responsabilidades directas delegando funciones en subalternos o argumentando desconocimiento sobre el tema. Pero sería absurdo manifestarlo, cuando es evidente que de algún lado se tiene que abastecer de agua a las más de 200 naves industriales, parques urbanos, corredores comerciales, y desarrollos inmobiliarios que pretenden establecerse en más de dos mil hectáreas, porque es evidente que con las señaladas 1,888 no se conformarán.
Aún en el supuesto que se hablara de un proyecto de abastecimiento hídrico para la industria, benéfico y sustentado en profundos estudios científicos, no existe ni puede existir, al menos en el caso de la denominada “ciudad industrial de La Pila” ninguno que pudiera beneficiar a los potosinos y respetar el derecho humano al agua.
Con todo y lo complejo del tema, es fácil tratar de explicar de dónde se llevará el agua a ese espacio, considerando la problemática de agua que en este momento enfrentamos, ya que todos sabemos qué es la presa El Realito y que de allí se abastece un buen número de colonias de la ciudad de San Luis Potosí.
Recordemos que en origen se señaló que dicha presa permitiría proveer a la ciudad con mil metros cúbicos de agua por segundo, los cuales nunca han llegado a la ciudad, sin embargo (lo cual es un absurdo) en dictámenes de la Comisión Estatal del Agua y del propio Interapas se ha señalado que no se da más agua porque no hay infraestructura ni demanda.
Por este motivo los empresarios interesados en desarrollar el proyecto industrial de La Pila, pretenden utilizar esos “excedentes” del agua no utilizada por “falta” de infraestructura para su traslado. Así, ellos “comprarían” los 500 metros cúbicos por segundo (la otra mitad que no necesita la ciudad y que no llegan por el “defectuoso” acueducto) mediante un “intercambio” de infraestructura hidráulica que les permita hacerla llegar hasta el complejo industrial.
Puede sonar arriesgado, e incluso habrá quienes puedan decir que soy “cabrón y lenguaraz”, pero bajo estos parámetros no es descabellado suponer que se busca incapacitar definitivamente la infraestructura actual del acueducto, para “rescatar” su funcionamiento mediante uno que traslade de forma óptima el agua para la industria y abastecimiento humano; adquiere lógica el porqué de tantas fallas. No olvidemos que no es el agua la que está privatizada sino el acueducto, así que continuaría funcionando bajo el mismo esquema.
Este modelo que ya fue utilizado por durante el gobierno del “Maestro Limpio”, para crear un “banco de agua” y permutar invernaderos por pozos, para luego vender o donar los derechos de agua a los parques industriales de Villa de Reyes y Terrero.
De forma paralela los propios empresarios han adquirido en los últimos dos años, poco más de 200 derechos de agua (cada derecho es un pozo) que se encuentran en los municipios de Santa María del Río, Tierra Nueva, Villa de Reyes y en algunos poblados el vecino estado de Guanajuato. Esos derechos son parte de una estrategia de compra, apropiación y transacciones irregulares de derechos de agua de productores.
La adquisición de los derechos de agua lleva de la mano el permiso para la perforación de nuevos pozos, que se sumarían a los 185 que explotan los ya mencionados parques logísticos de Villa de Reyes y WTC 1, 2 y 3, en Terrero. Millones de metros cúbicos de agua necesarios para esos proyectos, que serán manejados de manera discrecional, al paso que se convierten en los verdaderos dueños del acuífero de los valles de San Luis y San Francisco.
Mientras tanto se ha desatado una ambiciosa cacería de los derechos de los pozos clausurados en la ciudad, porque “ya no sirven”. Así, pozos que originalmente estuvieron destinados para el abastecimiento humano, gracias a la apropiación de derechos acaban siendo utilizados para proveer a las industrias europeas, japonesas y norteamericanas.
De continuar la voracidad industrial sobre el control y manejo del agua, no será necesario que transcurran años, sino que en pocos meses el problema se les escapará de las manos a alcalde y gobernador, y sus buenas intenciones para resolver de manera conjunta esta problemática, habrán quedado sólo en intenciones y demostrarán que nunca hubo otro interés que privilegiar a los grupos que financiaron sus campañas. La Pila es puerta y llave.
Gracias por la lectura. No desperdicie el agua, cuídela; es más aunque sea sábado no se bañe.



