Tren Maya

El Tren Maya todos lo conocemos y no por las razones correctas.

El gobierno federal inició en diciembre de 2018 los trabajos del Tren Maya que, originalmente, contaba con 17 estaciones en siete tramos que unen los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Después, pero a ese proyecto original se le hicieron modificaciones, cambiando el número de estaciones a 21 y se dispuso la colocación de 14 paraderos. En el proyecto actual el tren ya no pasa por la ciudad de Mérida ni por la zona urbana de Campeche.

Durante la primera etapa de construcción del tramo 5 — la más controversial, que va del aeropuerto de Cancún al de Tulum, en Quintana Roo— el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), encargado de la obra, prestó atención a recomendaciones locales y planteó que el recorrido se haría sobre la carretera federal 307, que une ambas ciudades, con varias estaciones en el trayecto.

El tren correría cerca de zonas hoteleras que ya habían generado una afectación ambiental. Además, como el área de la carretera ya también estaba impactada ambientalmente, se necesitaban pocos permisos para iniciar las obras y Fonatur comenzó a trabajar directamente sobre ese tramo. Se invirtió una gran cantidad de tiempo y cientos de millones de pesos. En ese proceso, organizaciones ambientalistas locales se quejaron de la tala de miles de árboles de la zona, aunque Fonatur aseguró que los árboles se trasplantaron.

Pero en enero de 2022, los trabajos se detuvieron. El presidente López Obrador declaró que construir el tren en ese lugar sería muy caro y tardado, debido a que se necesitaba crear un tramo elevado, y que la prioridad era terminarlo antes de que finalizara su mandato. Se decidió mover la obra y quitarla de la parte cercana a la zona de los hoteles, que resentían directamente el tráfico y las obras, a una zona adentrada en la selva. Fatal error ante el horror.

A los hoteleros les interesaba no tener el tren enfrente y al gobierno le interesaba ahorrar el dinero que se gastaba por trabajar en un proyecto elevado. Pero el cambio en el trazado, para que pase siete kilómetros adentro de la selva, traicionó la premisa fundamental del proyecto que era impulsar la zona, y solo terminó beneficiando a una minoría que son los hoteleros.

Entonces lo que estamos viendo es la vasta destrucción de hábitats y áreas naturales importantes para el país. De verdad ¿vale la pena la destrucción de hábitats, desplazamiento de especies, etc.... por una vía que muy probablemente no tendrá el impacto que se platica (por ejemplo AIFA)?, o ¿cuánto tiempo le tomará al gobierno darse cuenta de que todo el dinero invertido no dará sus frutos y existirá una pérdida de ganancias? 

El Tren Maya se ha visto envuelto en polémicas incluso antes de siquiera terminar su construcción (planeada para diciembre del 2023), tales como el aumento de su costo a un 172% más de lo presupuestado o la serie de denuncias por delitos ambientales.

Es decir, si parte del propio gobierno sabe los riesgos que este proyecto puede traer porqué cumplir el capricho de un presidente cuyo único y mejor argumento, ante cualquier situación, es alegar que todo es culpa de los gobiernos anteriores. 

Ya no es solo un tema de quién tiene la razón o quién tiene el mejor plan o idea, es un tema de vida o muerte; nuestro planeta no está listo y nunca lo estará para ser destruido a tal magnitud, nuestro gobierno no teme por las consecuencias, no teme por el impacto que esto traerá y la razón de esto es que será problema de otro sexenio por arreglar. 

La abogada Antonella Vázquez, de la asociación civil Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), dice asegurar que el tren maya tendrá un impacto irreversible. Muchos testimonios importantes alegan lo mismo, es inmoral construirlo cuando no se tienen manifestaciones de impacto ambiental, pero el capricho de un presidente, al parecer, es más fuerte que las propias leyes y constitución. 

Entonces seguiremos denunciando esta tropelía, levantando la voz, luchando y arriesgando cada aliento que nos quede porque el mundo no cambiará si se llena de cobardes. Les invito a luchar aunque no sean escuchados, porque el cambio no empieza por el que hace más ruido a primera instancia, el cambio nace de aquel que empieza por un susurro y que va ganando fuerza tras cada caída, ese del cual se va uniendo el mundo entero y terminará resonando hasta las capas más gruesas de la tierra.

En conclusión, existe un abandono de la 4T en temas de mitigación y adaptación al cambio climático, ciudades sustentables y resilientes, manejo integral de zonas costeras y marinas y fortalecimiento institucional.

Delírium trémens.- Aun hay jueces en Berlín... en su palacio en Potsdam, el rey Federico II "El Grande" estaba molesto por la vista de un viejo molino que afeaba el paisaje desde su despacho; envió a un emisario para hacer una oferta al propietario por el molino, construido a lo largo de su vida a base de esfuerzo. Ante la negativa de acceder a la venta, el enviado real le hizo ver que el rey podría expropiarle el molino, a lo que el molinero contestó "aún hay jueces en Berlín", con lo que daba entender que, aun ante el poder absoluto del monarca, los tribunales deben levantarse como valladar a los excesos de los poderosos...

@luisglozano